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El Juego de la seducción mortal - Capítulo 37

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37: Capítulo 37 37: Capítulo 37 Aún no lo olvida Gralisa se enoja al escuchar aquella pregunta, él no le haría un favor sin obtener nada a cambio, eso me quedaba claro.

Ella se recuesta de su pecho, levanta el rostro y lo mira por segunda vez.

—¿Me quieres o no?

—preguntó ella.

Eso era algo que necesitaba saber, saber que él sentía algo por ella.

En todo ese tiempo que había transcurrido nunca se lo dijo con palabras aunque a veces los hechos le hacían suponer a la chica que sí, que él la quería.

Él la lleva hasta la cama, se sienta, la toma de la cintura y hace que Gralisa se siente sobre su regazo, como si fuese una pequeña a la que van a contarle un cuento.

Ella lo rodea con sus brazos alrededor de su cuello.

Neves toca su rostro con el reverso de su mano y acaricia sus mejillas suavemente.

—¿Tú que crees?

—ella eleva ambos hombros en señal de que no tiene la menor idea de lo que él realmente siente por ella.— ¿Y si te digo que no te quiero?

—le responde y aquella pregunta desconcierta a Gralisa, quien decide responderle de la misma manera, displicente.

A pesar de que realmente está abatida con su respuesta.

—Entonces, yo tampoco te quiero —responde ella.

Las manos de Neves vuelven a subir por la espalda de Gralisa, sus dedos acarician su suave piel, ella se eriza por completo al contacto de sus manos.

Él levanta el rostro y la mira fijamente.

—¿Y si te digo que te quiero?

—le pregunta Gralisa, quizás decirle lo que ella lleva dentro desde que lo conoció, lo obligue a él a cinfesarle su verdad ¿pero estaba segura ella de querer saber la verdad de boca de Neves?

¿O sólo deseaba escuchar lo que ella esperaba?

Neves, no le responde a su comentario, gira un poco a Gralisa, haciéndola voltearse y quedar a horcajadas sobre su regazo, dejándola de frente a él, con sus pechos al alcance de sus grandes manos, ella respira agitada y sus pechos suben y bajan al compás y ritmo de sus latidos cardíacos.

Él puede notar lo agitada que está al ver como se eleva su pecho.

Neves coloca su mano sobre el lado izquierdo del pecho de Gralisa, y ella exhala un suspiro que por poco se convierte en un gemido.

—Tienes un ritmo cardíaco rápido —dice, mientras mueve su mano sobre la redondez de su seno, dejando que la punta de sus dedos rocen uno de sus pezones.

Esboza una sonrisa de satisfacción y agrega:— Lo noto.

Me quieres, ¡lo noto!

Gralisa siente como sus pezones se endurecen de inmediato al sentir la tibieza de su mano, lo cual queda en evidencia tras la tela de seda suave que los cubre.

Ella se llena de vergüenza, ante la sensibilidad y vulnerabilidad que siente cuando Neves está cerca de ella y su cuerpo la enciende de pie a cabeza, de lado a lado, de adentro hacia afuera.

Es algo que aún no logra controlar.

Pensó que después de tanto tiempo sin estar con él, ya no sentía lo mismo.

Pero acaba de confirmar que él sigue teniendo el poder de enloquecerla.

Recuesta su rostro contra el hombro de Neves e inspira profundamente como en señal de rendición.

Neves desliza sus manos por el cuerpo de la chica, acaricia sus muslos haciendo que su piel se tense y se erice con sus caricias.

Apreta y amasa sus glúteos con firmeza, separando sus nalgas y estrujándolas con fuerza, ella siente como su vagina comienza a contraerse, sabe a donde la llevara eso.

La chica puede ver y sentir como la polla de él se endurece y¡roza su vientre, intenta alejarse un poco, pero él le advierte: —Si sigues apartándolo, no podré controlarme.

Aunque ella intenta ocultar sus emociones, sabe que no desea apartarse de él, lo desea sexualmente tanto como él a ella.

Después que terminó su relación con Edgar, ella no ha estado con ningún hombre que le gustase.

Claro allí no entraba sus escenas de sexo en los rodajes, eso era otro asunto muy diferente.

—Quiero tu lengua en mi polla, ¿vale?

—dice él y comienza a desabrochar su pantalón, baja la cremallera, saca su polla, la mira primero a ella para luego mirar su pene y ordenarle con un gesto lo que desea que haga.

Gralisa puede ver su dureza y gruesa curvatura, ella se pone de pie, sostiene ambas rodillas las separa un poco y se agacha frente a él, entre sus piernas.

Neves no deja de observarla, la mira fijamente, mientras ella aproxima su rostro y envuelve con sus labios su falo ardiente.

Él se inclina hacia atrás, apoya sus manos sobre la cama y contempla cada uno de los movimientos y caricias de la chica, quien devora con su boca aquel delicioso manjar, Gralisa cierra los ojos y con pequeñas mordidas hizo que la cabeza de su polla fuera penetrando cada vez más dentro de su cavidad bucal, la succionó jugueteando con su lengua.

Neves se estremeció por el sublime placer que le ocasionaba aquella húmeda y tibia boca poseyendo completamente su miembro.

Neves no contuvo sus gemidos al sentir como ella recorría con su lengua las venas palpitante de su polla y hacía cosquillas en el sensible surco coronal de su glande.

Gralisa dejó que sus manos intervinieran en el juego, mientras con una aprisionaba los testículos, apretándolos con suavidad y placer, con la otra mano sujetaba el resto de su polla.

Neves jadea¡y lleva la mano a la nuca de Gralisa para imprimirle un poco de rapidez y ver que ella trague su polla por completo, sentir como ella se encorva al rozarle la parte alta de su garganta y provoca sus náuseas, su pene sale completamente lubricado por la espesa saliva que sale de su garganta.

Neves echa la cabeza hacia atrás y su respiración comienza a entrecortarse, mientras Gralisa lame su pinga.

Ella saca la cabezota de su boca y luego la lame recorriendo por todo lo largo hasta llegar a la raíz y luego sube hasta llegar a la cabeza, no hubo un solo lugar que no fuera lamido y saboreado por aquellos labios perfectos y expertos.

Nuevamente introdujo su pinga en la boca y deslizó su lengua de arriba abajo hasta el tallo, era una experta de primera clase, rozó el frenillo con la punta de la lengua y recorrió toda la cabeza de su polla haciéndolo gemir.

Luego apretó con sus labios el trozo de carne y moviendo su cuello, hizo subir y bajar repetidas veces el prepucio, frotando su miembro de un modo maravilloso.

—Sabía que me iba a encantar —dijo y sus ojos brillaban de lujuria contemplando aquel enorme trozo de carne palpitante.

—Shhh!

—Neves se excitó al oír aquellas palabras en el tono sensual y seductor de su chica.

Aunque ella pudiera estar con otro, él sabía que ella le pertenecía, podía rozarla levemente y ver como Gralisa reaccionaba con apenas sentir sus dedos.

Neves sujetó desesperadamente con sus manos la cabeza de Gralisa y moviendo su cadera, acompañaba el vaivén que ella imprimía con su cabeza perfectamente ensartada por la boca, jadeo de placer.

Quería ver su pinga toda dentro de la boca de la chica, imaginar que era su húmeda vagina y que podía disfrutar de ella.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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