El Juego de la seducción mortal - Capítulo 80
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80: Capítulo 80 80: Capítulo 80 Un héroe con defectos Luego de aquel encuentro sexual entre Gralisa y Neves, y viendo lo nerviosa que se encontraba la actriz, Neves decidió darle un par de días libres para que descansara y se relajara un poco.
Era importante que se recuperara para que continuara haciendo su trabajo sin problemas.
En tanto, Neves le prometió a Gralisa esa tarde, que él se encargaría de encontrar a aquel demonio que estaba obsesionado con ella.
Al salir del despacho de Gralisa, lo primero que hizo Neves, fue ir al departamento de monitoreo para revisar las cámaras de seguridad, necesitaba cerciorarse de que Gralisa había dicho la verdad, efectivamente aparecía el repartidor en la puerta de la chica, pero la gorra que llevaba puesta aquel hombre no le permitía ver su rostro con claridad, por lo cual era como buscar una aguja en un pajar.
Ahora que Neves había comprobado que Gralisa le había dicho la verdad, debía encontrar quien estaba detrás de ella para protegerla.
Durante esos días, él estuvo pendiente de ir a verla a su despacho y durante las noches se ocupaba en velar sus sueños, mientras ella dormía.
—¡Hola!
—él entró a la habitación de Gralisa, se sentó a su lado y besó su frente.
—¿Qué haces aquí?
—preguntó ella sorprendida al verlo allí.
—Pues vine a acompañarte.
No pienso dejarte sola como lo hizo Rómulo.
—en tono recriminante.
—No fue su culpa, él simplemente estaba cumpliendo con su trabajo.
—contestó ella, siendo justa, Rómulo le pidió no abrirle a nadie y fue justo lo que ella hizo.
Mas, aquello ya había pasado.
¿De qué servía buscar culpables en ese momento?
La respuesta de Gralisa no fue del todo del agrado de Neves, sentía celos y pensaba que ella defendía a Rómulo porque en el fondo también sentía algo por él, como en su momento lo sintió por Edgar.
—No vamos a discutir por eso, ¿o sí?
—preguntó él y ella negó con su cabeza, y se recostó del espaldar de la cama.— ¿Cómo te has sentido?
—Un poco más tranquila, supongo.
Trato de no pensar en lo que ocurrió en la tarde, pero a ratos siento una angustia en mi pecho y no sé cómo evitarlo.
—No tienes de qué preocuparte.
Yo voy a estar contigo el tiempo que sea necesario.
—¿Lograste saber algo?
¿Saber si alguien extraño vino a la compañía?
—Estoy en eso, pero no es tan sencillo como parece.
La recepcionista me mostró la lista de control de entrada y salida y realmente ningún extraño ingreso al lugar.
Por lo que supongo que alguien debió enviar a ese hombre sólo para entregarte las flores.
—Neves, tengo miedo, tengo mucho miedo, si vuelve a aparecer, no sé que será de mí.
—Cálmate Gralisa, no te hace bien ponerte de esa manera.
Y ta te dije que me voy a encargar no sólo de cuidarte sino de averiguar quien está detrás de todo esto.
—¡Gracias, Neves!
—lo abraza con fuerza.
Él intenta besarla pero ella evade sus besos y sus caricias.
A pesar de que Gralisa accedió a recibirlo para no estar sola durante esa visita, ella evitó tener contacto sexual con Neves.
El reencuentro entre ellos, esa tarde, la llenó de miles de dudas.
La pelicastaña estaba confundida, sus sentimientos hacia Neves volvían a aparecer y florecer.
Gralisa se enamoró de él desde que llegó a la compañía de AV, tres años atrás.
Apenas era una chica de diecinueve años cuando entró a trabajar como actriz de videos pornográficos.
Neves la recibió y la apoyó no sólo para que fuese aceptada sino para que lograra ganar el dinero necesario para pagar el tratamiento y cuidar de su madre enferma.
La admiración que sentía por él, llevaron a Gralisa a ver en Bebes a su héroe, a un hombre especial que despertó en ella un amor desbordado.
Cuando estuco con él antes de irse de vacaciones, sintió cosas distintas porque el héroe perfecto que ideal8zó, también tenía defectos.
Y el peor de ellos, era que no estaba dispuesto a casarse con ella a pesar de asegurarle que la amaba.
Sin embargo, era él quien la estaba apoyando en el momento más difícil de su vida, en el que su dignidad de mujer había quedado devastada.
Pero amar a Neves le resultaba tan doloroso como no hacerlo.
Se sentía llena de tristeza, se estaba haciendo daño a sí misma con tantas dudas revoloteando en su cabeza.
El comportamiento de Neves, la llevaba a pensar que realmente no lo conocía a pesar de esos tres años que llevaba compartiendo junto a él.
De pronto recordó que la noche anterior despertó de una pesadilla y logró escuchar a Neves conversando con alguien por una llamada.
Al Neves estar acostado a su lado, la pelicastaña pudo oír que una mujer le hablaba en inglés diciéndole que deseaba conocerlo, y él le respondía que también deseaba conocerla pronto, aunque no podía decir que era una conversación íntima entre ellos cuando Neves finalizó la llamada, Gralisa inconscientemente se hizo la dormida, mientras él se volteaba para besarla ferozmente y luego aquel beso se convirtió en uno suave y tierno.
Segundos después de besarla, el susurró a su oido: —Gralisa, en realidad no voy a hacerte daño, soy la única persona que te quiere de verdad.
—ella lo había escuchado claramente, pero no quiso hacerle ver que estaba despierta, fingió seguir dormida mientras loa pensamientos iban y venían dentro de su cabeza.
¿A qué se refería él con soy el único que te quiere?
¿Edgar y Rómulo que?
¿Qué era lo que Neves realmente esperaba, que ella aceptara estar a su lado como una simple amante?
¿Quién puede amar a alguien y no darle el valor que supuestamente tiene esa persona ante el resto del mundo?
Aquellas palabras son como dagas que atraviesan el corazón de la pelicastaña, después de escuchar sus palabras Gralisa no paró de pensar, estuvo varias horas sin poder dormir hasta que finalmente logró conciliar el sueño con aquellos pensamientos quedando grabados en su mente…
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