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El Juego de la seducción mortal - Capítulo 82

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  4. Capítulo 82 - 82 Capítulo 82 Voyeurismo
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82: Capítulo 82 Voyeurismo 82: Capítulo 82 Voyeurismo Luego de oír aquella respuesta, Gralisa se increpó a sí misma por haber pensado mal de Neves, saber que él deseaba cuidar de ella, le enterneció por completo.

—Debo darte las gracias y disculparme por mi actitud.

No sé qué es lo que me pasa, —se disculpó Gralisa, ante Neves.

—Creo que yo también actúe de forma impulsiva, me dejé llevar por la rabia sin entender por todo lo que has tenido que pasar.

Si alguien debe disculparse aquí, soy yo, Gralisa; lo único realmente importante en estos momentos es que tú estés bien y te sientas segura y yo haré lo que esté a mi alcance para brindarte esa seguridad.

—Neves esbozó una sonrisa y ambos continuaron caminando hasta el plató.

Mientras Gralisa fue hacia el director para conversar con éste sobre las escenas que rodarían esa mañana, Neves se alejó un poco para no incomodar a Gralisa, mas permaneció a pocos metros de ella, vigilante de todo lo que ocurría alrededor de la pelicastaña, él parecía su guardaespaldas.

En tanto, el director le daba las instrucciones a Gralisa sobre las escenas, Santiago quien ya llevaba algunos minutos en el plató se les unió.

—Las escenas deben ser sexuales, pero a la vez sutiles, ¿entendido?

—Santiago y Gralisa asintieron.

Repentinamente Gralisa volvió el rostro hacia a la izquierda y se topó con la mirada inquisitiva de Neves y ella bajó la cara.

Por alguna extraña razón, la pelicastaña se sentía culpable y con miedo, aunque ella no entendía el por qué, tal vez su instinto si tenía muy clara las razones, Santiago era el lobo disfrazado de manso cordero.

—Vamos preciosa —le indicó Santiago colocando su mano en la cintura de Gralisa y dirigiéndose al plató junto a ella.

Pronto comenzó el rodaje de la escena en la que Gralisa en su interpretación de Luma, iba hasta la empresa donde trabajaba Léo, quien la había invitado a almorzar esa tarde.

Después de la comida, Léo llevó a Luma hasta la pequeña sala de reuniones con intenciones de estar con ella.

—Aquí podremos conversar sin que nadie nos interrumpa, preciosa.

—dijo acercándose a Luma y tomándola de la cintura, atrayéndola con fuerza y pegando su cuerpo al suyo.

—¿Estás seguro que no vendrá nadie?

—preguntó Luma, un poco nerviosa pero innegablemente ansiosa de coger con Léo.

—¿Y si vienen qué?

—preguntó él con una sonrisa perversa dibujada en sus labios.

Las palabras de Léo hacieron estremecer a Gralisa, rapidamente llegó a su mente el recuerdo de aquel día en que por poco Neves la encontró haciendo el amor con Edgar en el baño.

Esa misma sensación de voyeurismo que excita a los amantes, al observar o ser observados por alguien más quién disfruta intensamente del acto sexual.

—No pasa nada —dijo y sus labios se unieron en un beso intenso como antesala a lo que estaba por venir.

Santiago sujetó a Gralisa, de la cintura, la recostó contra la mesa, dejando que ella se apoyara con sus manos, luego le levantó la falda y se agachó frente a ella, corrió la pantie e introdujo su puntiaguda lengua entre los pliegues suaves y carnosos de la pelicastaña.

Deslizó su lengua en distintas formas y movimientos hasta dejarla muy humeda como indicaba en la descripción el guión.

Gralisa estaba completamente mojada por la excitación que sentía.

Santiago vio como de su hendidura salían fluidos jugosos y saboreó su coño para luego meter su lengua hasta donde le era posible.

Apretó con sus manos las nalgas de la actriz, cuyo abdomen y pecho se elevaban con rapidez, demostrando su alto nivel de excitación.

Santiago mordisqueó los labios grandes, húmedos y carnosos, del coño de Gralisa, pata luego irse hacia sus suaves labios menores y finalmente hacia el endurecido clítoris.

Santiago estaba fascinado con el coño de la pelicastaña, aquella tersa piel le excitaba mucho.

Disfrutaba de verla estremecerse, así que clavó su lengua en la vagina de la chica y la movió con fuerza, agitándola con rapidez, mientras jadeante, ella apretó paredes de su coño agregando al momento mayor placer y lujuria al acto sexual.

Gralisa gritó de deseo al sentir que estaba por correrse, por lo que Santiago la levantó y colocó en una posición contraria.

Ella lo rodeó con sus brazos, pero al levantar la mirada, quedó justamente de frente a Neves, quien permaneció en el set de grabaciones sin moverse.

La pelicastaña iba a pedirle a su compañero de escena que la cambiara de posición, cuando sintió como la pinga de Santiago entraba en su húmeda vagina sin darle chance a reaccionar.

Los movimientos pélvicos de Santiago se iban haciendo más rápidos, Gralisa levantó las piernas para ponerlas alrededor de la cintura del actor, mientras se empujaba hacia adelante para recibir más dotación de la polla palpitante y rígida en sus entrañas.

El pene de Santiago, era prácticamente devorado por la vagina de la ardiente mujer que albergaba todo aquel miembro en su hambrienta y empapada hendidura.

Gralisa se agitaba y se convulsionaba como si estuviera bailando, enloquecida por aquella fiebre erótica; cada movimiento del actor, era una agonía de placer para ella quien clavaba las uñas en su espalda y hombros, provocando que Santiago continuara moviendo rítmicamente su polla dentro de su coño, cada vez con mayor fuerza.

La mirada de Neves, continuaba fija en la pareja, mientras Gralisa sentía la polla de Santiago cada vez más punzante dentro de su vagina, ver a Neves a los ojos, le resultaba un tanto incómodo, pero excitante a la vez, la pelicastaña arqueó su espalda; los movimientos del rubio aumentaron, Él metía y sacaba con rapidez su reata dentro de la vagina de la pelicastaña, sumiendo su pinga tan dentro que sus testículos chocaban contra las nalgas de la mujer.

Ella se arqueaba empujando su redondo trasero hacia adelante implorando con jadeos que la penetrara aún más.

La arremetida de Santiago fue tal, que Gralisa sin perder contacto visual con Neves, gritó tras sentir por segunda vez, un excitante estallido orgásmico.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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