El Juego de la seducción mortal - Capítulo 20
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20: Capítulo 20 20: Capítulo 20 Un viaje de relaxe La grabación de aquellas primeras escenas, logran mejorar el ánimo de Gralisa.
Se sentía un poco más confiada y estaba interpretando su papel com una actitud más positiva, más enfocada.
Neves al igual que Gralisa está enfocado en demostrar en cada una de las escenas todos sus trucos sexuales y no escatima esfuerzos para lograr conquistar a la chica.
Ella está gratamente sorprendida com su actitud, sus pensamientos y su opinión sobre él cambian de forma instantánea.
Las escenas donde él la besa a ratos com ternura y luego com pasión, envuelven a Gralisa en un halo de romanticismo del cual no quiere escapar.
Neves logra conquistarla no sólo sexualmente sino emocionalmente.
Durante las escenas que protagonizan ambos, ella capta cada uno de los rasgos, gestos y comportamientos que Neves hace.
Ello, le permite aprender algunas tácticas de dramatización, como la demostrar a través de su mirada, emociones de rabia, alegría o tristeza.
Eso es algo que Gralisa admira de Neves, su capacidad interpretativa y la intención de siempre tenderle la mano cuando ella más lo necesita.
En una de las tantas escenas, él la toma de la cintura, la mira com ternura, mientras en sus líneas le dice lo que siente por ella.
—No dejo de pensarte, de querer tenerte así, entre mis brazos; si el príncipe descubre lo nuestro y te aleja de mí, no se que sería si te perdiera.
—al mirarlo a los ojos, ella siente cada una de sus palabras com emoción y al igual que él, trata de demostrarle com sus gestos que es correspondido en sus sentimientos.
—Calla, no digas nada, sólo bésame.
—se aproxima a sus labios y él la besa y la abraza con fuerza.
Gralisa se deja llevar por el placer, desea a Neves intensamente.
Ambos se sumergen en lo más profundo de sus emociones, dejando en evidencia sus deseos y sentimientos.
En la escena, Neves le hace el amor a su amante, se cuela entre sus piernas, ella levanta su vestido y él saborea sus labios.
Su lengua se interna en cada uno de sus pliegues carnosos, los chupa y muerde suavemente, ella gime al sentir la humedad de sus labios en los suyos.
Siente como su lengua entra y sale com firmeza de su hendidura.
Él coloca sus manos debajo de sus glúteos, eleva sus caderas provocando un estallido orgásmico en la actriz.
Sus movimientos son cada vez más intensos, él sabe como enloquecer a la chica, ya conoce sus puntos débiles y como lograr que ella obtenga mayor placer.
Luego, sube hasta sus labios, acomoda su polla dentro de su vagina y la penetra com movimientos suaves que van aumentando al ritmo que Gralisa se menea al sentir su pene dentro de su coño ardiendo.
Ella disfruta de aquel encuentro sexual, al mismo tiempo que Neves, se deja arrastrar por sus emociones y deja ver sus sentimientos hacia Gralisa.
El rodaje de la película queda perfectamente grabado.
Ella está feliz com el resultado del filme.
—Estuviste muy bien, Gralisa —comenta Neves, mientras salen del set de grabación.
—Sin tu ayuda no lo hubiese logrado.
Es algo que debo agradecerte —responde ella.
—Yo solo hice lo que un actor debe hacer; apoyar a su compañera de escena, es trabajo de equipo.
—Lo sé, pero igual te lo agradezco.
Gralisa está desconcertada, todo lo que siente por Neves se convierte en una montaña rusa de emociones.
No logra controlarse ante él.
A pesar de que sabe que su jefe, que ahora es más que eso, tiene amantes a granel, no entiende por qué siempre de ofrece a ayudarla cuando ella está en dificultades.
—Por ahora quiero ir a casa y descansar.
Y creo que me vendrian bien unas buenas vacaciones.
—Deja escapar un suspiro.
Neves asiente, él también siente cosas por ella que se niega a aceptar.
Gralisa es una mujer hermosa, le fascina su cuerpo, como puede hacerla estremecer con sus caricias, saber que tiene control sobre ella, pero no puede enamorarse de ella.
Eso no.
Ante la respuesta de la chica, él sólo se limita a responderle: —Bien, que disfrutes esas merecidas vacaciones.
Gralisa regresó a su apartamento, se sentía satisfecha de lo que había logrado esse día, a pesar de los obstáculos todo finalmente, salió bien.
Descansó esa noche de forma relajada.
A la mañana siguiente despertó com la luz del sol entrando por la persiana de la ventana.
Se estiró, bostezó y frotó sus ojos.
Durmió plácidamente, se sentía llena de vigor, estar com Neves era excitante y revigorizante para la chica.
Después de levantarse, se duchó y arregló, preparó algo de desayuno, mientras miraba algunas agencias de viaje y escogía el lugar perfecto.
Llamó a una de las agencias, había un viaje hasta Milán, estaba en promoción y era perfecto para ella.
Como no querer visitar aquel hermoso lugar, el país donde se recreó la historia de Romeo y Julieta, Italia.
Logró un descuento mayor comprando el boleto esa misma mañana, quería tener la mayor cantidad disponible de dinero en su cuenta bancaria, quería pasear, conocer los lugares más emblemáticos de la capital, viajar en tren, quería conocer otros paisajes.
El viaje lo haría en dos días, preparó su equipaje para aquella travesía.
Aquel viaje la ayudaría a relajarse y olvidar un poco todo lo que había ocurrido en esas semanas.
Necesitaba retomar el control de sus emociones y de los sentimientos que sentía por Neves.
Desde que estuvo com Neves aquella noche, Gralisa sabía que él era más que su agente de carrera, era su polvo de una noche y lo peor aún era que sus sentimientos hacia él estaban allí, creciendo a cada segundo, sumergiéndola en medio de aquel caos emocional.
No lograba controlae sus sentimientos hacia él, eran cada vez más intensos y difíciles de manejar.
Aquel viaje, le vendría como anillo al dedo, quería y necesitaba relajarse; olvidarse momentáneamente de él, de todo lo que tuviese que ver com sus recuerdos.
Subió al avión, se sentó del lado de la ventanilla, desde allí podría disfrutar del paisaje y olvidar todo lo que estaba a su alrededor.
De pronto, sintió que alguien se sentó a su lado, mas no quiso voltear a ver quien era.
Estaba absorta en sus pensamientos y la mirada perdida en la pista de aterrizaje.
Repentinamente sintió que la persona que está a su lado extiende un brazo y la rodea com sus brazos.
Ella está a punto de gritar, pero reconoce aquel perfume de inmediato y su voz termina de confirmarle de quien se trata: —¿Por qué me evitas?
—pregunta el hombre de voz ronca y grave.
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