El Juego de la seducción mortal - Capítulo 93
- Inicio
- Todas las novelas
- El Juego de la seducción mortal
- Capítulo 93 - 93 Capítulo 93
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
93: Capítulo 93 93: Capítulo 93 Ángel y demonio —Espere otras dos horas, señor Ivanov.
—Le contestó Rómulo con tono firme al investigador, quien aguardaba del otro lado de la puerta impaciente por el resultado de la entrevista que Rómulo debía hacerle a la pelicastaña.
Luego de responderle, Rómulo abrazó a Gralisa y la sentó en su regazo.
—Tengo que contarte algo que sé no esperabas, se trata de Hades.
—hace una pausa— Logró escapar junto con Laura.
—¿Qué dices?
—pregunta ansiosa.
Si por algunos minutos, Gralisa se sintió tranquila y protegida al lado de Rómulo, el saber que Hades continuaba prófugo le hizo temblar de miedo nuevamente.
—El caso es que no se sabe como pudo enterarse que veníamos por él.
Esa era información confidencial que pocos manejábamos, mi amor.
Por lo que la policia Élite, supone que alguien debió informarles y ponerles sobre aviso, sobre todo a Hades.
—No puedo creer que hayan logrado escapar.
—se quedó pensativa y luego agregó:— El detective Ivanov me informó sobre ese tema de que se había filtrado información y tendría que ser tonta para no darme cuenta que ese fue el motivo por el cual me llevó a la comandancia y estuvo haciéndome tantas preguntas.
—Yo jamás creería que fuiste tú.
Eres una mujer honesta y leal.
—ella se abraza a él y lo mira a los ojos.
—No quiero estar sola Rómulo.
No quiero que ese hombre aparezca de nuevo y quiera hacerme daño.
Vivo en una sola angustia.
Pienso que en cualquier momento puede aparecerse y obligarme a… —Gralisa no completa la frase, pero Rómulo sabe que es lo que ella teme pronunciar.
Sin embargo, de forma contradictoria e ilógica, Gralisa experimentaba una doble sensación de angustia, por un lado deseaba que Santiago huyera, que él lograra escapar de la policía; pero por otro lado, rogaba que Hades fuese capturado y puesto tras las rejas, sólo así, ella podría sentirse tranquila.
Era como si se tratase de dos personas diferentes y no del mismo demonio.
Uno mitad ángel y otro mitad, demonio.
Mas, a pesar de ello, Gralisa no podía tapar el sol con un dedo.
La verdad indiscutible era que Hades y Santiago eran la misma persona.
—Sólo te pido que tengas cuidado, no le comentes nada a Neves.
—¿Eso por qué?
—preguntó con asombro.— ¿Piensas que fue él?
Pero Rómulo le cambió de tema, no quería poner a Gralisa peor de lo que ya se sentía.
¿A qué se refería Rómulo?
¿Por qué desconfiaba de Neves?
—Gracias por ayudarme con lo del experimento.
Eres una mujer maravillosa —mientras una de sus manos, acaricia sus pechos, la otra hurga entre sus piernas y acaricia su labios verticales, Gralisa se arquea al sentir sus dedos gruesos tocando sus labios y frotando su clítoris.
Ansiosa busca su boca y lo besa sin dejar de moverse y de acariciar los pectorales y el falo de Rómulo que empieza a endurecerse.
—Gralisa, te voy a pedir que estés muy pendiente de todo.
—¿A qué te refieres, Rómulo?
—A cualquier cosa inusual que recibas o a cualquier cosa extraña que te llegue, paquete, encomienda.
¿OK?
—ella asiente— en caso de que eso ocurra no dudes en hacérmelo saber, y yo me encargaré de todo.
Gralisa asiente, confía en Rómulo.
Después de eso, los dedos de Rómulo terminaron su expedición en la vagina de Gralisa.
Algo mucho más grueso y caliente que sus dedos presionó contra los labios entre sus piernas, y ella no pudo resistirse.
—Quiero hacerte mía —introduce sus dedos en el coño húmedo de Gralisa, ella gime como respuesta afirmativa a la petición de su amante.
Rómulo la hace girar de frente a él, ella queda sentada a horcajadas sobre él.
Ella apoya sus rodillas sobre el sofá mientras se contonea frotando con sus labios verticales el pene del físico.
—¡Ahh!
—jadea él, al sentir su roce y la tibieza de su sexo.
Él le corre la pantie a un lado y ella continúa meciéndose adelante y hacia atrás mojando con si fluidos el pantalón de Rómulo.
Astuta y habilidosamente, baja la cremallera del pantalón y saca el pene del pelirrubio, quien cierra los ojos para disfrutar de las caricias manuales de Gralisa.
Ella lo frota una y otra vez, los líquidos preseminales del hombre se asoman en su pequeña hendidura como una gota de rocío cristalina y redondita.
Gralisa se levanta un poco, coloca ella misma, la pinga de Rómulo y desciende recubriendo con su coño, el miembro erecto de su amante.
Sentándose en el regazo de Rómulo en una posición en la que sólo podía abrir las piernas lo suficiente para recibir las constantes entradas y salidas de su pene.
Los movimientos de Gralisa son sinuosos pero firmes, con los bedos y caricias de Rómulo apretando y separando sus nalgas, la pelicastaña siente como su reata entra por completo en su vagina.
Él la sostiene de las caderas y la impulsa con mayor rapidez para que en un movimiento ascendente su vagina suba y baje en su polla.
En general, Rómulo era muy comedido a la hora de hacer el amor com Gralisa, pero hoy no era el momento ni el lugar adecuado, y sabía que su mejor opción era acabar enseguida com aquel sexo, pero el poco tiempo que tardaría en salir era demasiado para que pudiera controlarlo.
El deseo de ambos es simultáneo, Gralisa disfruta moviéndose sobre él tal cual una hermosa y sensual amazonas, cabalgando en su verga hasta obtener un orgasmo increíble.
—Extrañaba sentirte así, mi amor.
—la besa nuevamente con pasión.
Después de aquel exquisito momento de placer, Gralisa se limpia con la toalla que Rómulo toma de encima de su escritorio.
Ella se recostó de su pecho y se quedó dormida por algunos minutos.
Rómulo la contempló y besó con ternura su frente.
Ella abrió los ojos y sonrió.
—Es mejor que te vayas a tu despacho y descanses.
Yo estaré pendiente de ti, mi amor.
—Gralisa asintió y cumplió con la petición de Rómulo.
Luego de marcharse, Rómulo se reunió con Ivanov haciéndole una aclaratoria sobre aquel asunto en el que el investigador insistía en envolver a Gralisa.
—He encontrado la inspiración para un sistema universal de prueba de misiles con tecnología de adaptación inteligente.
Esa es mi respuesta: Gralisa siempre será mi inspiración, así que no puede ser una espía.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com