El Juego de la seducción mortal - Capítulo 87
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87: Capítulo 87 87: Capítulo 87 Un pacto con el enemigo Gralisa estaba petrificada sin poder moverse, sin saber que hacer, de seguro al Hades verla la reconocería, sabría que era ella, volvería a llevársela y abusaría de ella por segunda vez.
Escuchó del otro lado unos pasos hacercarse, ¡estaba pérdida!
El corazón de Gralisa, comenzó a latir com mayor fuerza.
Sólo tenía una opción, salir y decirle a Hades una mentira.
Decidida a enfrentar a Hades y disculparse por haber tropezado con la estantería, se levantó para salir de su escondite, cuando de pronto sintió que la jalaron del brazo, volteó a ver quién era, pero Neves no le dio tiempo de reaccionar, la estrechó contra su cuerpo y comenzó a besarla apasionadamente, mientras sus manos recorrían las curvas de Gralisa.
Neves apretó los muslos y glúteos redondos de la chica.
A la mente de Gralisa llegó la escena que había grabado con Santiago el día anterior, todo se repetia de nuevo.
Sólo que ahora el espectador sería Hades y no Neves.
Entendiendo lo que él pretendía, ella comenzó a gemir, simulando placer y deseo.
—¡Ah, ahh, ahh!
—bisbisea.
Hades, le hace señas con el dedo a Laura para que guarde silencio y lentamente se acerca para ver lo que está ocurriendo del otro lado.
Mientras, él estuvo discutiendo con Laura no escuchó nada, aunque podia ser apenas una casualidad, el rubio debía cerciorarse de quien estaba del otro lado.
Laura dio algunos pasos y él la detuvo y en voz baja le ordenó: —Aguarda aquí, yo veré quien es.
—ella se cruzó de brazos.
Aunque quería ver de quien se trataba como siempre debía hacerle caso a Hades.
Santiago se acercó a la pareja, no era tan ingenuo como para no desconfiar de que alguien pudo escuchar su conversación.
Por lo que sin dudarlo quiso confrontar a la pareja, que parecían muy inspirados y protagonizaban la escena más romántica de la noche.
Aún así, los interrumpió repitiendo por tercera vez, la misma pregunta: —¿Qué están haciendo aquí?
—Neves se separó de Gralisa y se acercó a Hades.
Este los miró a ambos, aunque no podía ver el rostro de la mujer y el hombre, no iba a correr el riesgo de que ellos pudieran haber escuchado la conversación entre él y Laura.— ¿Están sordos o qué?
—Gralisa miró a Neves y este se aproximó a Hades.
Astutamente, Neves lo tomó del brazo Hades, y lo llevó a un lado mientras le susurraba en voz baja la más inverosímil de las historias.
—Es mi novia, estoy muy enamorado de ella, pero sus padres no aceptan nuestra relación, dicen que no soy lo suficientemente bueno para ella.
—Hades lo escucha atento.— aproveché que su padre la dejó sola para ir por un trago y busqué el lugar más solitario para poder estar con ella aunque sea un minuto.
Ya sabes como es esto.
—respondió en un tono cómplice y Hades esbozó una sonrisa perversa.
Mas, a pesar de la explicación escueta de Neves, Hades observó a la mujer de pie a cabeza, la miró por un segundo y sintió como si la conociera, había en aquella escultural mujer algo familiar.
Neves quien se sentía ufano de haber engañado a Hades, quedó sorprendido cuando este, sin que Gralisa, ni el mismo lo esperaran, le ordenó a la chica: —Señora, por favor, quítese la máscara.
El corazón de Gralisa late apresuradamente al oír las palabras de Hades.
Sin esperarlo, la persona que jamás pensó podría ayudarla, aparece detrás de la estantería, se aproxima a Hades y le susurra algo al oido, por lo que el hombre se voltea y se aleja del lugar.
Gralisa se sentó en el suelo frío, estaba en shock, sus manos temblaban y sentía un escalofrío recorrerle desde adentro.
¿Qué podría hacer ahora que sabía que Santiago era el mismo hombre que le robó la dignidad de ser mujer?
La tristeza la invade y se siente destruida emocionalmente.
Neves la observó con compasión, imaginaba como se sentía Gralisa.
—Levántate Gralisa —le tendió la mano— Lo mejor es que Salgamos de aquí y te lleve a casa.
Gralisa tomó su mano y él la ayudó a levantarse, rodeó su cintura con su brazo 6 caminó junto a ella en dirección al auto.
Entre la multitud de invitados, ella buscó el rostro de Santiago, pero no dio con él, ¿Dónde estaba?
¿A dónde se había ido?
El miedo continúa latente en su mente y en su cuerpo.
Esa noche no quería estar sola, Neves la llevó a su oficina.
Bajó junto a ella del coche, y la acompañó hasta la puerta.
—Descansa —le dio un beso en la frente y sin decirle ni una palabra se marchó.
Gralisa quiso pedirle que se quedara con ella esa noche, pero estaba tan desconcertada con su fría actitud que prefirió entrar al despacho y encerrarse en aquel lugar.
Aquella noche que debía ser perfecta para ella, resultó ser un caos.
Descubrir que Santiago era el mismo Hades, que estuvo tan cerca de ella y no se dio cuenta, que Edgar unnca estuvo en aquel lugar, todo era una mala película de acción y romance, excepto por el rescate de Neves de ser descubierta en aquel momento.
Se mira al espejo por enésima vez antes de desvestirse y limpiar su rostro.
Realmente era bella, podía conquistar lo que deseara.
¿Por qué no hacerlo entonces?
¿Por qué no usar a su favor todo lo que poseía.
En tanto, Neves llegó a su despacho, se sentó en el sofá de un puesto frente a la hermosa mujer que aguardaba por él.
—Te estaba esperando —dice en un tono seductor.
Neves enciende su cigarillo, le da una fumada y la mira directamente a los ojos.
—¡Hoy lo has hecho muy bien!
—le comenta Neves, satisfecho por su trabajo.
—Me alegra haber cumplido con tus expectativas.
—responde ella.
—Absolutamente —da otra fumada a su cigarrillo y sonríe.— ¿Él, sospechó algo?
—pregunta con curiosidad.
—Ni se lo imagina.
Hades no tiene ni la menor idea de que te estoy ayudando, pero habrá que acelerar el plan.
Sospecho que Hades se ha encariñado con esa zorra, ¡hasta me ha dicho hoy que posponga la misión!
—contestó con una mueca en su rostro de repulsión.
—Gralisa es mi esposa, muestra un poco de respeto —le exigió con voz firme y un tanto hostil.
—Pues la verdad es que no entiendo qué le gusta de esa zorra, —Neves frunce el celo y la mujer corrige sus palabras— lo siento, quise decir la señora Gralisa.
—Mucho mejor, preciosa.
No me agrada en lo más mínimo que te refieras a ella de mala manera.
—La mujer rueda los ojos con tedio al escuchar a Neves defendiendo a la actriz.
—Sólo recuerda lo que me prometiste, inyecta a Hades con tu último desarrollo medicinal después de la misión, quiero que Hades olvidé el pasado y me pertenezca de una vez por todas.
—advirtió la mujer con una sonrisa malévola en los labios.
—Por supuesto, Laura.
Es parte del trato y cumpliré con él… claro si tú cumples con tu parte.
—le dio un guiño.
Ella se puso de pie, y se acercó a Neves y se sentó sobre sus piernas, ambos rieron satisfechos de que su plan estaba marchando perfectamente como él lo planeó.
Neves había hecho un trato con aquella mujer.
Y es que Laura era capaz de asociarse con el mismo diablo si era necesario para poder tener lo que deseaba, a Hades… “Te vas a tragar cada una de tus palabras, Hades, te lo prometo” pensó y una sonrisa se dibujó en su rostro.
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