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El Juego de la seducción mortal - Capítulo 74

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74: Capítulo 74 74: Capítulo 74 ¿Amor a primera vista?

Santiago se aproximó a Gralisa, mientras ella permanecía hipnotizada, contemplando su apariencia sensual y hermosa, él le robó un beso, sin que ella lo esperara.

Sus mejillas se encendieron y se sintió desarmada ante la acción de su colega.

Jamás esperó que él la besara estando fuera del rodaje, era la segunda vez, que ella recordaba, en la que se habían visto.

—¿Qué fue eso?

—preguntó ella con asombro.

Él sonrió sin responder a su pregunta.

Para no parecer una niña caprichosa, dejó pasar aquella situación sin darle tanta importancia a pesar de que realmente le importaba lo que acababa de suceder, ese beso robado, la había hecho estremecer y sentirse como una niña que acaba de recibir un caramelo.

Finalmente, el escenario estaba preparado para continuar con la grabación de la escena siguiente.

En este tercer episodio, Léo y Luma debían ir a casa de la chica y tener relaciones sexuales en la habitación de ella.

La escena era simple, posición horizontal, tipo misionero.

Eso era lo previsto en la escena.

Dan inicio a la grabación con la orden del director: —Cámara, acción.

—suena la plaqueta y comienza la acción.

Luma abre la puerta de su piso, Léo la sigue y en el pasillo principal, sus labios se buscan en un beso lujurioso, la interpretación le hace agua la boca a los camarógrafos quienes contemplan el apasionado beso.

Léo estrecha su cuerpo contra la delgada figura de Gralisa mientras, sus labios danzan en un mismo ritmo; la humedad de sus labios y el movimiento sinuoso en el que sus lenguas se tientan a jugar, provo¡” la misma humedad en el coño de Gralisa, quien ansío sentir el trozo de carne dentro de ella moverse con la misma intensidad y pasión.

Léo la dirige hacia la habitación, sin dejar de besarla y acariciando la redondez de sus glúteos, apretándolos con fuerza y vehemencia, presionando su pene contra la parte baja de su abdomen.

Aquellas caricias intensas, excitan a la pelicastaña, quien arde de ganas por sentir la polla enorme de su compañero de escena.

Gralisa se deja caer sobre el colchón, mientras Léo se desviste frente a ella.

La pelicastaña disfruta de la anatomía perfecta del actor.

Él acicala su cuerpo al de ella.

Abre sus piernas con las suyas posicionándose y colocando su pene en la hendidura de la chica que se contonea al tener su polla dentro.

Ella gime al sentir como su miembro se desliza por su vagina y la penetra moviendo su cadera de forma ondulante.

Los movimientos son lentos, Léo siente el roce de sus paredes vaginales amoldarse a su pinga, en la medida que ella se menea, él acelera a ratos y luego vuelve a un ritmo cadencioso, Luma se estremece y se enciende, desea sentir su verga entrando con mayor intensidad en su coño.

La actriz lo apresa con sus piernas, obligándolo a acelerar sus movimientos.

Aquella posición es placentera pero ambos desean algo más intenso, por lo que cambian de posición de forma imprevista.

La chica se echa hacia atrás, haciendo que Léo asuma una posición pasiva, se sube sobre él a horcajadas, se contonea primero sobre su pene sin que halla penetración inmediata, su pinga de desliza entre los labios verticales de la chica.

Luma, o Gralisa, cualquiera de las dos, la actriz o el personaje toman la batuta de la escena.

Ella sostiene con una de sus manos la pinga de Léo e introduce la cabeza en su coño húmedo y palpitante.

Luego desciende suavemente, dejando que su pene entre profundamente en su vientre.

La astuta mujer rebota sobre la pinga de Léo quien no quita la vista del coño de la chica que se traga entera toda su verga.

El pene de él es lo suficientemente largo y la posición de Luma permite que entre completo hasta la raíz de su pene y alcance el vientre interno de Gralisa, provocando en ella gemidos de placer que los enloquece, una orquesta de sonidos de sus nalgas percutiendo cuando sus sexos se unen, los gritos de la actriz, el jadeo incesante del actor.

Las pieles húmedas de sudor, sus sexos lubricados de fluidos, todas las sensaciones que involucran los cinco sentidos de ambos actores.

La escena se extendió más del tiempo estipulado, ninguno de los dos protagonistas parecía querer de coger en aquella escena, a ratos él eleva su cadera, mientras Luma, aguarda las embestidas pélvicas de Léo.

Ella siente como su polla entra com fuerza y sus gemidos se hacen incontrolables y liberadores.

Su boca está sedienta, Gralisa se inclina hacia adelante y sus senos rozan el pecho del actor, su piel se eriza por completo.

Él la besa con lujuria, como si quisiera devorarla por completo.

Luego se aproxima a su oido y le susurra: —¡Luma!

Eres exquisita, me fascina tu cuerpo, la humedad de tu coño, quiero correrme dentro de tu vientre.

¡Me enloqueces!

Aquellas palabras no estaban dentro del guión, las había inventado Santiago y el director había aceptado las improvisaciones del rubio.

El efecto de las insinuantes frases, enloquecen a Gralisa quien se balancea de adelante hacia atrás y mueve su cadera provocando mayor el roce interno de sus sexos y el externo de sus pieles sudorosas y amalgamadas.

Santiago, visiblemente excitado, eyaculó en el útero de Gralisa; el uso del preservativo evitó que pudiera llenarla internamente de sus fluidos seminales.

Tras sentir aquella fuerte eyaculación, Gralisa explotó en un orgasmo que no cesaba, pues el pene de Santiago permanecía dentro de su coño.

Ella contrajo su pelvis, y se dejó caer sobre el pecho de Santiago, exhausta pero muy relajada.

Aquello provocó una sensación inexplicable en Gralisa, quien se preguntaba si aquella escena era parte del filme o si era producto del encuentro sexual entre Léo y Luma, sentía como si los personajes realmente estaban enamorados.

Repentinamente, Santiago se incorporó, apoyándose en sus codos, miró fijamente a Gralisa, se aproximó hasta su cuello y le susurró al oído: —¡Me enamoré de ti a primera vista, Gralisa!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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