El Juego de la seducción mortal - Capítulo 84
- Inicio
- Todas las novelas
- El Juego de la seducción mortal
- Capítulo 84 - 84 Capítulo 84
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
84: Capítulo 84 84: Capítulo 84 Memorias del pasado Gralisa terminó de vestirse rápidamente para salir de aquel lugar, se sentía enojada consigo misma, siempre caía en brazos de Neves, siempre se entregaba a él desmedidamente, y luego terminaba desecha por alguna actitud suya o por alguna palabra que la hería en lo más profundo de su ser.
—¿Por qué Neves, por qué?
—masculla mientras camina apresuradamente por los pasillos de AV— Siempre terminas haciéndome daño.
Te odio, te odio y me odio a mí misma por permitir que hagas conmigo lo que se te antoja.
Indignada se dirige a su oficina, olvidando por completos sus miedos y temores.
Entra a su despacho azotando la puerta y se quiebra en llanto; mas, ella misma luego se increpa: —No llores Gralisa, no tienes por qué llorar, Neves no te ama como tú esperas, entonces tú tampoco tienes porqué amarlo.
—se sienta en el sofá donde días atrás estuvo con él, se recuesta y piensa: ¿Cómo Neves podía insistir en que ella fuese su amante?
Si tan sólo no estuviese enamorada de él, otro gallo cantaría; no le importaría follar con él y disfrutar del innegable buen sexo que le daba y luego cada quien seguir con su vida como si nada hubiese pasado.
Pero la realidad, supera las expectativas y Gralisa lo sabe.
Sabe que él no de casara con ella, nunca.
Era claro que a él sólo le interesaba tenerla en su vida como una amante y nada más.
Aunque Gralisa no era una mujer cuyo autoestima fuese alto, por lo menos tenía un poco de amor propio y estaba muy segura de lo que deseaba en su vida y en su futuro.
En sus planes “Ser la amante de Neves” no aparecía por ningún lado.
Ya un poco más calmada, se levanta del sofá y va hasta su habitación.
Iba a desvestirse cuando cayó en cuenta que estaba sola en su despacho, por lo que prefirió acostarse vestida, sin quitarse la ropa.
Esa noche Neves no la acompañaría.
Aunque ella tampoco tenía ganas de verlo.
Trata de no pensar en sus miedos, ni en Neves, ni en nada.
Da vueltas como pollo rostizado sobre la cama, hasta que se queda dormida.
Cada vez que hacía el amor con el lujurioso e incansable de Neves, ella quedaba físicamente relajada, aunque emocionalmente ocurriera lo contrario.
Finalmente se quedó dormida.
La mañana siguiente despertó un poco tarde, por lo que tuvo que apresurarse y arreglarse para ir a la sesión de fotos que realizarían para la promoción de la nueva película que estaban grabando junto a Santiago.
Al terminar la sesión de fotos, Gralisa y Santiago fueron a almorzar según lo acordado, entraron al restaurante cuya decoración jugaba perfectamente con el ambiente marítimo que lo rodeaba.
A pocos metros del restaurant estaba la playa.
Aquellas imágenes transportaron a Gralisa a su pasado, al pueblo donde nació y vivió gran parte de su vida.
El ruido de las olas que iban y venían, el cantar de las aves y aquel olor a salitre único, provocaron emociones intensas, haciéndose presentes una mezcla de felicidad y de profunda melancolía.
Por un momento olvidó sus preocupaciones y se dedicó a disfrutar de aquel momento tan especial.
Mientras ella y Santiago degustaban el exquisito plató de barbacoas, ambos contemplaban a lo lejos a las parejas declarándose su amor y a pocos metros loa adultos jugando con sus hijos en la playa.
—¡Me hace sentir tan relajada este lugar!
Es como si volviese a mi pasado.
Yo nací en un pequeño pueblo costero al sur de Cádiz, todos los días iba junto a mi madre a la playa para comprar pescado recién capturados, o mariscos —Exhala un suspiro— ¡Qué días aquellos!
Sólo conocí Madrid cuando tuve que viajar para estudiar en la universidad y todo iba bien hasta que mi madre enfermó, tuve que buscar empleo para costear sus medicamentos y así llegue a los AV.
Allí conocí a Neves, quien prácticamente fue quien me ayudó a entrar en la empresa.
—¿O sea que él una especie de caballero andante que rescata a la damisela de su trágica vida?
—pregunta Santiago con un toque de sarcasmo en sus palabras y que Gralisa no advierte, por lo que sólo asintió sonriendo.
—Sin ser extremista, así fue.
Al comienzo me quedé flipando cuando tuve que hacer mi primer rodaje, me parecía que era una profesión… —Se encoje de hombros— Ya sabes, muy mal vista, pero donde ganaba buen dinero.
Pero luego de rodar tantas escenas y memorizar tantos guiones puedo decir que es una profesión respetable y exigente.
Los actores debemos traspasar la pantalla dejando que los espectadores sientan nuestras emociones.
Es como el teatro, sólo que un poco menos estricto, pero a la vez es más agotador.
Santiago observaba en silencio la manera en que Gralisa se expresaba de aquella profesión y como a través de sus palabras, demostraba su orgullo por pertenecer a la empresa de AV.
—¡Joder!
Se dice fácil pero no lo es —Gralisa continuó hablando con emoción— Como actores debemos darlo todo, hacer que cada papel parezca real y ponerle mucho corazón a cada interpretación aunque sea apenas un papel pequeño en una película audiovisual.
—suspiró por segunda vez— Espero poder llegar a ser una buena actriz en el futuro, Santiago, ¿crees que lo conseguiré?
—Los ojos oscuros de Gralisa brillaban bajo el cielo nocturno, llenos de¡esperanzas y sueños.
—¡Estoy plenamente seguro que lo harás!
—respondió él con una sonrisa en sus labios.
Santiago estaba embelesado al ver la manera apasionada en que Gralisa hablaba, lo que hizo que por un momento, Hades dudara por primera vez de cumplir con su verdadera misión ¿Se había enamorado del objetivo principal de su venganza?
¿Estaba enamorado de Gralisa?
Como si los ojos centelleantes de la pelicastaña lo hubieran embrujado, Santiago intenta no demostrar sus sentimientos hacia ella.
Él se había acercado a ella para ser “su amigo” y debía mantenerse firme aunque las dudas sobre lo que siente por la chica, comienzan a crecer vertiginosamente.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com