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El Juego de la seducción mortal - Capítulo 39

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39: Capítulo 39 39: Capítulo 39 Una confesión inesperada Después de aquella intensa sesión de sexo inesperado, Gralisa disfruta de la calma en brazos de Neves.

Él la abraza y conversa con ella de temas triviales.

—Estuvo realmente increíble la celebración por nuestra película.

—sonríe él.— Te veías hermosa con ese vestido rojo de satén.

Hubo momentos en que sentí ganas de llevarte al baño y hacerte mía.

—bromeó.

—Me sentí muy feliz.

La verdad no esperaba que ese monento llegara tan pronto a mi vida.

Te juro que aún me parece un sueño todo esto.

—levantó el rostro y lo miró a los ojos.

—Pues disfruta del éxito, Gralisa.

Trabajaste para ello y debes disfrutarlo al máximo.

Aunque no lo creas todo en la vida es momentáneo.

En un momento somos jóvenes y atractivos y luego eso pasa.

La vida está llena de altibajos y debemos estar preparados para ello.

La fama es tan fugaz como la noche y el día.

—¿Crees que esto me ayude con mi sueño de ser una gran actriz?

—preguntó ella, aún dudosa.

—Por supuesto que sí.

Ya no estás en el anonimato.

La prensa, las redes sociales ya están hablando de ti, ya tu rostro aparece por todos lados… Pero como te digo, es un trabajo constante, siempre habrán mujeres hermosas que vengan en busca de una oportunidad, mas sólo aquellas que realmente se esfuercen y preparen para mantenerse en la pantalla grande, lo lograrán.

El arte, Gralisa no es cuestión de suerte.

¿Entiendes lo que quiero decirte?

—ella asintió y sonrió.

Neves era un hombre tan preparado, que los suspiros se escapan desde dentro de su corazón.

Las palabras de Neves, motivan a Gralisa.

Ella seguiría sus consejos al pie de la letra.

Él no era sólo un hombre guapo y ardiente en el sexo, era también inteligente y audaz para los negocios, además de ser muy responsable y profesional en todo lo que hacía.

—Gracias por todo —dijo ella, deslizando sus dedos sobre los pectorales abultados y firmes de su amante.

—¿A qué te refieres?

—preguntó él, sonriendo.

—A cederme tu despach9 exclusivo, a ayudarme con la película que fue un desastre, a participar conmigo en este último rodaje.

—Ya no me debes nada —le dio un guiño, ella besó su pecho y deslizó la punta de su lengua por su tetilla, Neves jadeó al sentir sus labios y su lengua juguetones.

Esas caricias parecían gustarle a Neves, la verdad lo hacían arder de nuevo.

Ella se detuvo repentinamente.

Había algo que desde algún tiempo ella deseaba conversar con él.

Desde su punto de vista, la relación que ambos tenían iban mucho más allá que el placer sexual.

No sólo eran compañeros de trabajo, se veian a diario en la misma empresa, además de la intimidad que había entre ellos, Neves seguía siendo su jefe y ella una empleada.

A menos que ella no quisiera continuar trabajando en AV, estar al lado de él era una tortura, pues ella estaba enamorada de él y tenía intenciones de decírselo de una vez.

Gralisa entonces tomó fuerzas y se lo soltó de una sola vez.

—Neves estoy enamorada de ti —la cara de asombro de Neves fue inmediata.

Antes de decir algo, ella continuó hablando— Desde que llegué a la empresa, comencé a desear estar a tu lado, ese sentimiento fue creciendo velozmente sin que yo pudiera evitarlo.

Y debo decirte que la forma cruel con la que me trataste la última vez, me dolió mucho.

—Gralis… —ella volvió a interrumpirlo, cubriendo sus labios com su dedo y pidiéndole que hiciera silencio.

—No digas nada, Neves no ahora.

Déjame decirte todo lo que estoy sintiendo.

—él asintió y la escuchó atento a lo que ella decía— Yo traté, te juro que traté de sacarte de mi vida, de intentar olvidarte en brazos de Edgar, pero no pude.

Y aunque sé que nunca te casarías conmigo, yo no puedo dejar de amarte.

—ella hizo una breve pausa— Pero eso no significa que voy que convertirme en tu amante.

No me considero tan poco como para ello y no me convertiré en esclava de este amor.

Ante aquellas palabras, Neves se inclinó y la besó en la frente y por primera vez, le confesó: —Gralisa, yo traje a la empresa, y me ocupo wn enseñarte todo lo que sabes hasta ahora, es mi creación, mi obra maestra.

Todo lo que he hecho hasta ahora es por tu bienestar.

Y al comienzo traté de ser un profesional contigo, brindarte mi apoyo, ser para ti un mentor.

Pero cuando te miré varias veces, hubo algo de tu que me cautivo, comencé a sentirme inconscientemente atraído por ti.

No te imaginas las veces que tuve que controlarme para no buscarte, para no hacerte el amor.

Eras tú quien me llamaba a evaluar tu cuerpo; eras tú quien despertaba los deseos más profundos de mi corazón.

Llegué a creer y quise convencerme a mí mismo que somo me importaba tu cuerpo, que sólo estaba obsesionado y que las veces que hacía el amor contigo podría controlar mis sentimientos; y tú una vez más me diste la oportunidad de hacerte mía Neves dijo y mientras besaba el cuerpo de Gralisa, chupó cada parte de su cuerpo para dejar huellas en él.

Para Gralisa saber que Neves no sólo deseaba su cuerpo fue algo inesperado, sorpresivo pero maravilloso.

Aún así y a pesar de sus palabras, Neves no mencionó que deseara tener una relación más seria con ella.

O quizás ella no lo escuchó, cuando él comenzó a chupar su cuerpo, ella perdió toda noción del tiempo y de raciocinio.

Gralisa tomó esta vez el control, se subió sobre él a horcajadas y dejó que su polla entrara por completo en su carnívora vaguba.

Como toda una amazona cabalgó sobre su pelvis.

Él la sujetó de las caderas y ella apoyó sus manos sobre su pecho, mientras él vaivén de su cuerpo llenaba de satisfacción y excitación a Neves.

Ninguno de los dos dejaba de mirarse, ella se movía con deseo sobre él y sus pechos, los de ella, saltaban al ritmo de sus movimientos ondulantes.

Por primera vez, Gralisa escuchó a Neves perfectamente cuando terminó aquella frase inconclusa del comienzo: —Quería ‘tar a que no estaba enamorado de ti, que sólo era placer y ganas de follarte… pero perdí la apuesta.

—al rscuchar aquella confesión inesperada, Gralisa se movió sobre su pinga con mayor vehemencia, azotando con su redondo trasero la pelvis de su amante.

Neves miró como ella enloqueció con su falo dentro, no podía dejar de observarla, de detallar y de disfrutar con cada uno de sus gestos, de sus movimientos repentinos y desenfrenados, de sus gemidos y gritos de placer, de su jugosa hendidura, de sus nalgas reboloteando sobre su pelvis cada vez que subía y bajaba por su polla ensartada.

Neves se había enamorado de ella, mas no podía ofrecerle lo que ella soñaba, una relación seria, matrimonio, ni siquiera que fuera su amante, la deseaba mucho como para sólo tenerla a ratos, pero vivir a su lado tampoco era posible.

Gralisa se inclinó jacoa adelante pegando su pecho al de él, él elevó su pelvis y la penetró una y otra vez cada vez con mayor intensidad y rapidez.

Ella lo abrazó y dejó escapar un grito que no supo si era de felicidad o de alguna otra emoción.

Neves se ocupó en hacerla estremecer por dentro, en desatar en ella las mil y una emoción tras aquella intensa sesión de sexo interminable.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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