El Juego de la seducción mortal - Capítulo 5
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5: Capítulo 5 5: Capítulo 5 El hombre sin rostro Gralisa finalmente se puso de pie, seguía abrumada con lo ocurrido.
Caminó hacia donde estaba Laura, se acercó a su maquillista y le preguntó ansiosa: —¿Quién era el actor?
¿Cómo se llama?
—Lo siento, pero no puedo decírtelo.
Está prohibido para el resto de los empleados hablar sobre ello.
—respondió con firmeza.
Laura no podía decírselo, a pesar de que ella y Gralisa eran muy cercanas y conversaban sobre algunos temas personales.
Pero como empleada, ella tenía terminantemente prohibido dar información a los actores sobre el personal que trabajaba allí.
Eran políticas de la empresa que sus empleados fuesen reservados con la identidad de los actores que formaban parte de Video Adultos.
—Pero ¿por qué?
¿Qué tiene de malo?
—insistió ella en saber.
—No lo sé, órdenes son órdenes y reglas son reglas.
—alzó sus hombros.
Gralisa la miró como suplicando y la mujer movió su cabeza de lado a lado negando cualquier posibilidad de decirle lo que ella tanto anhelaba.
La respuesta de Laura deja a Gralisa desconcertada.
Quería saber quién era el misterioso hombre, quería poder tenerlo en frente, fuera del estudio de grabación.
En ese instante, apareció Edgar, quien la tomó del brazo y la llevó hasta el baño para que se diera un remojón en la tina, había visto como temblaba bajo la excitación que le provocó aquella escena minutos atrás.
—Deberías dejar de estar preguntando por eso actor.
—Le dijo él de forma imperativa, lo cual le incomodó a la chica.
—No te metas en esto Edgar.
No fuiste tú quien estuvo veinte minutos siendo torturada en esa grabación.
—respondió con enojo, podía notar que él siempre se ponía celoso cuando ella debía grabar las escenas fuertes con otro actor que no fuera él.
—¿Qué piensas hacerle?
—preguntó con sarcasmo; ella solo alzó los hombros en respuesta a su tonta pregunta.
Gralisa lo único que necesitaba era saber su nombre, ponerle rostro a su amo, al hombre que la había doblegado sexualmente, intensamente.
—Báñate para que se te quiten los espasmos.
—dijo con tono hostil.— Olvídate de lo que pasó con ese actor, es alguien con quien no te puedes meter, así que deja de andar de preguntona —Volvió a repetirle.
Mas, como todo lo que suele ser prohibido suele ser más apetecido, la curiosidad de Gralisa aumentó aún más.
Ella sabía que habían muchas personas capaces de ofrecerse para realizar cualquier escena de tipo sexual solo por el interés de recibir un chequeo médico sin tener que pagarlo.
Inclusive algunos que teniendo mucho dinero, solo entraban al mundo de los videos de adultos por curiosidad o para experimentar cosas nuevas y perversas.
Era común que todas las películas de ese género que fuesen financiadas por patrocinantes privados, no eran puestas en venta y se prohibían que fuese reproducidas, por lo que aquella experiencia solo quedaría grabada en su cabeza y en su piel, como un recuerdo sin rostro.
¿Pero sería aquel hombre uno de ellos?
No, para Gralisa aquel hombre era especial, algo dentro de ella se lo decía, su instinto o su mania de querer ir siempre más allá de lo común.
Después de ducharse, fue hasta su camerino y se recostó, aunque trataba de no pensar en lo ocurrido, no podía dejar de sentir la piel erizarse de solo recordar aquellas sensaciones experimentadas con el actor sin rostro.
Cuando descansó, ya eran las cinco de la tarde, se levantó del sofá y salió hasta el pasillo.
Justamente frente a ella, estaba Rómulo, su ángel.
Ella bajó las escaleras lentamente, mientras se preguntaba a si misma ¿Cuándo tendría la maravillosa oportunidad de grabar con él alguna de esas escenas intensas, llenas de pasión y deseo?
Rómulo no solo le parecía un hombre guapo, sino que había algo en él que provocaba ternura en Glarisa.
Ella terminó de bajar al primer piso y se detuvo a leer el ranking en ventas dw los actores y actrices.
Allí estaba su nombre centelleante en primer lugar, Rómulo, su angelical Romulo ocupaba ese primer lugar en el ranking.
Ella continuó revisando la lista de actrices y vio el nombre de la chica que encabezaba la lista, obviamente no era ella, sintió envidia y celos.
Glarisa deseaba ser algún día una actriz reconocida en los Videos Adultos, quería pertenecer a la lista A y poder filmar escenas con aquellos hombres tan atractivos y viriles, disfrutar de sus caricias y sus buenos atributos sexuales.
Eso sin olvidar el buen dinero que alcanzaría a ganar si ingresaba en esa lista.
Buen dinero y buen sexo, que más se podía pedir.
Ansiosa por estar allí, tomó su móvil para llamar a su agente, Neves era el único que podía ayudarla a escalar dentro de la empresa y que pronto estuviera en esa lista.
—Necesito que hablemos.
¿Podemos vernos mañana?
—le preguntó.
—No, mañana es imposible, debo viajar muy temprano… —hizo una pausa corta— Pero si deseas podemos vernos esta noche, puedo ir a buscarte a tu trabajo ahora mismo —agregó.
—Sí, perfecto.
Ya estoy desocupada.
—contestó visiblemente emocionada, si él la hubiese podido ver habría notado el interés de ella por verle.
—Bien, en unos minutos estoy allí.
—respondió él, amablemente.
Gralisa finalizó la llamada, estaba realmente emocionada.
Quería verlo, no solo para pedirle que la ayudara a estar en la lista A, sino porque desde que ella llegó a la empresa, estaba enamorada de él en secreto.
Para ella, él era un hombre galante, maduro, amable y atractivo, el tipo de hombre que ella deseaba para su vida normal.
Él era perfecto porque conocía lo que ella hacía y además soñaba con ser suya, con conocer esa otra faceta como hombre, ya no como su jefe, sino como su amante.
Neves en cambio, aunque admiraba su belleza, solo la trataba con gentileza ya que era un caballero con muy buenos modales; ella contrariamente a él, era muy poco elegante y rayaba en lo vulgar y lo ordinario, cosas que a él no le atraían en lo absoluto de ninguna mujer como ella.
Sin embargo, a Gralisa le llenaba de ilusión la idea de estar a sola a solas con Neves.
Eso era algo que siempre había deseado desde que lo vio por primera vez.
Ella estaba bastante nerviosa y a la vez excitada, pues saber que lo vería en pocos minutos le generaba emociones internas muy fuertes e incontrolables…
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