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El Juego de la seducción mortal - Capítulo 56

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56: Capítulo 56 56: Capítulo 56 Sólo se vive una vez Gralisa y Rómulo salen de la oficina.

Él la lleva de paseo por todas las instalaciones del laboratorio.

“Allí podrían crear un ovni y nadie imaginaría lo que ocurre detrás de las enormes paredes de más de ocho metros de alto”, piensa ella.

Mientras sus ojos escanean aquel lugar.

—Esto que vez aquí —dijo él señalando la tablilla de “alto riesgo”— es el depósito se sustancias radioactivas, son tan letales que podrías acabar con miles de personas en apenas minutos.

Son armas tan poderosas como cualquier armamento de alto calibre.

—añadió.

—¿Pero para qué han creado ese tipo de cosas?

—preguntó ella confundida y asombrada con la información que Rómulo le acababa de dar.

—Por poder, sólo para mantener el poder y el control en el resto de los humanos.

—continuó hablando— Una guerra química es igual de peligrosa que la bomba atómica de Hiroshima.

—ella abre los ojos como platos, Rómulo le sonríe— Mejor no hablemos de eso, lo que menos deseo es aburrirte con mis cosas.

—No me aburre escucharte.

Así aprendo algo sobre ti.

Rómulo se emocionó al escuchar aquellas palabras venir de los labios de Gralisa, aunque trató de ocultarlo.

Ver que la chica mostraba interés por sus cosas le daba alas para pensar que si podían estar juntos en algún momento.

La pelicastaña era muy especial para él, ya que siendo cualquiera otra chica le hubiese dicho que “era mejor que se callara porque la estaba aburriendo” Continúan el recorrido por todo el enorme lugar, internamente dividido en cuatro pisos, con escaleras mecánicas que suben y bajan, tambien con ascensores que permiten llevar cajas apiladas, de extremo cuidado y repletas de material frágil.

Los científicos entran y salen de los distintos departamentos, sin mirar a los lados, parecen automatas dirigidos por control remoto.

A pesar de lo ajetreado, el silencio en aquel sitio, es aturdidor.

Gralisa se siente en cómo en una película de ficción cinematográfica, donde en cualquier momento aparece un aliens o un extraterrestre y los abduce, ríe para sus adentros.

Después de recorrer el lugar, Gralisa está un tanto agotada y hambrienta.

No había comido nada durante lo que iba de mañana y se sentía un poco débil.

—Me suenan las tripas.

—dijo, frotándose el abdomen.

—¿Tienes hambre?

—ella asiente un poco apenada.

—Bien, vamos a mi oficina y vemos que tengo allí guardado.

—dijo él.

Se encaminaron hacia el despacho de Rómulo.

En esse mismo pasillo habían varias oficinas.

Rómulo sostenía de la mano a Gralisa y a todo el que se topa en el trayecto, se la presentaba como a su musa.

Algunos colegas mostraban asombro y otras colegas disimulaban sonriendo.

Muchas de ellas, deseaban ser quienes sujetaran de la mano al reconocido físico; pero él parece tener gustos un poco más sencillos.

Eso murmuran varias de las mujeres vestidas con sus mandiles blancos y sus lentes de protección radioactiva.

—¡Que simple es!

—No entiendo como un hombre como él, busca mujeres como esa.

¿Cuál será su QI?

—Pues yo diría su QV —dijo en tono sarcástico la pelinegra.

—QV?

—preguntó la pelirrubia.

—Sí, su coeficiente vaginal —murmuró y ambas rieron.

Gralisa sintió que aquellas mujeres la observaban por encima del hombro, como si fuese un bichos raro, pero eso no le importaba.

Ella estaba con Rómulo y ellas sólo sentían envidia al verla junto a aquel hombre, elegante, inteligente e innegablemente seductor.

¿Sabrían que era un actor de AV?

Se preguntó Gralisa.

Pidiblemente ni se lo imaginaban, como tampoco imaginaban lo ardiente que podía ser en una cama y con su fálica lengua.

Aquellos pensamientos comienzan a encender a Gralisa Al entrar en la oficina, Gralisa observa la cantidad de materiales esparcidos por todo el lugar identificados con símbolos de los que la actriz, no tiene ni la más remota idea.

—Disculpa, no he tenido tiempo de limpiar.

La verdad es que meha tenido flipando toda esta investigación.

—Eres un físico increíble y ahora me siento honrada de haber sido tu “Inspiración artística” —le dice ella, mostrando una amplia sonrisa.

Las palabras de Gralisa provocan sensaciones excitantes sentir de él, por lo que sin dudarlo, la tomó de la cintura, la llevó hasta el escritorio y la besó.

La sangre circula rápidamente a su miembro, cargándolo de una tensión exquisita.

Su pene estaba apretado contra el muslo de Gralisa, a punto de atravesar la tela del pantalón de gabardina que llevaba puesto.

Gralisa se siente un poco avergonzada al oír en los pasillos y los cubículos cercanos, las voces de los colegas de Rómulo.

Eso revive en su mente, el momento en que follaron en el avión y luego tuvo que enfrentar las bromas del piloto y las azafatas.

No quería volver a pasar por ello, pero tampoco sabía si quería evitar lo que estaba por suceder entre ellos.

En tanto Rómulo, quien suele sólo ocuparse en lo que tiene en mente, le quitó la falda de un tirón, la condujo hasta el sofá decorado con un estampado de piel de vaca.

Él apoya sus brazos a ambos lados de Gralisa y ciñe su cuerpo apretando con fuerza el de ella.

Rómulo se contonea, haciendo que el escote de la blusa libere los pechos de la chica y queden al aire.

El físico, tomó cada uno con sus manos y los apretó con firmeza, ella sintió placer ante aquel estímulo.

Gralisa era una chica ardiente, por lo que le fascinaba disfrutar del sexo a plenitud.

Minutos atrás, su compañero le había dicho que la vida era una sola y en ese momento le convenía creer que era cierto.

Rómulo se veía excesivamente sensual y atractivo usando el mandil blanco de laboratorio, eso sin mencionar lo abultado y bien proporcionado que se mostraba su enorme polla.

A pesar de ello, él prefiere disfrutar excitando a su pareja y haciéndola estallar de placer.

Se inclina para saborear con su lengua uno a uno, los dos botones rosados que decoran sus pechos.

Los chupa con avidez, mientras ella gime de deseo al sentir la presión que ejercen sus labios cuando los jala y muerde suavemente.

—¡Ahhhh!

—Gralisa dejó escapar un gemido de placer, sin poder evitarlo.

El grito de la chica, hizo que el ayudante de Rómulo tocara la puerta y preguntara con curiosidad: —Dr.

Rómulo, ¿está usted ahí?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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