El Juego de la seducción mortal - Capítulo 88
- Inicio
- Todas las novelas
- El Juego de la seducción mortal
- Capítulo 88 - 88 Capítulo 88
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
88: Capítulo 88 88: Capítulo 88 Un buen amante y un buen amigo Con la ida de Neves del despacho, Gralisa quedó mucho más angustiada, se pasea de un lado a otro de la habitación.
¿Ahora que iba a ser, si Hades estaba dentro de la compañía y trabajaba como actor de la lista A?
Ella no tenía el poder suficiente para lograr que lo sacaran de allí si ella apenas era una actriz de la lista D que apenas logró escalar a la lista A con la ayuda de Neves y de Rómulo.
¿Rómulo?
Eso era, sólo él podría ayudarla a salir de aquella terrible situación.
Toma su móvil y comienza a llamarlo sin parar de caminar de un lado a otro.
Finalmente, Gralisa escucha la voz del otro lado del auricular.
—Rómulo, necesito hablar contigo.
—A ver preciosa, vamos con calma ¿sí?
—Gralisa respira e intenta calmarse, necesitaba estar relajada para poder contarle a Rómulo lo que estaba pasando sin alterarse y sobre todo sin angustiarse.
—Hay algo que no me atreví a contarte en su debido momento, por vergüenza y sobre todo por no causarte más inconvenientes de los que ya te había provocado.
—Dime qué pasa Gralisa ¿Qué es eso que no te atreviste a contarme?
Porque creas o no, sé que algo te estaba pasando.
—Recuerdas el día del secuestro.
—pregunta ella.
—Por Dios, cómo olvidaría ese momento si sentí que moría de las desesperación al no encontrarte en el Chalet.
—contestó él y ella sintió la angustia en sus palabras.
—Ese día, en la otra habitación, Hades abusó de mí.
—dice en un hilo de voz.
—¿Qué dices?
—el tono de voz de Rómulo cambió de inmediato, Gralisa pudo oir los golpes que Rómulo daba a una superficie de madera.— ¡Maldito!
Maldito seas Hades.
—gruñó y siguió golpeando lo que ella supone era su escritorio.
—Por favor, cálmate Rómulo.
Precisamente por eso guardé silencio, me callé para no darte más problemas de las que ya te había causado con lo de tu investigación.
—Gralisa esto va mucho más allá de lo que crees, ese hombre es muy peligroso.
No conoces a Hades, ni de lo que es capaz de hacer.
—Gralisa frunce el ceño, ¿de verdad no lo sabía?
Hades la violó y se hizo pasar por su amigo ¿Qué más cruel podía ser?
Se pregunta a sí misma.
—¡Y aún no te he dicho lo peor!
—Dime de una vez Gralisa ¿te hizo algo?
—Hoy supe que está dentro de la compañía, hoy supe que se hizo pasar por Santiago y fingió acercarse a mí como un buen amigo cuando realmente sólo quería vengarse de ti y de mí.
Rómulo se queda en silencio, no puede creer que sus enemigos hayan llegado a tanto y sólo para obtener la información de su proyecto.
Gralisa era la mujer que logró conducirlo a ese descubrimiento, las veces que estuvo con ella y le hizo el amor, recibió respuestas que llegaban de pronto a su cabeza.
Ella era su musa y ahora su víctima.
Él la metió en aquel problema y él debía sacarla de aquella situación.
—Rómulo ¿Estás allí?
—pregunta la pelicastaña un poco preocupada por su silencio.
—Sí, estoy aquí mi amor.
Necesito que dejes de filmar con ese hombre, yo pondré la denuncia y esta vez me encargaré de que ellos actúen rápido y lo pongan tras las rejas.
Ese malnacido no volverá a tocarte ni a ponerte un dedo encima, ¡te lo prometo!
Antes acabo con él, con mis propias manos si es necesario.
—Gracias, Rómulo.
Sabía que podía contar con tu apoyo.
Te pido disculpas por haber callado.
—Debiste contarme todo desde el primer momento.
¿Gralisa cuantas veces tengo que decirte que eres lo más importante en mi vida y que soy capaz de hacer lo que me pidas?
—la pelicastaña se siente realmente apenada por no haber confiado en Rómulo desde un primer momento.
—Lo siento, estaba avergonzada conmigo misma.
No sabes como me sentí después de aquel día.
—No lo sé, pero me lo puedo imaginar.
Si me hubieses dicho lo que te estaba pasando, ya ese malnacido estaría tras las rejas.
Sabía que Laura tenía un cómplice, pero no pensé que se tratara de Hades.
Gralisa prefirió cambiar el tema, aunque se hubiese desahogado con Rómulo, él seguía en el laboratorio y ella seguía estando sola en aquel lugar.
Conversaron sobre cómo iba lo del experimento y como la extrañaba.
La chica también extrañaba a su ángel, deseaba sentirse entre sus brazos y sentirse protegida.
Rómulo era el único que siempre le había dicho la verdad.
El único que no le ocultaba quien era, ni que hacía.
Eran confidentes y amigos.
A pesar de que ella llegó a creer que Hades era su único y verdadero “amigo” que había tenido en su vida –porque no mostraba interés sexual en ella– lo cierto era que Santiago resultó ser el más perverso de todos, fingió ser su amigo después que abusó de ella en el viejo almacén y estuvo a su lado planeando su venganza.
Sólo ahora Gralisa se daba cuenta que tenía todo en un mismo hombre, que podía tener a un buen amante, pero también a un buen amigo, en Rómulo.
Después de terminar la conversación con Rómulo, Gralisa se sentó en la cama, seguía estando triste y enojada consigo misma por haber caído en manos de su verdugo.
Gralisa empezó a llenarse de dudas cuando recordó que Nebrs le había pedido esa misma noche, que no debía llamar a la policía ni contarle a nadie sobre ese asunto.
¿Por qué Neves, no quería que ella le contara a nadie sobre lo que le pasó en el almacén, ni mucho menos que denunciara a la policía a aquel impostor?
Si Neves se había ofrecido a ayudarla, ¿por qué actuaba de forma distinta a Rómulo?
¿En quién de los dos debía confiar?
Ya Neves le había mentido en una oportunidad y también había hecho cosas para hacerle daño en su relación con Edgar, incluso le aseguró que él estaría en la fiesta.
Por eso ella fue, aunque de no haber ido no se habría enterado nunca de que Santiago era el mismo demonio que la ultrajó.
Se increpa a sí misma, por no haberle contado a Rómulo sobre lo que Neves le pidió que hiciera.
Su móvil sonó repentinamente y ella creyó que se trataba de su ángel, esa era la señal que necesitaba para terminar de contarle todo sobre aquel asunto.
Tomó el móvil sin ver la pantalla y atendió la llamada, pero al escuchar la voz del otro lado del teléfono, se quedó sorprendida.
“Edgar” pensó.
—¡Querida abre la puerta!
Estoy afuera, vine a verte.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com