El Juego de la seducción mortal - Capítulo 92
- Inicio
- Todas las novelas
- El Juego de la seducción mortal
- Capítulo 92 - 92 Capítulo 92
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
92: Capítulo 92 92: Capítulo 92 ¡No!
La palabra más difícil de Gralisa pronunciar Los hombres condujeron sin decirle a Gralisa hacia donde la llevaban.
—¿Hacia dónde me llevan?
—preguntó algo ansiosa.
—No se preocupe, señora.
La estamos llevando al despacho del Dr Hessen.
Él nos pidió que la llevemos hacia allá.
—¿Pero para qué?
—insiste en preguntar.
—Eso debe pregúntarselo a él.
Yo sólo cumplo órdenes —respondió el oficial que conducía, mientras él detective no parecía prestar atención a las preguntas de la chica.
Minutos después, el coche se detuvo frente al despacho de Rómulo.
Ella intentó abrir la puerta, pero estaba cerrada del lado de adentro.
El oficial y el detective bajaron del auto.
El hombre de aspecto rudo y mirada aguileña le abrió la puerta y le ordenó que bajara.
—Baje Sra Gralisa.
—ella bajó y se dispuso a caminar pero cada uno de los hombres se colocó uno de cada lado.
—¿Y ustedes a donde piensan que van?
No necesito que me sigan —contestó un tanto irritada al sentirse asediada por ambos hombres.
—La acompañaremos hasta la entrada.
Así que por favor camine.
—Gralisa rodeó lis ojos en señal de tedio.
Ella tocó el timbre del despacho de Rómulo.
El pelirrubio quien esperaba ansioso por ver a Gralisa, abrió la puerta rápidamente, la tiró del brazo haciéndola pasar dentro y cerró la puerta de prisa para evitar que los investigadores pudieran entrar a su oficina.
—¿Qué ocurre Rómulo?
—preguntó sorprendida al ver que él le cerraba la puerta en las narices al detective y su acompañante.
—Ven, acompáñame —dijo sin darle ninguna respuesta a su pregunta.
Sólo la condujo hasta una pizarra gigantesca ubicada cerca de su escrotorio, donde tenía algunas anotaciones y símbolos que Gralisa miraba sin entender, ni lograr descifrar aquel enigma.
—La prueba del arma fue todo un éxito, pero hubo un problema para acoplarla a los misiles.
Siempre hay problemas en este lugar —dijo, señalando con su dedo uno de los sitios marcados.
Gralisa miró hacia un lado en la pared llena se números, y por primera vez, sintió que aquellos símbolos provocaban en ella un fuerte impacto y una opresión en el pecho.
Aquellos números señalan de forma clara y sencilla lo que se avecinaba en un futuro para la nación.
Gralisa tuvo la sensación de encontrarse bajo un inmenso cielo estrellado.
—¿Quieres decir qué estás creando esa arma para…?
Gralisa no tuvo que completar la frase, Rómulo asintió y ella quedó perpleja.
Saber todo aquello, le provocaba una angustia inexplicable; pues sin tener claridad en de que iba todo ese asunto de las poderosas armas que Rómulo estaba creando, solo con verla aquel diagrama podía tener una idea de para qué serían empleadas y eso le generaba asombro, una especie de asombro contemplativo, como cuando ves el mar y sin mirar lo que hay dentro de él, te provoca expectación y estupor.
—Sabes que confío en ti y tengo fe en tus habilidades, eres uno de los mejores físicos que hay —Gralisa respondió y miró a Rómulo.
Como siempre, él le sonrió y su mágica sonrisa la envolvió por instantes, dejando a Gralisa hipnotizada.
Lentamente Romulo se aproximó a ella, la rodeó con sus brazos por la cintura, la acercó hacia él, estrechando su cuerpo contra el suyo y luego la besó apasionadamente.
Cuando sus labios se separaron, él le preguntó a la chica si deseaba continuar con aquel beso y todo lo que suponía un beso lleno de deseo y pasión.
—¿Quieres que continúe?
—le interrogó y la respuesta de Gralisa, ademas de ser inesperada por Rómulo, fue tajante y precisa: —No, Rómulo, esta vez, no.
No me gusta que me utilices sólo como tu inspiración.
Aquellas palabras borraron del rostro del pelirrubio, su sonrisa.
Frunció el entrecejo y le preguntó: —No entiendo, mi amor ¿Por qué dices eso?
—Rómulo sabes cuanto te quiero, pero estoy agotada, estoy cansada de que todos quieran obtener algo de mí, como si yo no valiese como persona, como si sólo fuese un objeto.
—Está bien Gralisa, mi intención nunca ha sido hacerte sentir mal.
Sabes que para mí eres muy importante.
Y si no quieres que te toque respeto tu decisión.
Gralisa sonrió y él también, la tomó de la mano y la acercó a la pizarra nuevamente.
—¿Qué crees que hay de malo en estos símbolos que ves aquí marcados?
—pregunta él, con entusiasmo.
—No sé nada de física ¿Cómo podría decirte que está bien y que no?
—Rómulo sonrió: —No es necesario que sepas nada de ello.
Sólo dime qué se te ocurre, mi reina.
—Pues pienso que si ese punto es el único error, es porque tal vez está mal ubicado el proyectil —respondió ella, sorprendida inclusive de tener una opinión sobre algo que no entendía.
—Eres una mujer sumamente inteligente —tomó su rostro con ambas manos y la besó en la frente—.
Me acabas de dar una idea fantástica.
Realmente estoy inspirado y tendré que darte una recompensa por tanta creatividad.
Gralisa sonrió nuevamente, le agradaba escuchar de labios de Rimulo aje ella era una mujer inteligente, viniendo de un hombre tan preparado como él, redultaba siendo el mayor de los halagos.
Rómulo la miró fijamente y no pudo evitar sentir ganas de volver a besarla, se aproximó aún más, levantó el rostro de ella colocando su dedo en la barbilla y la besó nuevamente, esta vez Gralisa se entregó a aquel beso, saber que ni era necesario tener sexo con Rómulo para ayudarlo con su trabajo, le devuelve un poco la dignidad que había perdido en brazos de Esgar y Rómulo.
Pronto sus cuerpos se estrecharon y cuando las manos le habían dado rienda suelta al deseo, Ômulo lleva a Gralisa a la pizarra y habla com ella.
Rômulo le preguntó a Gralisa si creía que había algo malo en los caracteres de la pizarra, y Gralisa le contestó que no sabía nada de física, Rômulo se rió y le contestó que no importaba, com tal de que se le ocurriera algo.
El equipo de investigación, cansados de esperar, tocaron la puerta un par de veces, obligando a Rómulo a separarse de Gralisa: —Dr.
Rómulo, necesitamos los resultados de una encuesta.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com