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El Juego de la seducción mortal - Capítulo 60

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60: Capítulo 60 60: Capítulo 60 Amantes bajo la luna Gralisa estaba recostada de la puerta, mientras Rómulo comenzaba a desvestirla, ella levantó sus brazos y él le quitó la camisa, se inclinó para lamer y chupar uno a uno sus pezones.

Aquella humedad de su lengua y labios se repite con exactitud en su coño que cada vez está más húmedo y lubricado.

Luego de lamer sus pechos, regresa a sus labios, sus manos no detienen si recorrido, acaricia el muslo de carnoso de la chica y ella con su mano también frota por encima de la tela del jeans, el pene erecto del pelirrubio.

—¡Shhh!

—emite el sonido de aquella sensación exquisita que le produce el sentir la mano de ella frotando su polla.

—¡Qué duro estás!

—dice ella con voz seductora.

—Me pones así… siento que la polla me va a estallar cada vez que rozo tu cuerpo.

—¿Me deseas?

—pregunta ella.

—Es más que eso Gralisa, lo que siento contigo no tengo como compararlo.

¡Eres única, joder!

Rómulo desabotona si camisa, baja su cremallera y saca su pinga.

Ella lo mira fijamente y con su mano diestra comienza a frotarlo lenta y suavemente.

Con su dedo pulgar frota la hendidura de su pene y siente su humedad.

—Me vuelves loco, Gralisa.

—susurra él a su oido.

—Entonces el psiquiatra se equivocó —bromea ella, mientras él muerde el lóbulo de su oreja.

—No, sólo tú logras enloquecerme de este modo.

Si estoy volviéndome loco, entonces debe existir el TGS.

—contesta él.

—¿T-G-S?

—Le pregunta ella con el entrecejo fruncido; conociendo lo inteligente que era su nuevo amante, era imposible quedarse con la duda o peor aún fingir que lo había entendido.

—Sí, Transtorno de Gralisa Sexual.

—ella deja escapar una carcajada sin dejar de mover su dedo en el glande de Rómulo que deja salir los líquidos preseminales de su polla.

A pesar de lo solitario y poco concurrido de aquel paraje solitario, Rómulo colocó una manta para cubrir los hombros y la espalda de Gralisa.

El viento era seco y frío.

Lo que menos deseaba era que ella se resfriara.

Rómulo besa su cuello, ella se estremece, pero aquella sensación de placer es única, con sus dientes muerde suavemente su cuello y ella gime.

Él no se detiene, al contrario desliza su lengua como cuando ella desliza la suya por el largo tallo de su pinga.

—Te deseo tanto, Gralisa.

—susurra a su oido.

—Y yo a ti.

Desde el primer momento que te vi, sentí ganas de coger contigo.

—confiesa ella sin pudor alguno.

—Fueron mutuas las ganas entonces.

—él toma con una de sus manos su polla y lo desliza por la rajada de Gralisa, ella enmarca su espalda al sentir aquel roce firme de su pene jugueteando con su clítoris cada vez más turgente y grueso.

—¡Sí!

Eso me excita.

—Rómulo sonríe y con la punta de su pinga golpea levemente su coño.— ¡Humm!

Que divino.

¡Métemelo!

Please.

—Sabes que lo que me pidas te lo daré —sujeta su pene con firmeza y lo introduce en el coño de Gralisa.

Ella se mueve al sentir lo dentro.

A pesar de lo estrecho del espacio en el que están follando, la habilidad de Rómulo y la flexibilidad de Gralisa es bastante buena.

Ningún contorsionista de circo, lograría levantar tanto sus piernas como ella sólo para dejar que la pinga del pelirrubio, entre y salga de su vagina y ella pueda ver cada uno de esos instantes.

Verlo le excita, le provoca morbo, le enloquece.

El intenso movimiento de ambos hace que la carrocería inclinada del coche se balancee, ella se prende del cuello de Rómulo, y con el vaivén de sus cuerpos, ambos se tensan y el el coño de ella se enrosca en la pinga de Rómulo quien continúa tan excitado que no para de moverse.

—Abrázame fuerte —bisbisea él.

Pero antes de esperar que ella responda, Rómulo toma ambas piernas de ella, haciendo que se enlacen en su cintura.

La espalda y caderas de Gralisa se mantienen pegadas a la puerta del coche, mientras él la embuste con fuerza.

Loa movimientos de Rómulo son cada vez más rápidos y frenéticos, que en medio de sus dos sexos, fluidos espumosos se deslizan tras cada roce de sus sexos.

Gralisa grita de excitación y se corre en ese instante.

Pero Rómulo aún sigue moviéndose dentro de ella, su pinga está cada vez más dura y deseosa de placer.

El actor-físico besa a Gralisa, devorando sus labios y metiendo su lengua en su boca al mismo ritmo y compás que su polla entra y sale del coño de la actriz.

—No puedo más —dice ella exhausta, pero Rómulo no quiere parar, quiere follarla hasta que no pueda más y se corra dentro de ella.

—No puedo parar, quiero cogerte hasta el cansancio.

Para aumentar su excitación, Rómulo inclina su cabeza, va hasta uno de sus senos y chupa sus pezones, sin dejar de meter su pinga hasta el fondo en el coño húmedo y ardiente de Gralisa.

—¡Ah, ah, ah!

—jadeó él.

Ella apreta sus caderas con sus piernas enlazadas.

Él le sonríe y le advierte— Si me apretas así tendré que follarte cinco veces más.

—¡Ah!

Me amenazas entonces —bromea ella y eleva su pelvis com más intensidad y fuerza.

Rómulo apreta sus glúteos para contener las ganas y eyacular tan rápido.

Ella afloja sus piernas un poco.

Los movimientos ondulantes y lentos de Rómulo levantan el ánimo de Gralisa, quien se contonea y mueve a su mismo ritmo.

—Que suave eres, no sé que tienes pero esto me fascina, me fascina cogerte, meter mi polla, sentir tu coño ardiendo y tus fluidos bañando mi pinga.

Las palabras de Rómulo excitan a la chica, quien se contonea con mayor intensidad y rapidez, ya ninguno desea parar, él desea llenarla por dentro y ella que lo haga.

Ambos se corren en un mismo orgasmo simultáneo.

Los dos cuerpos blancos se entrelazan y se aman bajo aquel cielo minado de estrellas hasta que sale el sol e ilumina sus cuerpos.

Los amantes habían estado tan compenetrados y enfocados en coger toda la noche que ninguno de ellos percibió que aquel acto sexual estaba siendo filmado por una imperceptible cámara que habían colocado hábilmente en la carrocería del coche.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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