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El Juego de la seducción mortal - Capítulo 34

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34: Capítulo 34 34: Capítulo 34 Una propuesta inesperada Esa noche Gralisa durmió junto a Edgar, de verdad espera a que todo lo que él le había prometido se convirtiera en realidad.

Aunque al comienzo de su relación con él siempre lo vio como un amigo, sin darse cuenta comenzaba a sentir cosas especiales por él.

¿Se había enamorado de él o sólo estaba viendo en él la válvula de escape para huir de su verdadera realidad?

Aún así, despertó y fue con Edgar hasta el aeropuerto por segunda vez para despedirlo.

Sólo que esta vez mi tenía una fecha de retorno, ni él ni ella misma.

Ambos debían confiar en que volverían a estar juntos nuevamente.

Una promesa, solo eso había entre ellos.

La despedida fue emotiva, él la tomó entre sus brazos, estrechando con fuerza su cuerpo con el suyo, sus labios contra los de ella.

—¿Me prometes que te cuidarás?

—preguntó él, quien siempre se había ocupado en cuidar de ella.

—Sí, lo haré.

Tú también tienes que cuidarte mucho.

—se refugió en su pecho— Voy a extrañar sentir tu calor y tu compañía.

—Te aseguro que no más que yo a ti.

La voz en el alta voz, lo obligó a ir hasta la zona de embarque mientras ella lo vio alejarse lentamente.

Después de aquel momento tan triste para ella, aprovechó de ir a la residencia donde seguía hospitalizada su madre.

Aún recuerda aquel difícil momento de su vida.

Eliana era una mujer excesivamente trabajadora, siempre estaba haciendo algo nuevo para poder producir dinero y ayudar a su hija con sus estudios universitarios.

Como toda buena madre, quiso darle a Gralisa la oportunidad de estudiar, lo que ella nunca pudo hacer porque sus padres eran demasiado humildes.

Mas, ella quería que su hija estudiara y alcanzara su sueño de ser profesional.

Esa tarde, Gralisa la vio algo decaída, se notaba el cansancio en su rostro y se quejaba de un dolor fuerte de cabeza.

—Madre, tienes que descansar por favor.

—Déjame terminar este trabajo hija, sabes que necesitamos ese dinero.

—Lo sé, pero se nota que no has pegado un ojo durante toda la noche.

—Sólo unos minutos y ya dejo todo listo —dijo mientras terminaba de coser en su máquina aquel vestido.

Cuando quiso ponerse de pie, el dolor de cabeza se incrementó provocando que esta cayera al piso de rodillas, sujetando su cabeza.

Al escuchar el grito de su madre, Gralisa corrió de regreso al comedor.

Pero cuando intentó levantarla, Eliana estaba inconsciente.

Desesperada comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero nadie parecía escucharla.

Se levantó y tomó el móvil, las manos le temblaban sin que ella pudiese controlarse, estaba muy nerviosa.

Como pudo llamó al número de emergencia y pidió una ambulancia.

Diez minutos después, la ambulancia llegó, los paramédicos entraron, levantaron a Eliana y la llevaron hasta el hospital.

Gralisa caminaba de un lado a otro, esperando que el médico de guardia saliera de la sala de emergencia para saber cómo estaba su madre.

El médico finalmente salió y le pidió a Gralisa acompañarlo hadta su consultorio.

—Siéntese por favor —le indicó el doctor.

El rostro del hombre indicaba que algo no estaba bien, eso provocó en la chica un miedo inusitado.

El médico comenzó a hablar, tratando de explicarle a Gralisa cuál era la situación de su madre.

La tensión ocular que tenía la mujer desde hacía varios días, le había provocado un ACV y esto a su vez le había afectado algunas zonas del cerebro.

—La paciente presenta un nivel de irritación cerebral bastante elevada, por lo que hemos decidido inducirle a un estado de coma para lograr que se estabilice durante ese tiempo.

Sin embargo, es algo que puede dejar secuelas posteriores en su madre.

Desde aquel momento, Gralisa no sólo ha tenido que acarrear con los gastos médicos de su madre, sino que no cuenta con su apoyo moral.

Gralisa entra a la habitación, se sienta al lado de la cama donde está su madre inconsciente y sin moverse, conectada a tubos y mangueras por doquier.

Toma la mano de su madre y le habla.

—Mamá, necesito que reacciones.

No sabes cuanta falta me haces.

—la mujer no se mueve, aún así, Gralisa comienza a contarle sobre Edgar— Me hice novia de uno de mis compañeros de trabajo, se llama Edgar, si lo conocieras sé que te encantaría, es guapo y tiene mucho dinero, además me quiere, pero todo parece estar en nuestra contra.

Sus padres son muy poderosos y no quieren que esté a su lado.

Acabo de despedirle en el aeropuerto y no puedo negar que me siento triste.

La chica continúa su relato ante su madre, quien a pesar de que permanece inmóvil puede escuchar la angustia de su hija.

El tiempo transcurre indetenible, ya hacen un mes que Edgar se marchó junto a su familia.

Gralisa intenta enfocarse en su trabajo, en cumplir con las grabaciones, en esperar el regreso de su enamorado.

Esa tarde, mientras está grabando uno de los rodajes, se encuentra con Rómulo.

Llevaba un buen tiempo sin verlo, ni hablar con él.

Desde su última grabación, la cual no había tenido un buen final, ella no había vuelto a cruzarse con él.

Aún así, el sigue siendo como un ángel para ella.

Está parado en la puerta del set de grabación, lleva puesto un traje blanco y en el bolsillo de su elegante traje destaca un pañuelo.

En una de sus manos, sostiene un hermoso ramo de rosas.

Rómulo es realmente apuesto, eso es algo que resalta a simple vista, todos en el estudio, lo miran sin ningún tipo de disimulo.

Inclusive algunas chicas, se acercan para pedirle un autógrafo pero él se niega.

Al ver que es Gralisa quien observa la escena, se dirige hacia ella, se acerca, le obsequia el ramo de rosas y le pide acepte ir a cenar con él.

—Quiero pedirte disculpas por lo de aquel día, y te pido que aceptes acompañarme a cenar esta noche.

Esa era una manera de él disculparse con ella y hacer las pases, a fin de cuentas seguirían compartiendo el mismo lugar de trabajo y futuras grabaciones como pareja.

Repentinamente él sale del estudio de grabación en pleno rodaje, su actitud displicente es algo que se convierte en un comportamiento recurrente en el famoso actor.

Gralisa acepta, a pesar de su desplante en pleno rodaje, ella lo considera como alguien especial, lo suficientemente preparado y caballeroso con ella, quería seguir siendo su amiga.

Como ella misma lo piensa, él es su ángel.

Una hora más tarde, llegan al lujoso restaurante.

Él pide champagne para brindar.

El mesonero elegantemente trajeado de negro y corbatín se acerca con la botella, y las copas.

Realiza el descorche y sirve ambas copas.

—Por esta noche junto a ti, por esta oportunidad de seguir estando en tu vida.

¡Salud!

—ella brinda con él, aunque no entiende mucho a que se refiere su colega al referirse “estar en su vida” Minutos después cenan, la conversación entre ellos es amena y fluida.

Era mejor detrás atrás todo lo ocurrido, dejar en el pasado aquel inconveniente que tuvieron durante el rodaje de la película.

Ambos disfrutan de aquella velada, un tanto romántica.

De pronto, él se levanta con la excusa de ir al baño, mientras ella lo observa alejarse, respira profundamente y se entretiene admirando aquel hermoso lugar, finamente decorado.

De pronto, él aparece con un hermoso violín color caoba entre sus manos, ejecutando una delicada melodía “Historia de un amor”.

Ella se sorprende al verlo acercarse hacia ella.

Rómulo es todo un experto ejecutando aquel instrumento.

No esperaba que además de ser un físico, también tuviese un gusto por el arte.

¡Es perfecto!

Se dice a sí misma.

Rómulo toca aquel tema tan romántico con tanta entrega, que pareciera que estuviese haciéndole una declaración de amor a su acompañante; pero ella sólo se deleita con la presencia y talento de él, sin imaginar lo que él le propondría luego.

Tras los aplausos eufóricos de Gralisa, lo cual dejaban en evidencia lo emocionada que se encontraba la chica con aquella sorpresa, Rómulo se acerca, coloca el violín sobre la mesa, se arrodilla lentamente delante de ella; saca del bolsillo interno de su blazer un pequeño joyero de gamuza rojo, lo abre, le muestra el delicado anillo de brillantes, y le pregunta en voz baja, casi angelical: —¿Quieres casarte conmigo?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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