El Juego de la seducción mortal - Capítulo 17
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17: Capítulo 17 17: Capítulo 17 La escena perfecta Rómulo se mueve con rapidez, y su polla entra cada vez más en la vagina húmeda de su compañera, puede sentir la suavidad de su cavidad y sus fluidos ardiendo por dentro.
Eella disfruta de como su pene se desliza y mueve con rapidez dentro de su coño.
Él se inclina hacia adelante, su pecho sobre el de ella destila sudor, se aproxima a su rostro y susurra su nombre al oido de la chica, quien se estremece de pie a cabeza.
—¡Gralisa, Gralisa!
—Al escucharlo bisbisear su nombre, ella un tanto asombrada por el tono de evidente placer de su compañero, trata de aclararle que ese no es el nombre del personaje que está interpretando.
—Soy Beatriz, recuerda, Beatriz; ese no es el nombre de… —antes de que ella termine la frase, él se apodera de sus labios, los envuelve con los suyos, mientras mete su lengua con afán dentro de su boca y la mueve con destreza.
Ella se deja llevar por aquel beso tan intenso, es un beso lleno de pasión, lo que provoca en ella sensaciones instintivas; su vagina comienza a contraerse rápidamente de ganas, quiere más, quiere sentir su polla más profundamente.
—¡Ahhh!
—gime ella, mientras clava sus uñas en la espalda de su colega.
Abre sus piernas lo más que puede y se contonea con fuerza.
—¡Gralisa!
—bisbisea su nombre nuevamente, y luego besa con ternura sus ojos.
Gralisa siente que el hombre que tiene dentro, ya no el mismo Rómulo del inicio, ya no puede estar actuando, la forma en que se mueve y gime no es parte de la dramatización, tampoco es algo improvisado, no.
El papel del príncipe desaparece momentáneamente, ahora es Rómulo quien está follando con ella, sus gemidos son genuinos, sus gestos, sus embestidas, su pasión.
La escena deja de parecer real, para ser real en extremo.
La mirada de satisfacción y goce de Rómulo es innegable, su respiración es agitada, los latidos de su corazón se incrementan al igual que la manera en que empuja su polla cada vez con más fuerza y vehemencia, entrando lo más profundo que puede dentro del coño ardiente de Gralisa.
Su pene bombea dentro de su hendidura, ella gime de deseo y se mueve con mayor placer, mientras piensa “Oh, Dios que rico es este hombre; digo este ángel” se autocorrige a sí misma.
Sus sexos se juntan, se estrechan y confunden, a tal punto que no se distingue donde termina su pene y donde comienza su hendidura, sus pelvis chocan con mayor rapidez, él se afinca dentro de su vagina, y con movimientos firmes y cortos enciende las extrañas de Gralisa.
—¡Ahhh!
—jadea él con cada movimiento, y sus gemidos, los de ella, hacen eco en el estudio de grabación.
Ambos personajes desaparecen de escena, solo están Gralisa y Rómulo cogiendo delante de los camarógrafos, del director y del resto del personal de grabación.
Ambos han olvidado “el acuerdo” que hicieron previamente antes de rodar la escena en el que ella debía decirle al oído cuando estuviese incómoda o él estuviese siendo muy intenso.
Mas, ninguno de los dos parece estar desconfortado o incómodo, muy por el contrario, aquello se salió de escena y ambos disfrutan de ese instante de lujuria.
El director, y el equipo de grabación, están tan maravillados con lo natural de aquella escena que no se atreven a decir “Corten”, por lo que la escena sigue corriendo y filmándose.
Tras alcanzar su orgasmo, Rómulo bisbisea a su oido: —Lo sé, lo sé… —eso seguido de una jerga que Gralisa sigue sin entender, ni decodificar, pero que le excitan notablemente— “el espacio-tiempo le dice a la materia cómo moverse; la materia le dice al espacio-tiempo cómo curvarse” —recita él, la interpretación de Weehler sobre la Teoría de la relatividad de Einstein.
Pero, ella no se ocupa en relacionar aquellas palabras, sueltas suenan más ricas y soeces de lo que imaginaba “moverse” “curvarse”.
Gime de placer, él acelera sus movimientos con una intensidad mayor y la pelvis de la chica se encabrita alcanzando el orgasmo más intenso que ha sentido en pleno rodaje de una escena porno.
Gralisa quien aún no se ha recuperado del todo, de aquel mega orgasmo que acaba de experimentar con su compañero de escena, se queda perpleja y atónita cuando ve que Rómulo, retira su polla de su vagina aún palpitante y comienza a vestirse.
El director también está algo confuso, aún no se ha terminado de grabar la escena y él está preparado para irse.
Sin más que decir, él solo se despide afirmando: —Lo siento, tengo cosas importantes que hacer, puede cambiar de actor si lo desean.
—advierte con firmeza, termina de arreglarse, se aleja de Gralisa y sale del set de grabación, dejando a la chica visiblemente ansiosa, y a los productores, boquiabiertos.
Todo el equipo están en shock, la confusión es absoluta.
¿Cuándo algún actor dejaba a medias alguna escena?
¿Quién le había dicho a Rómulo que podía retirarse?
Peor aún, siguen sorprendidos por la ardiente de la escena que acaba de interpretar junto a la debutante actriz.
Aquello no había ocurrido antes, era la primera vez que se encontraban frente un hecho similar, de allí que ninguno supiera como actuar ni qué decir.
Se miran unos a los otros sin decir nada sobre lo que estaba pasando.
El director en un tono imperativo, masculla: —Recogan todo y limpien el escenario —ordena, mientras los del equipo de escenografía comienzan a arreglar el desorden y el caos que Rómulo provocó en aquel instante.
En tanto Gralisa, se envuelve entre su ropa, abraza sus rodillas y llora en un rincón del escenario.
No podía creer que eso estuviese pasando, justo cuando ya estaba por alcanzar la fama como actriz de la lista A, ocurre aquello.
Toda la grabación había sido perfecta, excepto los últimos minutos donde Rómulo se dejó llevar por las emociones y terminó dejándola en medio de la escena.
Aquello echaba por tierra todo lo que ella había logrado hasta ese momento; el rechazo de Rómulo la llevaban a una profunda caída.
Emocional, haciendo que su autoestima descendiera abruptamente hasta el fondo.
¿Por qué Rómulo actuó de esa manera?
¿Cómo pudo dejarla allí?
¿Acaso él no la consideraba lo suficientemente buena como actriz y le había mentido la noche anterior solo para animarla?
O lo que era peor aún ¿No la veía como una buena follada?
Se increpa a sí misma, por su comportamiento en escena.
Su primera grabación en el nivel 1 había sido un fracaso.
¿Debut y despedida?
Todas aquellas preguntas revolotean en su cabeza, llora desconsoladamente, sin importarle que el resto de los empleados la observen desconcertados aún, por lo ocurrido entre ella y el apuesto actor.
Gralisa siente que todo ha terminado para ella, había decepcionado a Neves, eso le dolía más que desilusionarse a sí misma.
Nunca fue una chica segura y ahora lo era menos.
Esto había acabado…
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