El Juego de la seducción mortal - Capítulo 75
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75: Capítulo 75 75: Capítulo 75 Una estrategia infalible Gralisa quedó muda con aquella confesión, aún así se atrevió a responder a su colega: —Lo siento, pero ya tengo novio.
Con esas palabras, Gralisa rechazó la petición de Santiago, y muy torpemente se incorporó, sacó el pene del rubio fuera de su vagina aún palpitante y salió de escena para vestirse rápidamente.
La chica le dio la espalda, mientras se vestía, lo cual impidió que ella notara como la mirada azul y profunda de Santiago, se volvía oscura y fría.
Hades esbozó una sonrisa malévola, mientras pensaba en voz baja: —Pronto vas a estar subyugada a mí, Gralisa —dijo, mientras miraba fijamente la espalda desnuda de la sensual pelicastaña.
Minutos después terminó el rodaje.
Gralisa fue hasta su oficina.
Se sentía exhausta, tomó una copa y se sirvió vino, luego caminó em dirección hacia el baño, dejó la copa en el borde de la bañera y comenzó a desvestirse.
Todo su cuerpo estaba sensible, el leve roce de sus propios dedos o uñas, la hacían erizarse por completo.
Aquel encuentro sexual con Santiago, le había gustado, era un hombre realmente viril y muy buen amante.
Eso era innegable.
Se metió lentamente en la bañera, bebió un poco de vino y se relajó, sintiendo como el agua cubría su cuerpo.
Recogió con sus manos la espuma, acarició y cubrió sus brazos, dejando que esta se deslizara sobre su pecho.
Un pensamiento vino a su mente de forma repentina, rememoró el tierno acto de Santiago hacia ella, cuando le robó aquel beso inesperado.
Acarició con la yema de sus dedos el contorno de sus labios, como deseando volver a sentir los labios del actor.
Exhaló un suspiro.
Ls pelicastaña sabía a donde habían llegado cada una de sus decisiones de involucrarse sentimentalmente con Rómulo y Edgar, además de no querer repetir aquel patrón de terminar sustituyendo a uno por el otro, como lo hizo con Rómulo al sustituir a Neves, y con Neves al reemplazar a Edgar, quería terminar con ese circulo vicioso que no la llevaba a ningún lugar.¡Eso, sin mencionar que por lo menos ella conocía a los otros hombres, había vivido situaciones más trascendentales e intensas con ellos.
En cambio, Santiago era un extraño, un total desconocido para ella.
No sabía nada acerca de él, quién era realmente y si podía confiar en él, como lo hizo con Edgar y Rómulo.
Además ni Edgar, ni Rómulo merecían que ella aprovechara que ellos estaban lejos para involucrarse con el actor.
Santiago era realmente apuesto, ella admiraba la perfección de sus facciones y su cuerpo, eso y lo grande de su miembro que era indiscutible le llamaban poderosamente la atención.
Si bien, Rómulo era para ella una especie de ángel, Santiago era entonces como una especie de príncipe nórdico.
Pero hasta allí.
—¿Te has vuelto loca, Gralisa?
—se increpa a sí misma.
Termina de bañarse, toma la bata de baño, se la coloca y regresa a su habitación.
Se recuesta para descansar un poco, pero no logra sacar de su mente la mirada azul y profunda de Santiago… En tanto, en su despacho, se encontraba Hades, disfrutando de las sensaciones que tuvo mientras follaba a Gralisa.
Eso me había fascinado, incluso deseaba volverla a tener y hacerla suya pero como él sabía hacerlo, con morbo, con su instinto perverso.
Sentado en su sofá, con un vaso de licor en su mano y en la otra el control de la TV, encendió la enorme pantalla que abarcaba la mitad de la pared y se deleitó con la película que recién acababa de filmar y que él mismo había pagado para ser grabada.
Aquellas escenas, el coño de Gralisa húmedo, cubriendo su pinga, le provocó deseos de frotar su pene que instintivamente comenzaba a endurecerse.
Bajó la cremallera de su pantalón, sacó su pene y comenzó a acariciarlo, mientras veía las escenas ahora como espectador, el nivel de morbo se apoderó de él.
Humedeció su mano con licor y masajeó su miembro cada vez más grueso y duro.
Su mano subía y bajaba hasta el tallo de su pene, aceleró poco a poco los movimientos de su mano, imaginando que eran los labios de Gralisa.
Pronto su mano recorría sólo un tramo de su pinga provocando que la sangre bombeara con mayor fuerza y su polla estuviera a punto de estallar.
Ver los gestos de Gralisa alcanzando un orgasmo lo condujo a sentir como el líquido seminal comenzaba a salir, movió su mano con mayor rapidez e intensidad, entre jadeos y mencionando el nombre de Gralisa logró su orgasmo.
Justo en ese instante, su móvil personal comenzó a vibrar, lo tomó rápidamente, tratando de controlar el ritmo acelerado de su respiración.
Atendió y guardó silencio.
Esperó que su jefe hablara antes que él.
—¿Há empezado el plan, Hades?
—preguntó el misterioso hombre del otro lado de la línea telefónica, el mismo que contrató a Hades para robar la investigación de Rómulo, el jefe de la organización mafiosa.
—Por supuesto, jefe.
Todo está bajo control.
—Jumm!
Lo mismo me dijiste la última vez y fue todo un fracaso.
Hades rodea los ojos al escuchar los reclamos del jefe de la organización.
—Esta vez todo está en mis manos, el error fue de Laura, pero ahora estoy yo a cargo.
—Estupendo, me hace mucha ilusión escucharte decir eso.
La verdad no quiero más errores o tendrán que rodar algunas cabezas.
—Así será, jefe.
Se lo aseguro.
Nada que llene más de rabia a Hades que escuchar que lo amenacen o reclamen sobre algo que no fue su culpa.
Si debían rodar cabezas, nl era precisamente la suya, de eso estaba más que seguro.
Dispuesto a que todo funcionara como lo planeó, limpió con su mano el resto de semen, cerró la cremallera y se puso de pie.
Caminó hacia la ventana, mientras sacaba un cigarrillo de la caja que llevaba en el bolsillo superior de su camisa.
Lo encendió, le dio una fumada y se asomó por la ventana.
Abajo, estaba el repartidor, quie¡”se regocijaba al haber recibido tan buen pago por la simple tarea de llevar rosas a la dirección indicada.
Hades esbozó una sonrisa de satisfacción única.
—Espero que te guste este regalo, mi querida Gralisa —murmuró y dejó escapar una carcajada.
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