El Juego de la seducción mortal - Capítulo 86
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86: Capítulo 86 86: Capítulo 86 In fraganti Ver a Laura en aquel lugar conversando con Santiago, provoca en ella una sensación de angustia.
Recuerda que la primera vez que escuchó hablar a Santiago, su voz era muy semejante a la del demonio que abusó de ella.
Si bien, ella consideraba a Santiago como un hombre bueno, ahora acababa de caer la venda de sus ojos.
Era un ser vil, mentiroso y demoníaco.
Se había hecho pasar por outra persona para acercarse a ella.
Las cosas comienzan a tomar sentido para Gralisa, ahora entiende porque la recepcionista le dijo que no ningún extraño había ingresado a la empresa, ahora entiende por qué, ahora sabe porque la habían encontrado, tenía al propio demonio a su lado y no se dio cuenta.
Una mezcla se emociones y sentimientos la embargan, tristeza porque Santiago se había ganado toda su confianza, y por primera vez creyó tener un amigo a su lado que no tuviera las intenciones del resto, sólo tener sexo con ella, para bien o para mal, Edgar, Rómulo y Neves estaban con wlla atraídos por el deseo carnal.
Por otro lado, sentía rabia consigo misma, tubo las señales frente a su cara y no quiso verlas, prefirió creer en la bondad repentina de un hombre que no conocía.
Ahora que sabía quien era Santiago, debía descubrir cuales eran sus verdaderas intenciones y propósitos.
La rabia la impulsó a enfrentar a aquel demonio.
Gralisa se oculto detrás de una estantería decorativa y desde allí pudo escuchar, sin ser vista, la conversación que tenía Hades con Laura.
El tono de ambos era casi inaudible, era difícil para Gralisa entender con claridad la conversación de Santiago y Laura.
Apenas pudo entender que se referían a las armas y planes de venganza.
Gralisa sabía que Romulo estaba creando una fórmula para crear armas de alta potencia, y que Hades quiso robar su fórmula sólo con el interés de tener el poder a través de aquel armamento.
Lo que no alcanzó a escuchar Gralisa, era que Hades le pedido a Laura, posponer el plan, estaba enamorado de la pelicastaña y no quería continuar con su venganza, pero Laura no estaba de acuerdo con detener el plan, mucho menos si su cómplice lo hacía por intereses particulares.
—No pienso echar para atrás sólo por que te enamoraste de la mujercita esa.
Todo mo que hemos hecho finalmente estamos por conseguirlo y pretendes echarlo todo a perder por involucrarte sentimentalmente con esa mujer.
—No se trata de eso, Laura.
Creo que debemos ir con un poco más de calma, la venganza es un plato qie debes comerte frío —trató Hades de convencer a Laura de que no se trataba de sus sentimientos hacia Gralisa, sino de cuidar que el plan no fallara esta vez.
—No me vengas con estupideces Hades, te conozco perfectamente.
Eres un hombre frío y cruel, nunca te ha temblado el pulso para acabar con quien sea, y ahora me sales con que es por el plan.
Desde que la raptados vi como te babeabas por ella, vi como disfrutabas follando con ella en tu habitación y también vi como la miraste cuando tuvo un orgasmo después de que la violaste.
—Hablas puras estupideces, Laura.
Ya por tu culpa fallamos dos veces en las otras dos oportunidades y ahora quiere que esta se eche a perder por tus celos.
Gralisa sigue siendo parte del plan, eso no ha cambiado.
Lo único que te pedido es tiempo para completar el plan.
—No te creo Hades, no puedo creerte.
Te acercaste a ella porque te interesa como mujer, no como el anzuelo para que Rómulo Hessen entregue la maldita fórmula.
—espetó la rubia.
—¡Joder!
Deja ya lo celos.
—dijo en tono hostil Hades, su intenciones de convencerla de lo contrario, comenzaban a cansarle.— No le busques la quinta pata al gato, mujer.
—No sé que demonio le ven a la mujercita esa, si sólo es una pros… —no terminó de completar la frase, Hades la tomo del cuello y la pegó de la pared, mientras le hablaba tan cerca que Laura podía sentir su aliento y deseo por besar sus labios.
—No vuelvas a insultarla.
—Hades gruñó.
—Eres un imbécil Hades, dejaste de ser el hombre que eras sólo por esa mujer que sabes que te tiene miedo.
—lo retó con sus palabras.
—Yo haré que cambie de parecer, verás que se enamorará de mí, y sólo querrá estar conmigo.
—espetó el hombre para hacer enojar a Laura, sabía que ella sólo estaba celosa y envidiaba a la pelicastaña.
—No, no va a amarte nunca.
—espetó.
Y Hades presionó con fuerza el cuello de Laura viendo como sus pezones se endurecían y se dejaban entrever a través de la tela suave de su elegante vestido.
—Te mueres de envidia, porque sabes que ella es más mujer que tú.
—Laura intentó zafarse de su agarre, pero Hades era mucho más fuerte.
Deslizó su lengua por el rostro de la rubia, y ella dejó escapar un gemido.
—Te odio, Hades.
Te odio.
—No Laura, no me odias.
Odias que yo no pueda amarte como deseas, eso es lo que odias.
Y te entiendo, sé que siempres has querido ser la única mujer em mi cifa, pero eso es imposible, ¿Sabes por qué?
Porque a mí, nadie me elige, soy yo quien elijo.
Las voces eran leves susurros que Gralisa no lograba escuchar, quería poder ver lo que estaba ocurriendo del otro lado y sobre todo saber que era lo que Hades buscaba de ella.
Sin darse cuenta y un poco nerviosa, se inclinó un poco para acercar su rostro a la estantería y terminó derribando sin querer, un jarrón que estaba en la repisa de la estantería.
—¿Quién anda allí?
—preguntó com voz ronca y tono grave, Hades.— Salga de allí ahora mismo.
Gralisa sintió como su corazón comenzó a latir rápidamente, sin que ella pudiera atrever a moverse, el miedo la dejo paralizada y por segunda vez, Hades volvió a preguntar: —¿Pregunté quién mierda está allí?
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