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El Juego de la seducción mortal - Capítulo 55

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55: Capítulo 55 55: Capítulo 55 Es a ti a quién amo Gralisa despertó un poco aturdida con el resplandor del sol en su rostro.

Pestañeó un par de veces y buscó con su mano el cuerpo de su amante.

Pero este ya se había marchado.

Se incorporó para tomar su móvil y ver la hora, eran poco más de las 8:00 de la mañana, estiró sus brazos y se escapó un bostezo.

Miró la lujosa habitación en completo desorden, cuando los empleados de limpieza entraran a aquella habitación de seguro pensarían que hubo una batalla campal.

En cierta manera, sí había sido la batalla campal de los amantes que aunque no desean separarse deben hacerlo.

Gralisa se sentía feliz, había estado con Edgar y él seguía siendo especial con ella.

Todo parecía haber sido un sueño para la chica de no ser por el leve ardor en su entrepierna, había pasado toda la noche follando con Edgar, una sonrisa se dibujó en su rostro al recordar las caricias de sus manos, su lengua y sus labios.

—¡Wow!

Estuvo maravilloso —dejó caer el peso de su cuerpo, se recostó y cubrió con las sábanas aún húmedas de sus flujos corporales, la acercó a su olfato, aún conservaban el perfume de Edgar.

Ella comenzó a revivir los momentos que habían pasado juntos, desde su primer viaje juntos como de todas las veces que follaron cuando se hicieron novios.

Era fascinante para ella recordar todo lo que habían vivido juntos, la manera en que se compenetraban en el sexo, sus manías y secretos, el desenfreno con el que se entregaban y la pasión desbordante y complaciente de su amante.

Gralisa se estremeció cuando vino a su mente la imagen del pene de Edgar entrando a su vagina, llenándola por completo de sí y su voz diciéndole al oído: —Espérame, Gralisa, créeme, no cederé ante los caprichos de mi madre, ni me casaré con ninguna otra mujer, porque es a ti a quien amo.

La promesa de Edgar resuena en su cabeza, él era el primer y único hombre capaz de hacer lo que fuera y estar a su lado, incluso enfrentarse al poder de su propia familia para demostrarle su amor.

¿Por qué Neves, nunca pudo hacer lo mismo y peor aún, como había sido capaz de convertirse en un obstáculo en su noviazgo, cuando él no tenía intenciones de brindarle lo que Edgar si estaba dispuesto a darle, una familia?

El sonido de los golpes en la puerta, la sacaron de sus pensamientos.

Mientras se levantaba para ver quien era, escuchó la voz de Rómulo afuera.

¿Cómo supo donde estaba?

Se pregunta la actriz quien ya comienza a creer que la siguen por todos lados o que tiene un radar para ser localizada.

Abrió la puerta, no podía ocultar la pena de ver a los ojos a Rómulo.

Él entró a la habitación y detectó fácilmente el olor a semen en el lugar, no había dudas de que Gralisa había estado con alguien, aún así quería confirmar con quien había estado: —¿Pasaste la noche con Edgar?

—preguntó en voz baja.

Gralisa asintió.

No podía mentirle, mucho menos luego de ver en su mirada de preocupación.

Ademásse sentía culpable por haber traicionado la confianza de Rómulo.

Ella olvidó enviarle mensajes a la ama de llaves y al mismo Rómulo, quienes debieron estar desesperados buscándola, sin saber dónde se encontraba, si estaría perdida o en peligro.

Gralisa estaba segura de que Rómulo se enfadaría con ella y la verdad es que tenía suficientes razones para estarlo.

—¿Estás enojado conmigo?

—preguntó cabizbaja.

Rómulo no estaba molesto porque hubiese desaparecido, realmente estaba celoso por lo que ella había estado en brazos de Edgar.

Sabía que este era su más fuerte rival, el único que podía arrebatarle a su musa.

—No estoy enfadado contigo.

Sólo me muero de celos al saber que estuviste con Edgar, y sé que tengo toda la culpa por haberte dejado sola tanto tiempo y no quedarme a tu lado, a pesar de que lo deseaba en verdad.

—La única culpable soy yo.

Debí esperar por ti.

—respondió avergonzada.

—No te sientas culpable, nada de esto es tu culpa.

Simplemente debí haberme quedado a tu lado.

—besó con ternura su frente y acarició con su pulgar su mejilla derecha— ¿Quieres acompañarme al laboratorio?

—le preguntó— Quiero mostrarte todo lo que estuve haciendo estos días ¿me acompañas?

—le dio un guiño y ella asintió, sonriendo.

—Bien déjame alistarme y nos vamos.

—dijo emocionada.

Mientras Gralisa terminaba de vestirse frente a Rómulo, él tomó asiento y desde el sofá pudo detallar el cuerpo desnudo de su amiga, sus caderas eran anchas y sus glúteos redondeados apenas cubiertos por el mínimo hilo delantal rojo que no sólo deja ver sus nalgas, sino que no alcanza a cubrir su vulva carnosa.

Rómulo exhala un suspiro de sólo imaginar quitando la diminuta pantie de encajes para luego saborear su exquisita vagina y una vez mojada, meter su pinga lo más adentro posible.

—Ya estoy lista ¿nos vamos?

—dijo ella extendiendo su mano.

Rómulo se puso de pie, la rodeó con su brazo y salieron del hotel y subieron al auto.

¿Qué estarían pensando la recepcionista y el botones quienes cruzaron miradas y sonrieron con picardía.

Durante el trayecto, ambos iban pensativos, intercambiaban sonrisas y él sujetaba su mano suave y delicada.

Minutos después estaban frente al laboratorio.

Aquella construcción era inmensa por fuera, Gralisa imaginaba algo parecido al laboratorio de la secundaria donde en algunos momentos llegó a ver una pipeta o un trípode.

—Aunque no lo creas, eres mi inspiración Gralisa.

Tú despiertas en mí algo especial que me lleva a reflexionar y encontrar la solución a algunas de mis investigaciones.

—ella sonrió un poco avergonzada, no estaba acostumbrada a recibir tantos elogios, menos viniendo de un hombre tan preparado como Rómulo.

—Es halagador de tu parte decir que soy tu inspiración, pero el mérito es todo tuyo.

—No tú sacas lo mejor de mí.

Después de cada encuentro que he tenido contigo, llegan a mí ideas que terminan siendo un descubrimiento único.

Después de que hicimos el amor ayer logré dar con un dispositivo que funcionaria como un arma muy poderosa.

A pesar de que Gralisa seguía un poco molesta con Rómulo por dejarla esperando el día anterior, siente admiración por él, está feliz de ver que él está triunfando y que ella sirvió en algún momento para apoyarlo.

Eso la reconfortaba, de una u otra forma, le retribuía en algo lo que él había hecho para ayudarla durante las grabaciones del último rodaje y que ello le había dado el empuje en su carrera como actriz, lanzándola al estrellato cinematográfico.

Muchas veces, escuchó hablar de las relaciones por conveniencia y aunque nunca pensó en casarse con alguien por conveniencia, no parecía tan descabellada la idea.

Era una especie de trato y negocio donde ambas partes se benefician uno del otro sin que ninguno salga perjudicado.

Ahora que lo piensa fríamente, la familia de Edgar buscaba que él se casara por conveniencia y así ampliar su fortuna.

¿Pero y el amor?

¿Acaso no son necesarios los sentimientos en este tipo de negociación?

Rómulo la mira pensativa y se acerca, la abraza y acaricia su cabello.

—No pienses tanto, Gralisa.

La vida se vive una sola vez… Ella lo mira y sonríe, ¿qué le habría querido decir, Rómulo con esas palabras?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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