El Juego de la seducción mortal - Capítulo 9
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9: Capítulo 9 9: Capítulo 9 Dirty Talk Gralisa aún sigue en shock, no cree que su sueño se haya hecho realidad.
Anhelaba tanto estar con Neves.
Él era el hombre que siempre había deseado y codiciado.
La atracción que sintió por él, desde el primer día, iba más allá del poder que él tenía dentro de la empresa y de su dinero.
La chica estaba realmente agradecida con Neves, él le tendió la mano en el momento en que ella lo necesitó.
Él se convirtió en su héroe, capaz de rescatarla de aquella terrible situación en la que se encontraba.
Cuando su madre enfermó, Gralisa apenas acababa de graduarse, por lo que conseguir un empleo rápidamente no era fácil ¿quién contrataría a una chica sin experiencia?
Nadie.
Cuando ella llegó a la agencia de videos, Neves no solo le brindó la oportunidad de financiar el costo de los medicamentos que su madre necesitaba, sino que la enseñó a desenvolverse en aquel mundo desconocido para ella.
Gralisa era una joven actriz y él, confió en ella.
Desde ese entonces, ella lo admiraba, lo deseaba y ocultaba en secreto sus sentimientos hacia él.
Jamás imaginó que siendo una chica tan común podría llegar a estar entre sus brazos, a sentirlo y a estremecerse junto a él.
Y justo en aquel momento, él, su héroe, su hombre estaba cogiendo con ella, con su polla aún dentro.
Neves la abraza, la besa con ternura en la mejilla, luego busca sus labios, pero ella no corresponde a sus besos, por lo que él al ver su actitud, la toma de la cintura con una de sus manos, la jala y la ciñe contra a su cuerpo con fuerza; con su otra mano la sujeta de la nuca y la besa con pasión e intensidad.
La dirige hasta la cama, se sube sobre ella y entra y sale de su vagina con completo deseo de poseerla.
Eleva su tronco, le sujeta ambas piernas, dejando su coño completamente a la vista, mientras su polla entra y sale cada vez más húmeda, y ardiente.
Él la mira y ella también, mientras manosea sus propios senos y su mirada a ratos se desvía para ver como su pene entra y sale, aquello le provoca placer y morbo.
Luego lo mira nuevamente a los ojos.
El sudor recorre su frente y algunos mechones de su cabello, decoran su rostro dándole ese matiz perverso y a la vez, varonil a su amante.
Ella abre sus piernas para sentir su polla lo más dentro que puede.
Los movimientos de él se iba haciendo más rápido, ella levantó las piernas para ponerlas al rededor de su cintura, mientras lo empujaba hacia adelante para sentirlo en las entrañas, su polla prácticamente era devorada por la vagina de la ardiente mujer que albergaba todo aquel trozo de carne en su hambriento y empapado coño.
Gralisa se agitaba y se convulsionaba como si estuviera bailando, enloquecida por aquella fiebre erótica.
Nunca se había entregado de esa manera con nadie y cada movimiento de Neves, era una agonía de placer para ella, quien clavaba las uñas en su espalda y hombros, mientras él seguía bombeando rítmicamente cada vez con mayor fuerza.
Metía y sacaba su polla dentro de su vagina, sumiéndola hasta que su escroto chocaba contra las ricas nalgas de la mujer y extrayéndola con su mano y volviéndola a meter otra vez, ella se arqueaba empujando su trasero hacia adelante.
Gralisay se sintió desinhibida, ya había perdido la verguenza y el temor, comenzó a emplear las técnicas que él mismo se habia ocupaco en enseñarle para complacerle.
Cuando Neves percibió el entusiasmo de Gralisa, le pidió que dijera cosas sucias.
Ella no supo que decir en ese preciso instante, entonces él arremetió con mayor ímpetu y ella terminó implorando con la voz congestionada por el deseo: —Mételaaahhh toda, toda, métemela todaaahhh… ¡Aaaahhhh!
—Más, dime más —le ordena entre jadeos.—Dime que deseas.
—Reviéntame el coño, dame duro, duro.
—repite con la voz entrecortada y la respiración agitada— Hazme estallar por dentro, quiero sentir tu polla palpitado en lo más profundo de mi coño —dice y se contonea con vehemencia.
Neves cumple sus deseos, quiere estar dentro de ella, verla enloquecer de placer y como tiemblan sus piernas y su vagina se contrae cada vez que su polla entra y sale de su coño una y otra, otra vez.
Gralisa apretó su cuerpo y atenazó con sus piernas las caderas de Neves, atrayéndolo hacia su vagina.
Él aceleró la ondulación de sus caderas y sintió como ella se ponía tensa en el momento de alcanzar el clímax, el cual llegó entre jadeos y juramentos a gritos de la ardiente hembra que danzaba frenética en la polla que la atravesaba brindándole un placer que jamás había imaginado llegar a disfrutar en su vida al punto de querer desfallecer entre sus brazos.
Neves era un hombre dominante en la cama, por lo que no dudó en darle placer y sexo duro a la chica.
En la mente de Gralisa, Neves siempre fue un hombre muy serio, caballeroso, amable, todo un profesional, parecía ser tranquilo y sumiso por ello, al verlo de aquella manera, descontrolado, fuera de sus cabales, desatando toda su pasión se quedó perpleja.
Él no actuaba de aquella manera, sabía controlarse inclusive cuando era ofendido, dejaba a cargo de la situación a algunos de sus empleados para no caer en excesos.
En algunos momentos, ella lo consideró un hombre insensible, casi que un robot que solo actuaba bajo su propio control, incapaz de dejarse arrastrar por las emociones, incapaz de sentir.
En ese instante, verlo fuera de control en el sexo, la llenó de asombro.
Entre gemidos de placer, ella bisbisea su nombre, mientras le pide que le dé más duro: —Neves, Neves, dame, dame más duro.
—eso lo excita aún más, le fascina escuchar su nombre en la voz agitada y trémula de ella.
En momentos en los que ella no repite su nombres, él mete su pene con más fuerza como si deseara traspasar las paredes de su útero obligándola a decir su nombre: —¡Neves!
—grita a punto de obtener el clímax.
Gralisa siente como si un río de lava ardiente recorriera todo su cuerpo de manera incontenible y llegara hasta su cerebro en donde se desbordaba produciendo una explosión que le llenaba con luces de colores el maravilloso panorama sexual, sintiendo un delicioso orgasmo estremecerla por dentro y por fuera.
—¡Ah, ah, ahhhh!.
—apreta con fuerza los fornidos brazos de Neves, quien mira hacia el techo en la posición yoga conocida como Bhujangasana o postura de la cobra.
Justo en el momento en que ella lanza el profundo gemido de placer, su vagina se contrae en forma involuntaria apretando de manera intermitente la polla de Neves.
Él sintió que su cuerpo se ponía en tensión y su polla palpitaba dentro de su coño, amenazando con vomitar sus fluidos de un momento a otro.
—¡Es todo tuyo!
—dijo él, mientras con un par de movimientos firmes e intensos de cadera, dejó que de su polla emanara un fluido blanquecino y caliente y bañara las entrañas de Gralisa logrando un orgasmo explosivo.
Las mieles íntimas de la chica se mezclaron con los fluidos seminales de Neves, mientras sus cuerpos agitados y sudorosos yacían amalgamados uno al otro.
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