El Juego de la seducción mortal - Capítulo 23
- Inicio
- Todas las novelas
- El Juego de la seducción mortal
- Capítulo 23 - 23 Capítulo 23
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
23: Capítulo 23 23: Capítulo 23 Un buen escarmiento El mesonero destapa la exquisita botella de Champagne Dom Pérignon Rosé Gold, sirve las copas y se retira.
—Por ti, Gralisa, por esta noche y por nosotros.
—Edgar levanta su copa y brinda junto a su novia.
Ahora podía llamarla así, Gralisa finalmente había aceptado ser su novia.
Durante la cena hablaron poco, solo disfrutaron de la gastronomía más selecta de Milán.
Luego de la cena, Edgar le invitó a dar un paseo por la playa.
Ambos fueron hasta el vestíbulo del hotel, todo estaba saliendo perfectamente bien, hasta que frente a Gralisa apareció Amado, su ex novio de la universidad.
Estaba acompañado de Merle su cimpañero de la universidad.
—¡Vaya, vaya!
Mira a quien tenemos aquí, nada más y nada menos que a Grali, ¿Cómo estás querida?
—dijo Amado con absoluto sarcasmo.
Gralisa no contestó a su saludo, permaneció muda.
Como en una máquina del tiempo, recordó aquella escena en la que un año atrás descubrió que su mejor amigo y su novio eran amantes y la habían traicionado.
*** La chica subió las escaleras rápidamente, había quedado de encontrarse con Merle para preparar el informe que le habían asignado el profesor de estadística.
Cuando se disponía a tocar el timbre, notó que la puerta estaba entreabierta y entró al apartamento de su amigo.
Merle y ella eran buenos amigos, incluso siempre le contaba sobre “lo bien” que iba su relación con Amado.
A veces no entendía la insistencia de su amigo de quitarle la emoción con comentarios como “Amado es rico, nunca podrán estar juntos” “Él está demasiado alto para ti” “Estás segura de que no está jugando contigo” frases y preguntas que llenaban de tristeza en corazón de Gralisa.
Mas, lo que ella nunca imaginó era que detrás de aquellas palabras había una gran razón.
Merle también estaba enamorado de su novio.
Cuando ella caminó hasta la sala, escuchó gemidos que provenían de la habitación y tuvo tentada a salir rápidamente de aquel lugar, no quería interrumpir a su amigo.
Por lo que giró sobre sus propios talones, estaba a punto de salir cuando reconoció la risa estruendosa de su “novio”.
Se quedó paralizada, sin saber que hacer, nunca que decir.
Debía optar por huir o enfrentar la realidad.
Instintivamente volvió a girar y caminó rumbo a la habitación, abrió la puerta y encontró totalmente desnudos a Merle y Amado.
¡Eran amantes!
Su amigo y su novio la estaban traicionando.
—¿Qué significa esto?
—preguntó llena de dolor, pero la pareja, solo la miraron y sonrieron.
—¡De verdad, necesitas explicación!
No te es suficiente con lo que estás viendo, linda —dijo en forma irónica Merle.
—No pensé que fueras capaz de esto.
Los dos son una basura.
—espetó Gralisa, indignada por la actitud del chico que consideraba su amigo.
—Te equivocas darling, aquí la única insignificante eres tú.
¿De verdad pensaste que me enamoraría de ti?
—preguntó en tono burlón— Lamento decirte que no estás a mi nivel, unnca podría llevarte ante mis padres.
Eres X Gralisa.
—agregó.
Gralisa salió de aquel lugar echa polvo, totalmente destruida, apenas podía caminar, le temblaban las piernas y sentía que se desmayaba.
Salió del apartamento, entró al elevador y rompió en llanto.
No podía creer que todo este tiempo Amado sólo se hubiera estado burlando de ella, usándola.
Lo peor aún que Merle, en quien confiaba ciegamente también se había puesto del lado de su amante y la había humillado¡sin importarle su dolor.
Ella no había vuelto a saber de ellos hasta esa noche.
La noche en que se sentía plenamente feliz junto a Edgar.
¡Habían aparecido para arruinarle la noche!
Amado siempre consideró que Gralisa era una chica de malos modales, poco refinada y tosca, de mal vestir.
No se ajustaba a las exigencias de un chico como él, de alta alcurnia y acostumbrado a los lujos.
Por lo que a la primera oportunidad que tuvo y para deshacerse de ella, comenzó a salir con Merle.
Gralisa sufrió mucho en aquel entonces, realmente se había enamorado de Amado, pero él era un chico arrogante, narcisista y sobre todo capaz de humillarla sin importarle nada.
Muchas veces Amado y Merle, se burlaron de ella haciéndole saber que estaban juntos, que viajaban a todos los paises del mundo y se daban los mejores lujos e incluso que se habían comprometido y él le había obsequiado un costoso anillo de brillantes a Merle.
Por mucho tiempo fue el hazmerreir de todos en la universidad.
La señalaban y reían o murmuraban, cuando caminaba por los pasillos de la facultad.
Por suerte para ella, faltaba poco para terminar el semestre y graduarse.
Desde ese entonces, no volvió a saber de Amado.
Y en ese instante en el que nuevamente se habían encontrado, Amado pretendió hacer lo mismo de siempre; su familia era una de las más ricas del país, por lo que él no evitaría presumir delante de Gralisa y su acompañante, lo influyente que era.
—¿Y este es tu novio, amiga?
—Amado se lleva la mano a la barbilla y observa de pie a cabeza a Edgar de forma despectiva— Cuando quieras, podemos ofrecerle a ambos un empleo en nuestra joyería.
Sería genial tenerte de empleada.
—Sonrió de forma burlona y Merle lo secundó como estilaban hacerlo las veces que la veían.
Gralisa como siempre terminaba siendo apabullada por la pareja, siempre se quedaba en silencio, tragándose todo lo que pensaba.
Nunca se atrevería a responder a sus insultos, por eso cuando ve que Edgar sale en su defensa se queda atónita, ante lo que escucha.
—Esa joyería de la que tanto te jactas no les perteneces.
Su dueño es Edgar Isler… y yo soy Edgar Isler —Gralisa abrió los ojos como platos y sus dos compañeros se quedaron boquiabiertos— Así que cuando deseen comprar alguna de las joyas más costosas de Europa, puedo hacerles una pequeña rebaja, considerando que son grandes amigos de mi novia.
—rodeó con su brazo la cintura de Gralisa.
Amado se quedó atónito, sin saber que decir; mientras, Merle tartamudeaba: —Tú, tú e…eres Edgar Isler —preguntó en un hilo de voz.
—Sí, soy yo —respondió con firmeza y para terminar de dejar en feo a Amado, se volvió hacia él.— ¿Te comieron la lengua los ratones o se te acabaron los chistes y humillaciones psra mi novia?
Amado lo miró de reojo sin contestarle y se enlazó en el brazo de Merle, quien aún estaba perplejo al ver la suerte que siempre tuvo su amiga de atraer a hombres de mucho dinero.
Edgar elevó su ceja izquierda y lo miró con enojo, aquel tipo de personas les provocaba repulsión.
No entendía como podían humillar a alguien solo por tener dinero.
Gralisa se enlazó al cuello de su nuevo novio y lo besó apasionadamente frente a su ex y su amigo.
La emoción que ella sintió al verse defendida por él, la llenó de excitación y felicidad; al punto que sólo deseaba regresar y subir hasta la habitación del hotel para estar con Edgar, hacer el amor con él como parejas por primera vez.
—¿Sabes que, mi amor?
Se me quitaron las ganas de pasear, mejor volvamos a nuestra suite —dijo con tono irónico.
Merle y Amado hicieron una mueca de burla.
Edgar los volvió a mirar esperando que dieran algo, los dos voltearon al lado contrario para no mirarlo de frente, como el par de cobardes que eran al burlarse de una mujer.
—Me parece una genial propuesta, mi amor —se dieron la vuelta y se encaminaron hacia el elevador, mientras la pareja los observaba lleno de ira y ¿envidia?…
Dentro del elevador ambos rieron, Merle y Amado acababan de recibir un buen escarmiento.
Ella abrazó nuevamente a Edgar, lo besó con deseo, con agradecimiento, con lujuria.
Edgar correspondió a aquel beso con profundo amor…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com