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El Juego de la seducción mortal - Capítulo 85

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85: Capítulo 85 85: Capítulo 85 El baile de antifaces La conexión entre Gralisa y Santiago cada vez es mayor, bajo aquella excusa de la amistad, ambos comparten mucho momentos juntos.

Una vez que terminaban de rodar las escenas del día, salían a comer en restaurantes sencillos donde la comida era exquisita y donde ella no debía arreglarse excesivamente y usar vestidos elegantes o muy incómodos; o donde tenía que mantener la compostura al picar un trozo de carne o beber con delicadeza una copa de vino que no le agradaba.

Aquellos lugares eran muy distintos a los que se veía obligada a ir con Edgar o con el mismo Neves, restaurantes donde tenía que disfrazarse de dama de alta sociedad para no dejar mal parado a alguno de sus acompañantes.

Gralisa era una chica natural y descomplicada, esas eran sus mayores virtudes y a la vez sus defectos; no en vano, Neves no se fijó en ella desde el principio por considerarla ordinaria y rústica.

Mas, al lado de Santiago podía ser ella misma, sin poses, sin artilugios, simplemente ella.

Le gustaba sentirse libre, sin ser juzgada o criticada.

La emoción por haber encontrado en Santiago un buen amigo, la hacía sentirse plena.

Él se había convertido en su amigo, su gran primer amigo.

Esa tarde, Gralisa recibió la llamada de Neves, donde la invitaba a un baile.

—¿Quieres acompañarme a una fiesta esta noche?

—pregunta Neves, seguro de que iba a recibir una respuesta afirmativa de la pelicastaña, pero quedó perplejo cuando ella le dijo firmemente: —No, la verdad prefiero quedarme en mi oficina.

¡Joder!

¿Había escuchado bien?

¿Gralisa le había dicho “No” y además prefería quedarse sola?

Aquello le pareció irracional de parte de ella, aunque la había visto salir acompañada de Santiago en varias ocasiones, no pensó que él lograría influir tanto en ella.

—Anda, acompáñame.

Posiblemente te lleves una sorpresa, Edgar está invitado a la fiesta.

—insistió.

Neves tenía que lograr que Gralisa aceptara acompañarlo a esa fiesta a como diera lugar.

Aquella respuesta hizo cambiar a Gralisa de opinión rápidamente.

Si Edgar iba a estar en esa fiesta, ella quería verlo, ver si estaba solo o si iría acompañado de alguna mujer.

—Sí, entonces te acompañaré —dijo, haciéndole ver y creer a Neves que si aceptaba ir no era pata acompañarlo, sino para ver a Edgar.— Aceptó entonces tu invitación, Neves.

—agregó con la misma firmeza con la que segundos atrás se había negado.

Llegó el día del gran baile, Neves pasó por Gralisa desde muy temprano, la llevaría a un Spa, a un atelier de belleza y de compras, quería que su acompañante provocara la envidia del resto de los invitados tanto de los hombres como de las mujeres que asistirían esa noche tan importante para él.

—Pasó por ti en un par de horas —murmuró a su oido.

Ella asintió.

—Ve tranquilo querubín, la dejas en buenas manos.

Voy a hacerle un look a esta chica que te quedarás flipando cuando la veas.

—Eso espero, mira que el pago que te hice exige que la dejes como a una reina.

—Ni la Estefanía de Mónaco le llegará por los pies, bueno cuando era joven —Deja escapar una carcajada y Neves lo secunda.

Gralisa queda en las manos de François uno de los estilistas franceses más reconocidos en Madrid.

—Comenzaremos por darte un poco de luz en este cabello —Gralisa no quiere cambiar el color de su cabello, incluso nunca se lo había pintado.

—No, de verdad, no es necesario.

—Mi querida Grecia o Graciela, como sea que te llames, Neves me pidió que te dejara como una reina y eso haré, además linda, los hombres las prefieren rubia —toma un mechón de su propio cabello amarillento y sonríe.

Un par de horas después, Gralisa se mira al espejo y se sorprende de lo hermosa que está, nunca pensó que era tan guapa.

No podía creer que un buen maquillaje y apenas luces en su cabello la hicieran lucir tan radiante y bella.

—¿Qué tal?

—gira el sillón donde está sentada Gralisa—.

Sólo te falta la corona querida.

Ni Neves te va a reconocer, ah y por favor no pierdas la oportunidad de follarte a ese prospecto.

No sabes como te envidio.

Gralisa sonríe con picardía, si François supiera las veces que han hecho el amor, no le daría aquel consejo.

A la hora paitafa, Neves pada por Gralisa para llevarla jasta su despacho, donde la espera el regalo final de su parte.

La chica entra a la habitación y ve la caja enorme sobre su cama, la destapa y sus ojos parecen un par de platos toma el vestido con suma delicadeza, aquel traje era espectacular.

Descansa un poco y una hora después comienza a vestirse, se mira al espejo sin podérselo creer.

Estaba deslumbrante.

Neves llegó por ella y al verla no pudo ocultar su asombro ¡Estás hermosa mi reina!

Pensó, mientras le abría la puerta de su coche.

Durante el trayecto, no paraba de mirarla cada vez que podía, si no tuviese aquel compromiso la llevaría a su casa y le haría el amor hasta el cansancio.

Minutos después el auto se detiene, Neves saca el elegante antifaz decorado con plumas y se lo entrega a Gralisa.

—Ten, ponte esto.

—¿Eso para qué?

—pregunta confundida.

—No preguntes tanto, preciosa.

Todos lo llevan puesto —sacó la suya de la caja, se colocó la máscara que cubría la mitad de su rostro.

Ella no tuvo más opción que obedecerle.

Entraron al salón de fiesta, efectivamente aquella era un baile inusual, típico de los gustos excéntricos de Neves.

Ella se enlazó al brazo de Neves, llamando la atención de los invitados, todos volteaban a ver a la hermosa mujer, del vestido color piel, ligeramente decorado con pedrería en ciertas partes del cuerpo que lo exigían para no mostrar su desnudez por completo.

Al mirar al lado izquierdo, mientras buscaba entre los invitados, la sonrisa de Edgar, se topó con Santiago.

Su amigo estaba allí, discretamente se apartó de Neves y se acercó a él, pero cuando estaba a punto de acercarse, la mujer que estaba junto a él, se quitó la máscara.

Gralisa quedó paralizada al ver de quién se trataba.

¡Era Laura, la ayudante de Hades!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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