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El Juego de la seducción mortal - Capítulo 81

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81: Capítulo 81 81: Capítulo 81 ¿Neves, va a casarse?

La mañana siguiente, cuando Gralisa despertó, se sorprendió de ver que Neves aún estaba allí.

Vio las llaves de su auto sobre la mesa de noche.

Era bastante raro que él no se hubiera marchado todavía, ya que en las otras noches anteriores en las que también la acompañó terminaba yéndose a trabajar a la empresa antes de que ella se levantará, Pero esta vez, no fue así, ella miró la hora en su móvil, era un poco tarde, se había quedado dormida.

Recordó haber dejado activada su alarma, pero por qué no sonó, se pregunta la chica concibiend9 como única posibilidad que Neves se hubiese encargado de desactivarla antes de sonar.

Escuchó el ruido que provenía de la cocina, ¿Qué estaría haciendo Neves?

Se incorporó lentamente, se estiró dejando escapar un bostezo, restregó suavemente con los nudillos de sus manos sus ojos y se puso de pie.

Entró al baño a ducharse, movió ambas perillas de la regadera, tratando de regular la temperatura, se metió debajo de la regadera y sintió el agua tibia recorriendo su cuerpo.

Deseaba estar con Neves y sentirlo, mas los recuerdos de la conversación telefónica venía a su mente a cada instante por lo que tuvo que conformarse con acariciar ella misma su cuerpo.

Minutos después salió de la ducha, tomó su bata de baño del perchero y se colocó el albornoz.

Ella debía ir a grabar esa mañana, el director habia programado a primera hora el rodaje de escenas, por lo que debía darse prisa; peinó si cabello y luego fue hasta la cocina para ver que hacía Neves.

—Buen día —saludó ella.

Él volteo a mirarla con una sonrisa en los labios.— Huele muy bien —comentó ella aproximándose a él.

—Mira lo que preparé para ti —le mostró la bandeja con los huevos estrellados, las rebanadas de pan tostadas, el vaso de jugo natural y un platillo de frutas rojas.

Neves le había preparado un suculento desayuno a la pelicastaña, quien lo miraba gratamente sorprendida.

—¡Gracias!

No debiste preocuparte —tomó la silla alta para sentarse, mientras él colocaba el plato sobre el mesón de mármol— no era necesario, Neves.

—agregó.

—No tienes nada que agradecerme, sólo quiero que te sientas bien.

Además quiero desayunar contigo.

—respondió él, terminó de servirse él y se sentó en la otra silla a su lado.

Mientras Neves hablaba, Gralisa escuchaba su voz un tanto distante: —Debes comer bien, imagino que estos dos días estuviste comiendo sólo comida rápida.

—le dijo y ella asintió y le contestó: —Sí.

—Pues eso no está bien, debes mantenerte sana.

Las escenas sexuales exigen mucho agotamiento físico, eso lo sabes Gralisa.

Tienes que cuidarte para que rindas durante las grabaciones.

—¡Ujum!

—le respondió ella, com cierto tedio.

Y es que aunque la chica quisiera, no podía sacarse de la mente la conversación de Neves con aquella mujer.

La pelicastaña parecía ausente y apenas contestaba parcamente, a las preguntas que Neves le hacía.

Si de por sí, ya estaba un poco incómodo por la manera en que ella lo estaba tratando, aquella fue la gota que rebosó el vado, por lo que en lo primero que él penso fue que quizás Gralisa prefería que fuese Rómulo o Edgar quienes estuvieran a su lado.

Los celos le estaban carcomiendo por dentro y la frustración lo llenó de rabia.

—¿Gralisa, tú me estás oyendo?

—la increpó con un tono algo hostil.

Ella levantó la mirada, dejando el vaso de jugo a un lado.

—Sí, te estoy oyendo Neves.

—respondió con displicencia.

—Pues no parece, Gralisa.

Me siento como un imbécil, hablo contigo y apenas respondes como por obligación.

—dijo mostrando su indignación por la actitud de la chica.

—Estás exagerando, Neves; no sé que es lo que esperas que te diga —espetó.

Neves sintió que el rostro se le encendía y pensó que lo mejor era no seguir discutiendo con Gralisa ya que la ira comenzaba a apoderarse de él y no deseaba decir algo de lo cual pudiera arrepentirse luego.

—Sabes qué, mejor me voy.

Por lo visto prefieres que sea alguien más quién esté contigo y no soy yo.

—hizo el plato a un lado y se levantó abruptamente de la silla.

Neves fue hasta la habitación de Gralisa, tomó las llaves que estaban sobre la mesa de noche.

Pero la pelicastaña no parecía percibir el enojo de su compañero, ni parecía preocuparle su comportamiento inusual, considerando que él era un hombre capaz de controlar sus emociones, pero está vez, estaba fuera de sí.

Gralisa continuaba absorta en su propio mundo, pérdida en lo más profundo de sus pensamientos, sólo analizaba la conversación de Neves con aquella mujer, sus palabras y la respuesta de Neves, eso la tenía perturbada, ansiosa, obnubilada.

¿Acaso esa mujer era su futura esposa?

¿Neves se iba a casar con otra mujer que no era ella?

Neves salió del despacho azotando la puerta con rabia.

Gralisa pestañeó apenas al escuchar el estruendo, dirigió la mirada hacia alla, se encogió de hombros y se levantó de la silla para ir hasta su habitación, debía cambiarse y arreglarse y ya estaba sobre la hora.

Todo lo que hacia Gralisa, lo hacia de forma automática, se quitó el albornoz, comenzó a vestirse, después.

Se maquilló y finalmente salió rumbo al plató para el rodaje.

De pronto, Gralisa notó que Neves la había seguido en el ascensor, la sujetó con fuerza y la obligó a ir al aparcamiento sin dejar de sujetarla del antebrazo y llevándola a rastras, sin que la pelicastaña pudiera refutar su decisión, ni decharle ni una sola palabra.

La pelicastaña estaba furiosa, como pudo logró zafarse de su agarre, lo miró con el entrecejo fruncido y lo confrontó: —¿Qué te pasa, eh?

Sabes que tengo que ir a grabar en unos minutos.

¿Te estás volviendo loco?

Sales azotando la puerta sin esperarme y luego te me apareces de pronto y me traes hasta aquí —Neves la miró fijamente y respiró profundamente antes de responderle: —Te estaba acompañando al rodaje, sólo quería protegerte Gralisa —las palabras de Neves provocan en la chica, emociones inevitables, su corazón se llena de alegría al escuchar sus palabras.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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