El Juego de la seducción mortal - Capítulo 72
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72: Capítulo 72 72: Capítulo 72 ¡¿Es él?!
—¿Ocurre algo?
—preguntó al ver la mirada de asombro de Gralisa al escuchar su voz.
Pero el astuto hombre no podía permitir que Gralisa sospechara quien era él, realmente— Imagino que recuerdas que grabamos algunos rodajes juntos, soy Santiago.
—dijo y sonrió mostrando su perfecta dentadura y sus labios carnosos, sexys y húmedos.
La pelicastaña quedó maravillada con aquella sonrisa tan envolvente.
Las dudas de la chica se fueron disipando en ma medida que Santiago conversaba con ella.
Gralisa en su mente pensaba que tal vez se trataba de una coincidencia.
Conocía tantas personas con un acento de voz tan similar, que debía tratarse de eso, de una indiscutible casualidad.
Aquel hombre hermoso y risueño no podía ser el monstruo que la violó en el almacén.
—Nos toca volver a grabar —dijo, ella seguía sin entender mucho, pero estaba hipnotizada con semejante semental.— Me alegra que esos rodajes de BDSM hayan sido contigo.
Además de ser una excelente actriz, eres una mujer muy sensual y profesional.
Aunque no quiere pensar en ello, la voz de aquel depredador del almacén, viene a su mente cada vez que Santiago habla, por lo que ella termina confrontándose a sí misma.
“Deja de pensar tonterías Gralisa.
Él no puede ser aquel demonio” se repite una y outra vez, mientras deja escapar una sonrisa.
—Tienes una hermosa sonrisa —agregó él y ella le agradeció por su gentil halago.
—¡Gracias!
Si Gralisa supiera quién es realmente aquel hombre, estaría temblando de miedo y con la angustia a flor de piel, pero no tiene la menor idea de que es Hades, el hombre cuya sonrisa me roba los suspiros y la hace sentirse intimidada com cada uno de los piropos y halagos que el rubio de ojos profundamente azules le hace cada segundo y por cualquier motivo.
—No tienes que agradecerme, preciosa.
No exagero en lo absoluto cuando digo que eres la mejor actriz con la que he trabajado hasta ahora.
Sabes entregarte en cada uno de tus papeles y tus reacciones son tan genuinas que excitarían a cualquiera que esté cerca de ti.
Lo cierto de todo aquello, era que cada una de las reacciones de Gralisa eran totalmente genuinas, ella misma se sorprendía de cómo el nivel de dolor y placer podían conjugarse y hacerla estremecer de deseo y ganas.
Intentando tomar el control de sí misma, Gralisa comienza a preguntarle a Santiago, cuánto tiempo llevaba en los AV, se sorprende al saber que él, no pertenece a la lista de actores de la empresa y que sólo lo hace porque le encanta grabar e interpretar distintos roles, incluso le confirmó que pagaba por ello.
El director siempre se lo había permitido porque era un hombre apuesto y musculoso, el prototipo que atraia no sólo público femenino para los AV, sino también masculino.
—Me llena de adrenalina grabar películas y videos para adultos, pago por ello y no me arrepiento.
Las emociones que vivo en medio de un rodaje son sencillamente maravillosas, desde mi punto de vista.
—respondió él.
— Si lo analizas racionalmente, Gralisa lo que yo hago tiene muchas ventajas, te diviertes y disfrutas de buen sexo, y lo mejor de todo es que no tienes qué comprometerte con ninguna persona, al menos que tú mismo lo desees.
Eres libr¡” ¡Qué más se puede pedir!
—exhala un suspiro.
Gralisa se queda pensativa, la manera de opinar de su colega de escena era muy diferente a la de ella ver las cosas; para la pelicastaña el amor en una relación era indispensable.
—Bueno, yo en mi caso trabajo para ganar buen dinero.
La verdad no sé si teniendo tanto dinero como tú, me ocuparía en pagar para tener sexo frente a un grupo de camarógrafos.
—ríe porque queriendo o no, era lo que ella hacía, follar con varios hombres frente a todo el equipo de grabación, producción y dirección.
Sólo que ella no había sabido poner límites; se había involucrado emocionalmente con Neves, Edgar y Rómulo, de lo cual sólo había obtenido lágrimas y tristezas.— ¡Tal vez, es que soy un poco más romántica!.
—añadió.
El productor se encarga de explicarle a Gralisa que el guión para la película está en proceso y que la otra mitad aún no había sido escrita, ya que deseaban darle rienda suelta a la historia y a los mismos personajes.
Normalmente cuando los petsibajes sabían todo sobre la historia, terminaban predispuestos o condicionados al guión al momento de rodar una escena de manera genuina.
Aquella idea era de Hades, quien deseaba mantener en suspenso a la chica y lograr sorprenderla en cada escena y con cada uno de encuentros sexuales entre él y Gralisa.
En el guión elaborado, “Santiago” debía hacer el papel de LÉO, un miembro de una prestigiosa organización mafiosa.
Gralisa, en tanto, haría el papel de Luma, una chica común y corriente, por quien Leo se siente poderosamente atraído.
Comienza el rodaje, Santiago se aproxima a Luma con intenciones de seducirla haciéndose pasar por un importante hombre de negocios en brazos de quien ella caerá inevitablemente.
Aquel rodaje tenía escenas que eran muy similares a lo que era Hades, a su interés por Gralisa y a ser uno de los miembros de la organización que tenían pensado conseguir la fórmula de Rómulo.
Ella no alcanza a percibirlo porque está embobada¡por el apuesto rubio y por su excelente dramatización.
La primera escena comienza en el momento en que Léo es perseguido por sus enemigos, quienes tienen intenciones de matarlo.
En un oscuro callejón, el hombre corre y se topa con una hermosa chica, Luma, una chica que casualmente pasaba por allí.
Inteligentemente, Léo se quita la chaqueta del traje, se deja la camisa por fuera y tira la ropa en un rincón, luego intercepta a la hermosa Luma y le pide que lo ayude.
—¡Ayúdame, por favor!
—le pide en tono suplicante, la toma de la cintura, acicalando su cuerpo al de la chica y repentinamente la besa.
En tanto, los enemigos que persiguen a Léo, pasan frente al callejón un tanto despistados por la habilidad del fugitivo.
Se detiene en el callejón y a lo lejos logran divisar la escena de una pareja romántica, que se come a besos.
—¿Dónde mierda, se metió?
—pregunta uno de los malhechores y el otro lo incita a seguir buscándolo adelante.
Ambos se alejan sin percatarse de que acaban de dejar a su objetivo, el hombre al que andan buscando a pocos metros de ellos.
Léo había logrado despistarlos momentáneamente…
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