El Juego de la seducción mortal - Capítulo 45
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45: Capítulo 45 45: Capítulo 45 Un nerd de cuidado Gralisa queda sin aliento, tras las embestidas de Rómulo; y es, en ese preciso instante que finalmente la chica percibe que el hombre con el cual está follando, no sólo es un físico (para nada puro e inocente) sino que también es actor de AV.
Gralisa observa con detenimiento la apariencia angelical y pura de Rómulo, ella siempre lo ha percibido como un ángel.
Por lo que interpretar aquel papel de físico inocente y puro, le queda perfectamente ajustado al guión, siempre y cuando el acto sexual se lleve a cabo de forma oxidada.
Rómulo como el experto actor que es, usa todas sus técnicas de lenguaje corporal y actuación para parecer un hombre ingenuo, incapaz de pensar en el sexo y los deseos carnales, enfocado sólo en resolver los enigmas de aquellas fórmulas físicas y en los números que ocupan su cabeza.
Su interpretación es realmente buena y convincente, el público quedará plenamente convencido de que el héroe masculino es el típico nerd que no sale de su laboratorio y q¡” pasa todo el día y la noche haciendo anotaciones en una pizarra hasta dar con un descubrimiento en el mundo de la física para la humanidad.
En tanto, Gralisa, a diferencia de los otros papeles que había interpretado, debe encarnar a una actriz bastante deshinibida, sensual y con cierto toque de misterio y perversión.
Por lo que en esa escena toma el control de su personaje, dejando a todos sorprendidos, incluso a su compañero de escena.
Ella se acerca al físico, se para frente a él, lo mira seductoramente, levanta una de sus piernas y se sienta a horcajadas en el regazo de Rómulo.
Gralisa impregna el ambiente con un toque de perversión, cuando con una de sus manos toma la polla, inclina su cabeza hacia abajo para poder mirar donde está su hendidura y una vez ubicada en su orificio vaginal coloca el miembro fálico de Rómulo introduciendo sólo una parte de su pene dentro y luego bajar lentamente sobre la pinga del físico, hasta rozar con sus nalgas las piernas del actor.
Rómulo disfruta de esa espontaneidad y atrevida actuación de la chica, quién disfruta de aquel coito delicioso.
Cuando Gralisa inició meses atrás en los AV, era bastante tímida, en sus primeros papeles, muchas veces se veía nerviosa e insegura, pero con algunas técnicas que el propio Neves le enseñó, ella fue poco a poco dominando sus miedos y manejándose con mayor seguridad en el rodaje de sus películas.
Eso era algo que también le debía a él.
Pero ahora, que ella había escalado para convertirse en una actriz de primera fila, debía asumir su papel como toda una veterana y ser lo más atrevida, sensual y perversa posible durante el rodaje de aquella importante escena.
En el guión, no se especificaba la posición que debía tomar la actriz, pero ella improvisó aquella escena, sentándose encima de él y dejando que su polla entrara por completo dentro de ella.
Gralisa realmente deseaba sentir la pinga de Rómulo en su coño y verlo a los ojos, mientras follaban y gemía de placer.
Rómulo quien estaba a la expectativa de la actuación de su compañera, la miró con asombro, cuando ella asumió aquella posición tan dominante y de control.
Era ella quien manejaba la situación sexual, ella era la activa y él, además de que debía serlo en el papel de Nerd, el cual exigía inexperiencia de su parte, se veía sometido a los deseos de la actriz, todo lo que ella decidiera, él lo¡debía hacer.
Gralisa se aproximó lo más que pudo al rostro de su compañero, dejando sus tetas frente a sus labios, a la buena de Dios.
Por lo que él no dudó en cubrirla con su boca y saborear cada una de ellas con sus labios y su puntiaguda lengua, deleitándose con aquel manjar; mientras Gralisa absolutamente excitada, subía y bajaba sobre su polla una y otra vez sin detenerse, sintiendo el roce de aquel grueso trozo de carne en el interior de su coño.
Ella no pierde el contacto visual con el Rómulo quien lame, chupa y muerde suavemente sus erectos pezones también sin dejar de mirarla.
La actriz cabalga como toda una jinete del Gran Derby ecuestre sobre la pelvis de Rómulo, se mueve con maestría sobre la pinga de su colega que entra hasta lo más profundo de su coño cada vez que ella desciende y choca con su piel.
Sus fluidos vaginales emanan en cantidad, recubriendo el pene de él, dejándolo brillante, lubricado y cada vez más ansioso de estar dentro de su vagina carnívora que se contrae y apreta el pene haciendo que el actor est¡”a punto de soltar su lava volcánica dentro de ella.
Sin que Rómulo tuviese la menor idea, Gralisa estaba haciendo realidad uno de sus sueños más excitantes, violar a aquel ángel celestial.
Desde que ella lo vio por primera vez en la sesión de fotos, imaginó estar con él en una grabación y cojérselo; ahora tenía la oportunidad de hacerlo a través de aquella escena cuyos papeles eran similares a sus propias vidas, lo cual lo hacía más creíble en la mente de ella e incluso de él mismo.
Rómulo la sujeta con ambas manos, a cada lado de sus caderas y dirige los movimientos y la rapidez con la que la actriz envaina y desenvaina su sable de doble filo.
El cuerpo de Gralisa se tensa al sentir la verga del actor entrando en lo profundo de su vagina, sintiendo como roza las paredes de su útero.
Ella se contonea, sí, se contonea y disfruta de aquella experiencia exquisita.
Estaba cogiendo con su ángel, ¡que más podía desear!
Aquel encuentro celestial rozaba con el límite entre el cielo y el mismo infierno.
En aquel punto, Gralisa admite que Rómulo no le es tan indiferente, como ella creyó meses atrás; al contrario, él la atrae fuertemente, logra capturar su atención y despertar su interés sexual.
El cuerpo de él era perfecto, armónico, sus músculos eran grandes y torneadis, pero no excesivos, su piel estaba un tanto bronceada lo que jugaba con el tono entre rubio y cenizo de su cabello semi ondulado.
Era innegable que aquel hombre tenía la capacidad de enloquecer a cualquier mujer que él deseara, era guapo, sensual e inteligente y bueno, una rara combinación, difícil de encontrar en un mismo hombre.
Pero por alguna razón, Rómulo prefería a Gralisa, la había escogido a ella.
Eso era algo que la actriz no lograba entender ¿Por qué un semental como él, prefería estar solo y enfocarse exclusivamente a sus investigaciones científicas?
¿Y p¡” qué la había escogido a ella, una chica simple, de clase baja?
Aún conserva en su mente las palabras de Emma y del mismo Neves, quien se encargó de restregárselo en la cara.
Ahora que ya Rómulo estaba dispuesto a ayudarla con su plan, ansiaba ver el rostro de Neves, cuando le dijera que tenía un amante y que era nada más y nada menos que Rómulo Hessen, un famoso físico.
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