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El Juego de la seducción mortal - Capítulo 50

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50: Capítulo 50 50: Capítulo 50 Sexo desde las alturas Finalmente la grabación del rodaje de Rómulo y Gralisa estaba terminado.

Habían sido más de dos semanas trabajando sin descanso, por lo que Gralisa ansiaba unas buenas vacaciones.

Después de ducharse y descansar unas horas, se puso a buscar un lugar donde pudiera pasar esas vacaciones.

Recuerda entonces, aquel viaje que hizo y cuyo acompañante inesperado resultó ser Edgar.

Fue el mejor viaje que tuvo hasta ahora.

Nunca rió y disfrutó tanto como a su lado.

—¿Edgar, que estarás haciendo?

—suspiró con pesar— No puedo negar, cuanto te extraño.

Aunque Gralisa extrañaba a su compañero y amante, tenía que aceptar que entre ellos había una brecha muy grande que los separaba, su familia y su dinero.

Rómulo la ve pensativa y triste, por lo que se ofrece a invitarla a conocer su laboratorio y a su familia.

Pensando en que si no aceptaba aquella propuesta, terminaría quedándose sola en aquella oficina, Gralisa aceptó la invitación de su compañero de escena.

Sólo así lograría escapar del control que Neves ejercía sobre ella tanto físicamente, como emocionalmente.

—¡Está bien!, iré contigo —respondió ella.

Rómulo emocionado por la respuesta afirmativa de ella, la besó.

Él haría lo posible por estar a su lado y conquistarla.

Precisamente, aquella cercanía entre ellos, hace que su relación se vaya haciendo cada vez más estrecha y significativa para ambos.

Esa mañana llegan al hangar donde están las avionetas privadas.

Suben al jet G700 o Gulfstream G700, aquel es increíble ante la mirada de la joven actriz.

—¡Oh por Dios, esto es más grande que mi oficina!

—dijo con estupor provocando la sonrisa de Rómulo.

—Sí, es el más novedosos de los jet ejecutivos del mundo.

Tiene espacio para que duerman hasta trece pasajeros y es el más usado por las celebridades del mundo, desde políticos y grandes empresarios hasta para los artistas y deportistas más importantes del mundo.

—ella abrió los ojos como platos, no imaginó que Rómulo pudiera tener acceso a aquellos privilegios tan costosos.— Los asientos y divanes son reclinables al punto de extenderse casi igual que una cama.

Además posee los mejores diseños y acabados internos, puedes fácilmente hacer una reunión dentro y disfrutar de la cabaña con comodidad.

—dijo él y ella se quedó boquiabierta con aquella información tan explícita que salía de los labios de Rómulo.

—Es increíble, nunca pensé subir a una cosa como esta.

—se cubrió la boca con ambas manos— Simplemente maravilloso.

—Disfruta entonces de esta oportunidad Gralisa.

Hay cosas que sólo podemos vivirlas una vez en la vida.

—afirmó él, mientras ella lo escuchaba atenciosa— Allí está el secreto de todo, si apenas viéramos que cada momento que vivimos es irrepetible, lo viviríamos intensamente, al máximo.

—Gralisa se sorprende con las sabias palabras de Rómulo.

Para Gralisa aquel mundo tan ostentoso era algo que ella creía sólo posible en las películas de cine y que los únicos que podrían disfrutar de aquel lujo eran los presidentes y los famosos actores de Hollywood.

—Si esto te parece exagerado, ven para que veas esto.

—la tomó de la mano y la llevó a la suite del avión.

Entraron a la habitación y la quijada de Gralisa por poco se le desprende al ver tanta elegancia y belleza juntas.

—¿Quieres estrenarla?

—preguntó él, rodeando su cintura con sus brazos y acicalando su cuerpo al de ella.

—¿Hacer el amor en el aire?

—eso si excedía los límites de su imaginación por lo que sin dudarlo, besó los labios de Rómulo y luego fue bajando por su pecho, mientras le desabotonaba la camisa.

Rómulo gimió al sentir su puntiaguda lengua humedecer sus tetillas y morderlas suavemente.

Inmediatamente su pene se endureció, le levantó el rostro lentamente y le dio un besó con intensa pasión mientras acariciaba con sus dedos largos el coño de Gralisa, a través del vestido que llevaba puesto.

Ella se dio la vuelta de espaldas a él, mientras Rómulo besaba su cuello y sus hombros, con su mano derecha apretaba uno de sus pezones y con la otra frotaba sus labios verticales; pronto la pantie estaba tan húmeda como el interior de su vagina.

—¿No crees que puedan vernos o escucharnos?

—dijo ella entre gemidos y respirando agitadamente.

—¿Eso te preocupa?

—susurró él restregando su polla en el trasero de la chica, entre jadeos ella alcanzó a negar con su cabeza, mientas se contoneaba al sentir los dedos largos de Rómulo tirando de la pantie para poder sentir directamente la suavidad y humedad de sus labios hinchados.

—¡Ahhh!

—jadeó ella cuando él presionó su clítoris.

—Quiero saborearlo.

—murmuró a su oido, ella dejó de hablar, sólo asentía o negaba las propuestas de su perverso acompañante de viaje.

Rómulo la giró de frente a él, se arrodilló frente a ella corriendo a un lado la pantie, deslizó su lengua entre la separación que había entre sus carnosos labios.

Ella acariciaba su cabello rubio, mientras él devoraba, chupaba su coño y con su lengua entraba y salía de su vagina.

Gralisa estaba tan excitada que olvidó donde se encontraba, olvidó que afuera estaban las azafatas, los pilotos y el guardaespaldas de su amante; gimió, jadeó y gritó de placer sin ningún tipo de inhibiciones, dejándose arrastrar por el deseo que le provocaban las caricias del físico.

Después de comprobar que su coño estaba destilando fluidos, la recostó de la cama y se dejó caer sobre el cuerpo de la chica.

Su pinga entró suavemente en la vagina de Gralisa quien parecía poseída y no dejaba de moverse para sentir bien dentro la polla de 3D de Rómulo.

La sensación de vacío cada vez que él avión se inclinaba, ascendía o descendía ligeramente era una experiencia distinta, pero igualmente excitante, llena de adrenalina y lujuria.

Gralisa llegó a temer que los intensos movimientos de Rómulo además de ser notados por alguna de las azafatas, pudiera hacer que el avión pudiera caerse, por lo que tuvo que pedirle que se corriera más rápido.

—¡Siento no obedecerte esta vez!

Pero no quiero de dejar de gozar de lo rico que la tienes y como mi pinga quiere quedarse allí dentro.

Gralisa se excitó aún más al oir su voz seductora y escuchar aquellas palabras, por lo que comenzó a mover su pelvis provocando que Rómulo se viniera sin poder contenerse.

Ambos siguieron forcejeando y, finalmente, él terminó corriéndose bajo el estímulo de las superiores habilidades de su compañera sexual.

Después de aquel encuentro tan excitante para ambos, Gralisa quiso mantenerse un poco distante de Rómulo, por lo que se negó a quedarse en la habitación para descansar.

Sabía que si permanecía allí, él no la dejaría descansar ni un instante; cuando intentó abrir la puerta para salir, no encontró la manera ya que no manejaba el código de seguridad.

Rómulo risueño y con deseos de más, la tomó entre sus brazos, la levantó y la sentó sobre el escritorio, con una de sus manos despejó la superficie plana, dejando que algunos objetos cayeran sobre la alfombra, le sujetó ambas piernas, separándolas con fuerza para luego encajar su pelvis e introducir su pene curvo en su rajada.

A pesar de que ella se negaba y repetía una y otra vez que no, cuando sintió sus movimientos ondulantes y ricos, se rindió y disfrutó de aquella cogida de las alturas…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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