El Juego de la seducción mortal - Capítulo 83
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83: Capítulo 83 83: Capítulo 83 ¡Apretadito, muy apretadito!
Terminó la escena, Santiago salió del plató y la asistente de Gralisa la ayudó a colocarse el albornoz negro de seda para cubrir su desnudez, aunque su rostro la dejaba la dejaba totalmente al descubierto, sus mejillas estaban ruborizadas aún, después de aquel orgasmo tan exquisito que acababa de experimentar.
Ella levantó el rostro luego de atarse el cordón de la bata y buscó com su mirada el rostro de Neves, pero este no estaba, se había ido.
Santiago aprovechó que Neves no estaba cerca de Gralisa y se aproximó a ella: —Estuviste maravillosa como siempre, Gralisa.
—dijo y ella sonrió tímidamente.
—¡Gracias!
Tú también estuviste muy bien —respondió ella y la sonrisa de él, fue perversa, sabía que ella había disfrutado cada una de sus caricias, lo cual lo aproximaba cada vez más a ella y a su venganza.
—¿Crees que mañana, después del rodaje, puedas acompañarme a cenar?
—le preguntó.
Ella se quedó ligeramente pensativa, ya que ambos llevaban días chateando por WhatsApp y en varias ocasiones él le había ofrecido su amistad, si ella lo aceptaba.
Incluso le había asegurado que podrían ser grandes amigos.
Eso impulsó a la chica a aceptar la invitación.
—Sí, no hay problemas.
Somos amigos ¿no?
—contestó ella, dejando en claro que aceptaba su invitación como amigos, como nada más.
—¡Vale!
Nos vemos mañana.
Santiago salió del set de grabación y Gralisa fue al departamento de vestuario para cambiarse.
Luego de quitarse la bata y colocarla en el perchero, Gralisa sintió que alguien la miraba, se volteó asustada y se encontró de frente con él.
Neves estaba sentado en una silla, en el rincón del pequeño espacio, mirando como un lobo a su presa a la pelicastaña.
Antes de ella preguntarle qué esraba haciendo allí, él se levantó abruptamente, obligando a Gralisa a abrazarlo, estando ella desnuda.
La atrajo hacia él con fuerza y la besó en la boca, mientras manoseava su cuerpo.
Ella intentaba apartarse de él, no deseaba tener sexo con Neves y mucho menos en la sala de vestuario.
Un impulso inesperado hizo que la chica empujara a Neves com sus manos, más aquella acción fallida sólo lo encendió de ganas.
Neves la jaló con más fuerza haciendo que Gralisa se estrellara contra su pecho.
La besó con vehemencia, abriendo con sus labios los de ella para que su lengua penetrara en su boca, a pesar de sus intentos racionales, Gralisa terminó cediendo a sus impulsos emocionales y pronto sus lenguas jugueteaban y danzaban entre sus labios.
Neves comenzó a desvestirse mientras Gralisa no le quitaba los ojos de encima.
Al igual que Neves, ella estaba enamorada del cuerpo de su amante, sus pieles se sintieron por completo, Neves colocó su polla entre los labios gruesos y turgentes de la pelicastaña, ambos se miraban fijamente, mientras él la penetraba lentamente con movimientos ondulantes y haciendo que su pene entrará por completo dentro de la vagina de Gralisa.
Ella separó sus piernas y él la sostuvo de la nalgas, apretando contra su polla la vagina la pelicastaña.
Los dos estaban excitados, ansiosos y deseosos de sentirse, Neves embestida con fuerza a la chica, ella jadeaba sintiendo seca su garganta, a rayos él la besaba para humedecer sus labios sedientos, susurrando palabras soeces a su oido que hacían a la actriz contonearse con mayor placer.
—Me encantas Gralisa, me encanta coger contigo.
Sentir como apretas mi verga con tu coño, me haces delirar de placer y ganas por tenerte.
—¡Neves!
—bisbisea su nombre.
—Dime Gralisa, dime que eres sólo mía, joder, que sólo quieres follar conmigo.
Gralisa quisiera poder admitirle que él tiene toda la razón, que es suya, que le pertenece por completo, pero sabe que eso sólo le dará más poder a Neves sobre ella y sobre sus emociones.
La pelicastaña también deseaba escucharlo a él decir que era sólo suyo y que le pertenecía sólo a ella.
Pero Gralisa sabe que no es verdad, pues conoce los motivos de Neves para no casarse con ella.
El encuentro dura por varias horas, el cambio de posiciones es cada vez más extremo.
Neves la gira de espaldas a él, la pega contra la pared, besa su cuello y su espalda, se agacha y besa la parte baja de su columna, Gralisa gime “Ah, ahhh, ahhhh” mientras el continúa descendiendo hasta sus nalgas, las besa y las muerde, luego las abre y mete su lengua saboreando aquel sabor a cobre único.
Gralisa grita de placer, ya no parece recordar donde se encuentran, ni parece importarle si alguien los escucha.
Las caricias de Neves son extremas, ella se menea haciendo que él coloqué su lengua dentro de su asterisco, y la haga desear tener su polla dentro.
Al verla excitada en extremo, se levanta y sosteniendo su polla, la cual no ha parado de frotar con su mano, la desliza de arriba hasta abajo por la abertura que separa los glúteos de Gralisa.
Ella apreta sus nalgas con fuerza y Neves ansia penetrarla, besa su nuca y le pide que lo deje estrenar su trasero.
—¡Quiero ser el primero Gralisa, el único!
—le susurra al oido.
El placer que la pelicastaña siente es excesivo, y sí, desea que Neves la penetre analmente.
Él coloca su pene dentro con suavidad, lentamente su polla entra y ella enarca su espalda.
Mientras él, con su mano presiona el vientre de Gralisa evitando que ella se mueva.
Una vez dentro comienza a moverse un poco más rápido, sentir si estrechez es cada vez más excitante para Neves, ella siente un leve ardor mezclado con placer.
Neves acelera sus movimientos, ella grita de placer, pero quiere que él le reviente el coño con su pinga, por lo que en un movimiento de él, ella logra que su pene salga por completo y se gira de frente a él.
Neves quien está a punto de correrse, le levanta el muslos, dejando su coño expuesto y la penetra con fuerza, sus movimientos son cada vez más rápidos y salvajes.
Gralisa gime y se estremece, logrando no uno, ni¡dos, sino tres y hasta cuatro orgasmos con su amante.
Finalmente él se corre dentro de ella.
Él la abraza con fuerza, está exhausto y sin energía, murmura a su oido: —Gralisa, me dan envidia todos esos hombres con los que estás, ¿por qué le sonríes a todos los que se te acercan, coqueteas con ellos, pero sientes tanta repulsión por ser mi amante?
Gralisa cerró sus ojos, no quería mirarlo a la cara, sabía que si lo hacía no tendría valor para decirle cuales eran sus razones para no aceptar el papel de amante que Neves le ofrecía: —Neves, eres siempre tan arrogante, necesito un amor justo, exclusivo, necesito respeto.
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