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El Juego de la seducción mortal - Capítulo 70

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70: Capítulo 70 70: Capítulo 70 Un juguete sexual nuevo para Hades Al amanecer, Rómulo tomó la decisión de regresar a la ciudad, la estadía en el Chalet les había dejado un sabor amargo a ambos.

Aunque Rómulo se había recuperado de aquel trance, Gralisa se mantenía pensativa y ensimismada.

No parecía estar tranquila y eso preocupaba mucho a Rómulo.

—Creo que lo mejor es que regresemos a la ciudad.

Estoy seguro de que alli estarás más tranquila y segura.

—dijo, mientras recogía el equipaje.

—Sí —respondió parcamente.

Si Rómulo tuviera idea de las razones por las que Gralisa se sentía mal, no estaría proponiéndole aquel viaje.

Realmente lo que ella necesitaba era que él estuviese a su lado, sentirse protegida y cuidada por él.

No quería estar sola, la sola idea la aterraba al punto de generarle un constante miedo que no lograba controlar fácilmente.

Aquel hombre cruel y despiadado, le había asegurado que se volverían a ver, eso la horrorizaba.

Gralisa se sentía asediada por todos lados.

¿Estaba exagerando o estaba en toda la razón de sentirse de aquella manera?

Ella creía que sí, que estaba en peligro, su mente y aquel recuerdo se ocupaban en recordárselo con insistencia.

La pelicastaña recordó en ese momento, la vez que apareció en su apartamento sola, alguien la había llevado hasta allá sin saber quien podía saber dónde ella vivía.

También vino a su mente cuando sintió que la seguían y la observaban y tuvo que pedirle a Edgar que la dejara estar en su mansión.

En apenas minutos todos aquellos temores revivieron dentro del pecho de Gralisa convirtiéndola en una rehén de la ansiedad y de sus propios nervios.

Su depredador, el hombre que la había violado, estaba suelto y podía aparecer en cualquier momento.

En su inconsciente, Gralisa desea a que Rómulo se quedara a su lado, él se lo había prometido, pero ella misma en su interior sabía que era una promesa más que él incumpliría.

Conocía y entendía el trabajo de él, sabía que él no podría dejar de seguir con su investigación.

Suspira sin poder hacer nada más que resignarse, ya Rómulo había hecho muchas cosas por ella.

—Voy a ir a la comandancia a poner la denuncia del secuestro.

Quiero que estés bien y que te sientas tranquila, mi amor.

—la tomó de la barbilla y la miró fijamente a los ojos, ella sintió un nudo en la garganta, quería gritar, desahogarse, contarle toda la verdad de lo ocurrido en el almacén, de las amenazas de su depredador, de su miedo, pero no pudo, cerró sus ojos y Rómulo besó su frente con ternura, calmando un poco la ansiedad de la pelicastaña.

Rómulo salió de la casa y ella se aseguró de que la puerta quedara bien cerrada, que nadie pudiera entrar y hacerle daño.

Nuevamente estaba sola en aquella casa.

En tanto, Hades en su guarida, recibe un correo electrónico de su 8mportante cliente, donde le informa sobre el resultado de la información en la que Rómulo entregaba la fórmula para crear las armas nucleares más grandes y potentes del mundo.

“Te has dejado engañar, esa información no es correcta.

Recupera la verdadera fórmula o te irá muy mal” Hades golpea el escritorio, se levanta y camina de un lado a otro, exasperado por el reclamo de su cliente.

—Malnacido de Hessen.

Te saliste con la tuya por ahora, pero no he terminado contigo —esboza una sonrisa placentera y maléfica—.

Ni con tu musa —agregó.

Apretó el botón del intercomunicador y le pidió a Laura que fuese a su oficina.

—Te quiero aquí y ahora.

La rubia emocionada, arregla su traje, segura de que podrá tener sexo hardcore com su cómplice.

No habían transcurrido dos minutos, cuando la mujer se presentó en su oficina.

—¿Qué ocurre?

—preguntó ella.

Él la sujetó con fuerza del cuello, pegándola contra su escritorio.

—Eres una estúpida ¿No revisaste la puta memoria?

¿Ni siquiera te fijaste si faltaba algún dato importante en el archivo?

—Claro que lo hice —responde algo excitada, sentir como Hades la toma del cuello, es algo placentero y cargado de perversidad.

—No está completa —acerca su rostro al de ella, salpicando de saliva su rostro.— Mi cliente me acaba de llamar para amenazarme sino consigo la información completa.

¿Sabes lo que eso significa?

—desliza su lengua sobre el rostro de la perversa mujer, quien gime y se estremece al sentir su humedad.

—Señor Hades, amo.

Todo es culpa de esa zorra de Gralisa.

Ella realizó ese disparo para llamar mi atención y distraerme.

Ahora entiendo porque el estúpido de Rómulo estaba tan tranquilo.

Ya sabía yo que algo se traía entre manos.

Le pido me perdone por mi error y si debe castigarme, hágalo amo.

—ronronea, moviendo sus caderas sinuosamente.

De rodilla frente a Hades, Laura comienza a bajar la cremallera del pantalón de traje de su cómplice.

Él la observa con detenimiento, su idea de castigarle no es nada descabellada, además para Hades, sólo hay dos maneras de olvidar su rabia y desquitarse matando a alguien o cogiendo.

La mujer lo mira, fijamente mientras acaricia el pene de Hades, se saborea, lo aprisiona entre sus manos y lo acerca a su cara.

Luego lo acaricia con avidez, solazándose con su tamaño y grosor.

Hades sonríe y Laura abre su boca, dejando que sus labios se encargen de cubrir la pinga enorme de su cómplice, su labial queda marcado en la pelvis de Hades, cuando su polla llega a lo más profundo de su boca.

Mientras él observa con morbo como su pinga entra y sale y sus ojos lujuriosos brillan de placer.

Luego lo saca de su boca y con su lengua recorre el desde la punta de su polla hasta el nacimiento de sus testículos, los cuales frota y amasa con una de sus manos, y con la outra sostiene el trozo de carne palpitante.

Ella mueve si cabeza hacia adelante y hacia atrás, chupando y sacando rítmicamente la polla de su cavidad bucal.

Hades se sujeta de la cabeza de Laura con sus manos y mueve su cadera aumentando la rapidez de sus movimientos y metiendo su pinga hasta tocar las amígdalas de la rubia, por cuyo rostro se deslizan lágrimas negras del maquillaje que llevaba.

Él se mueve con mayor intensidad, aunque ella trata de contener sus embestidas.

Él jadea producto del éxtasis que le provoca la experta mamada que le suministra su cómplice; y mientras ella lo hace, el recuerda el rostro de Gralisa, lo cual lo excita aún más y cuando siente el orgasmo cerca, su embestida se vuelve brutal, follándola con todas las ganas hasta verla botar el líquido blancuzco y espeso de su garganta.

Hades frota su pinga hasta alcanzar el clímax y deja que su semen se disparé sobre el rostro de Laura, quien abre su boca para tragarse el licor seminal con verdadera gula y placer.

A pesar de que su misión había fracasado momentáneamente.

Hades había encontrado un nuevo juguete con el cual divertirse, una mujer más dulce y que le roba el pensamiento, Gralisa.

Las palabras que le dijo aquella tarde, no eran una amenaza, no.

Era una promesa que estaba a punto de cumplirse…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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