El Juego de la seducción mortal - Capítulo 14
- Inicio
- Todas las novelas
- El Juego de la seducción mortal
- Capítulo 14 - 14 Capítulo 14
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
14: Capítulo 14 14: Capítulo 14 Un encuentro apetecible Después de aquel intenso momento de placer, Edgar llevó a Gralisa hasta el baño de su habitación para que se aseara.
Estaba llena de su semen y de los fluidos vaginales que brotaron de su vagina cuando obtuvo aquel exquisito orgasmo.
—Ve a ducharte, queda poco tiempo para que vayas al entrenamiento.
—dijo en tono imperativo.
—Sí, lo sé.
Yo más que nadie estoy ansiosa por estar allí.
—Supongo que sí —respondió de forma hostil.
Ella no le hizo mucho caso a sus actitudes, siempre ha creído que Edgar es un tanto bipolar.
En algunos momentos está eufórico y en otros, irritado.
Pero lo cierto de todo ello, es que los cambios bruscos de actitud de Edgar obedecen a sus sentimientos, a lo que realmente siente por Gralisa.
Sus celos al verla grabar escenas en las que otro actor la toca o la hace suya, el interés de ella por filmar videos con otros actores del nivel superior son las razones por las que él se comporta de aquel modo.
Él la desea sólo para él, sin que nadie más tenga que sentir su¡cuerpo o estar dentro de ella que no sea él.
En la mayoría de las escenas que no graba junto a ella, su mente se recrea en el cuerpo de Gralisa, sólo pensar o imaginar que la actriz que tiene en frente a él es ella, lo llena de excitación.
Ella es su musa, su inspiración y sobre todo la mujer que ama.
Luego de ducharse, Gralisa sale envuelta en una toalla, Edgar ya le ha conseguido algo de ropa para que ella se ponga.
—Ten, ponte esto —le entrega y ella toma en sus manos.
—¡Gracias!
—respondió gentilmente.
Gralisa seca todo su cuerpo, Edgar no puede dejar de mirarla, de desearla.
Ella en tanto, comienza a vestirse frente a él.
En el mundo artístico y sobre todo cinematográfico es muy usual que las actrices y actores pierdan el pudor de vestirse o desvestirse frente a sus compañeros de escena, por lo que ella lo hizo con total tranquilidad ante los ojos de Edgar, quien no dejaba de admirarla.
Para el apuesto actor, Gralisa es muy especial, está enamorado de ella desde siempre.
Lo que él siente por ella, no es deseo simplemente; es algo que va más allá del simple deseo carnal.
Siendo un multimillonario, era bastante fácil para él conocer y codearse con todo tipo de mujeres.
Y, aunque él oculta su identidad en la empresa de AV.
En su vida normal es muy usual encontrar y estar rodeado de mujeres que ven en él, un excelente partido para salir de la pobreza.
Al igual, que relacionarse con mujeres muy adineradas para quienes las relaciones amorosas son apenas un cuento infantil y a quienes es más fácil excitar llevándolas de compras a algún Mall Center que dándole placer sexual.
En cambio Gralisa era diferente, al resto de todas las mujeres con las que se relacionó antes.
Ella es sensible, genuina, sin poses, espontánea en su forma de pensar y hablar.
Ella es la mujer que él desea tener a su lado para vivir juntos una historia de amor.
Por segunda vez, y de forma inesperada para Gralisa, Edgar se acercó a ella, la tomó de ambos brazos y mirándola fijamente le pide que sea su novia.
—¿Aceptarías ser mi novia?
—Esta vez Gralisa notó en su mirada, que él no estaba jugando, que Edgar realmente deseaba tener algo serio con ella.
—Edgar tú y yo, solo podemos ser buenos amigos.
—respondió con firmeza.
Gralisa acababa de sufrir la peor decepción amorosa de su vida.
Neves no la amaba y ella siempre había estado enamorada de él.
Lo que menos deseaba en ese momento, era complicarse la vida en una relación amorosa con él.
Para Edgar el rechazo de Gralisa por segunda vez, lo llena de rabia y de celos.
—¿Es por él, que me rechazas?
—la sujetó con fuerza de ambos brazos.
—¿De qué estás hablando, Edgar?
—trató de soltarse, pero no pudo, él la sostenía con mayor fuerza.
—¿Por qué te acostaste con él?
Dime ¿Por qué cogiste con Neves?
—la sacudió, y ella lo miró con asombro.
Gralisa se quedó atónita.
¿Cómo podía saber él que ella habia estado con Neves?
Se prefuerza.l —¿De dónde sacas eso?
—preguntó confundida.
—Todas las actrices comentan que cogiste con él y por eso ahora estás en la lista A.
—contestó con visible enojo.
—Todas ellas cogen con él.
—respondió usando como argumento esa sencilla razón, encogiéndose de hombros.
—¿Lo hiciste para que te diera un puesto en los AV?
¿Fuiste capaz de estar con él solo para escalar en la maldita lista?
—antes de que ella llegara a responder, él continuó hablándole con enojo.— Si lo que deseabas era obtener más recursos, yo pude haberte ayudado ¿Por qué no me pediste ayuda a mí?
Sabes que siempre estoy dispuesto a apoyarte —Gralisa baja la mirada y contesta casi a manera de susurro: —Me gusta Neves, siempre me ha gustado y quería coger con él.
Ante las palabras de Gralisa, Edgar se llena de ira, la suelta con brusquedad, se lleva las manos a la cabeza y antes de hacer algo de lo cual se arrepentiría luego, prefiere salir de su camerino, azotando la puerta con fuerza.
Gralisa se queda parada en medio de la habitación.
La actitud de Edgar no parece preocuparle en lo más mínimo; ella lo conoce bastante bien, sabe que al rato ya estará tranquilo, al igual que otras tantas veces en la que discute con ella.
—Ya se le pasará —murmura.
Gralisa se dedica a terminar de arreglarse para ir a la sesión de entrenamiento.
Ella sale del camerino de Edgar y se enrumba al sitio donde ensayará su guión.
Aquel lugar es realmente estupendo, nada comparado al espacio donde se realizan las grabaciones de los actores de la lista D.
Todo es más grande y lujoso.
El equipo de grabaciones, el personal, el espacio son muy ostentosos en comparación al equipo AV en el que estaba anteriormente.
Al entrar, lo primero que hace es toparse con el angelical actor, Rómulo, con quien ha querido grabar desde el momento en que lo vio en el sofá sentado posando para la cámara fotográfica.
Rómulo continua estando impecable como cuando ella lo conoció, días atrás.
Es un hombre alto, musculoso sin exagerar, piel blanca y tersa y su cabello un tanto ondulado color oro.
Una especie de cupido moderno.
Ella suspira al verlo.
Él, en tanto, parece pensativo, absorto en sus pensamientos, mientras queda solo en la ruidosa sala, sostiene en una de sus manos un libro y en la otra, el marcador con el que escribe sobre la pizarra, muy concentrado, sin distraerse a pesar de todo el caos que hay a su alrededor.
Escribe y garabatea todo el tiempo mientras Gralisa lo observa parada desde la puerta, hipnotizada ante la presencia de aquel ángel que la hace suspirar.
La joven actriz, no puede imaginar como un hombre con el aspecto de aquel hombre tan puro y limpio, pueda grabar escenas llena de tanto morbo y sexo con ella.
Siente que está blasfemando al pensar en esas cosas de un hombre tan angelicalmente perfecto.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com