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El Juego de la seducción mortal - Capítulo 35

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35: Capítulo 35 35: Capítulo 35 Un sueño hecho realidad Aquella propuesta tomó por sorpresa a Gralisa, no lo esperaba, no imaginaba que Rómulo le propusiera matrimonio, inclusive pensó que estaba soñando.

Que no era cierto.

Pestañeó un par de veces para ver que no estaba soñando, que frente a ella, de rodillas Rómulo aguardaba aún por su respuesta.

No podía negar que se sentía conmovida con la propuesta inesperada de su compañero, pero tampoco podía olvidar que la conversación con la madre de Edgar, había sido bastante clara y muy poco optimista para ella con respecto al matrimonio y al amor.

La confusión sobre lo que debe hacer, la invade por segundos.

Se pregunta entonces a sí misma, si debía esperar por Edgar o continuar su vida.

La oportunidad que se le presentaba con Rómulo era de pensarse poco.

Quizás era el momento de cumplir su sueño, no al lado de Edgar, pero si al lado de Rómulo, se sintió confiada.

Ella también merecía que la quisieran, pensó.

Rómulo volvió a preguntarle, esta vez con sutileza en su voz.

—¿Quieres casarte conmigo?

Luego de un breve silencio, Gralisa decide contestarle: —¡Lo siento!

—responde ella, mientras muerde su labio inferior para luego explicarle a su pretendiente—.

Rómulo, eres un hombre grandioso, eres un excelente físico, ¡Eres la persona más inteligente que he conocido!

Te agradezco que quieras casarte conmigo, pero… —él la incita a continuar la frase.

—¿Pero?…

Ella respira profundamente, intentando darle una respuesta acorde a su petición.

—Rómulo, yo no te conozco de nada y tú tampoco me conoces a mí.

—Gralisa dice incoherentemente— Lo único que sé de ti es tu nombre, tu edad, que eres físico, que tocas el violín.

Me atrevo a decir que incluso tu guardaespaldas sabe más de ti que yo misma.

, No conozco tus colores favoritos, tu comida, ni siquiera sé nada de en qué estás trabajando, que te gusta hacer, no sé nada de ti… —él la mira con asombro— Los dos ni siquiera estamos saliendo… —agrega ella.

Ante las palabras de Gralisa, él comienza a usar argumentos que puedan convencerla de lo contrario.

—El punto de conocernos es bajar nuestras expectativas que tenemos del otro.

Yo podría tener mucha tolerancia contigo.

Gralisa tú me gustas independientemente de cómo seas.

Puedo mantener los mismos hábitos alimenticios que tú y cambiar mi rutina para coordinarme contigo, hacer las cosas que te gustan juntos, siempre y cuando me lo pidas.

Las palabras de Rómulo son difíciles de debatir, ella no estaba acostumbrada a pedirle a alguien que hiciera o dejara de hacer cosas por ella, eso nunca se lo había propuesto.

Aún así, lo mira con ternura ante aquel ofrecimiento.

—Rómulo no sé qué decirte, la verdad es que no hay necesidad de que hagas eso por mí.

No creo que uno deba cambiar su forma de ser para ser aceptado por otra persona.

Eres un hombre maravilloso pero no creo que lo nuestro funcione.

—Si no funciona, lo haremos funcionar juntos Gralisa.

Sólo quiero que digas “Sí” a mi propuesta.

Que aceptes ser mi esposa, puedo adaptarme a ti.

—dice en tono suplicante, pero ella sigue confundida sin saber que contestarle— Quiero apoyarte, cuidar de ti, velar por tu seguridad, por las cosas que necesitas, ser tu compañero el resto de tu vida.

—No puedo Rómulo, de verás no puedo.

—responde moviendo su cabeza de lado a lado.— Te pido me disculpes, pero no puedo aceptar casarme contigo.

—¿Por qué, Gralisa?

Dame una razón para que renuncies a todo lo que te estoy ofreciendo, pongo el mundo a tus pies, si lo deseas.

—Sé que no es a mí a quien amas.

—dice ella en un tono suave.

—¿A qué te refieres?

—pregunta él, sorprendido.

—Estás enamorado de mi cuerpo, al igual que muchos en AV.

Amas lo que ves en mi cuerpo, no a mí; la inspiración que recibes de mí al estar juntos ¿verdad?

—le pregunta ella.

—No puedo negarte que eres una mujer hermosa, si se tratase de estar sólo sexualmente contigo, lo haría durante cualquiera de los rodajes de AV.

Pero es más que eso, Gralisa.

¡Tú eres mi inspiración!

—Sabía que no estaba equivocada.

—responde ella un tanto desconcertada.

—No malinterpretes mis palabras, yo me refiero que contigo consigo elevarme a otro nivel, eres como la mona lisa para Da Vinci, o la musa para el poeta.

Me inspiras, me agrada estar contigo, me haces crecer.

—exhala un suspiro.

—No quiero que alguien esté conmigo sólo por inspiración o necesidad, no es lo que busco en una relación.

Rómulo intenta rebatir sus palabras, pero finalmente prefiere quedarse en silencio y no decir nada.

Ella tenía razón en lo que decía, cuando aquella tarde durante la grabación él salió del plató inesperadamente, se debió a que mientras le hacía el amor, tuvo un instante de inspiración mágica que lo llevó a resolver uno de los rompecabezas que tenía en su investigación.

Después de aquel momento se dio cuenta que era importante estar junto a ella.

Rómulo se pone de pie, salen del restaurante y la lleva a su casa.

Besa su frente con ternura y repite la misma frase de minuto atrás: —¡Eres mi inspiración!

—la abraza con ternura—.

Intentaré quererte como te mereces.

—añade.

—No, Rómulo.

No es así que van las cosas.

No puedo ser parte de tu experimento, un objeto que usas para poder encontrar una respuesta a alguno de tus acertijos.

—No eres parte de mi experimento, por Dios.

—la sujeta de ambos brazos aproximando sus cuerpo al de ella.

Gralisa lo mira a los ojos fijamente y sin pestañear.

—Necesitas encontrar a alguien que llene tus expectativas, que esté dispuesta a apoyarte en tus investigaciones, que tenga tus mismos intereses.

—se aparta de él lentamente— La mujer que buscas, no soy yo.

Para Gralisa, el amor no era un asunto de conveniencias, para ella el amor surgía como magia entre dos personas y esa magia los unía para siempre.

Rómulo la mira mientras ella se aleja y entra a su casa.

Susurra entonces: —Lo próximo será sentir mi determinación.

En ese momento, en el que ninguno de ellos, está claro en lo que desean en una relación, Gralisa y Rómulo se dejan llevar por los caprichos del destino.

Años más tarde, Rómulo es galardonado con el Premio Nobel de Física.

Él está sentado junto a Gralisa, se prepara para recibir su galardón.

Mira a su acompañante con una sonrisa y le dice: —Muchas personas, me elogian por mi trabajo, incluso piensan que soy un genio al descubrir las leyes físicas del mundo.

Mas, yo no comparto esa opinión.

No soy un genio, sólo tengo a mi lado a la señora que amo, que es mi musa y quien encontró mi verdadero yo.

Te quiero, Gralisa.

—El presentador, lo nombra.

Rómulo se pone de pie ante la ovación del público y sube los escalones para recibir sobre el escenario su galardón.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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