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El Juego de la seducción mortal - Capítulo 97

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97: Capítulo 97 97: Capítulo 97 Dudas y más dudas Durante unos minutos, Gralisa estuvo pensativa, debía tomar una decisión de una vez por todas.

Hades era un criminal, más allá de lo que ella quisiera creer.

En primer lugar, estaba el hecho de que había intentado robar la fórmula de Rómulo y en segundo lugar, le había robado su dignidad de mujer.

No tenía nada que pensar, sólo debía actuar y ya.

Tomó el móvil, buscó el contacto de Rómulo y escribió el mensaje.

A la mitad del mensaje, lo borró, nuevamente la duda se apoderó de ella, tenía que hacerlo.

—¿Qué te ocurre Gralisa?

—Se increpó a sí misma.— Debes hacerlo, ese hombre que tienes sentado en el sofá es un criminal.

¡Hazlo!

—Respiró profundamente y volvió a reescribir el mensaje.

Pero, su mente y su corazón se debatían al mismo tiempo, sólo debía presionar el ícono de envió y el mensaje estaría en manos de Rómulo en apenas segundos… Contra todo pronóstico y de forma¡inesperada e impredecible, la chica optó por borrar aquel mensaje y no delatar a Hades.

Gralisa colocó su móvil en el bolsillo del albornoz rojo de seda que acababa de ponerse para salir de la habitación.

Regresó a la sala donde aún debía permanecer Hades.

De esa manera, si él intentaba algo en su contra, ella llamaría de inmediato al número de emergencia.

Sin embargo, al salir de su dormitorio, Gralisa se dio cuenta de que Hades ya no estaba sentado en el sofá.

¿A dónde se había ido?

Se preguntó mentalmente.

Mas, bastó que Gralisa volteara hacia la cocina y lo encontrara allí, preparando algo de comida.

Si algo tenía Gralisa, era que en la cocina era un absoluto caos, apenas preparaba en el microonda los famosos fideos chinos para cenar o el resto de las veces, pedía algo en un app de comida.

Lo que jamás esperó era que Hades, tuviera un detalle como aquel y se ocupara en cocinar para ella.

—¿Qué se supone que estás haciendo?

—le preguntó ella.

—Preparo algo de cenar para los dos.

Por lo menos cuando la policía llegue por mí, no estaré con el estómago vacío —río irónicamente, se llevó la mano al costado y exclamó— ¡Auch!

—Déjame verte eso —se ofreció ella, pero Hades se negó.

—No tienes por qué parecer gentil Gralisa, sé que me odias y que no deseas otra cosa que verme tras las rejas.

—espetó.

Gralisa no quiso responder a su comentario; realmente no era eso lo que deseaba, no sin tener un buen motivo para ello.

Aún seguían las dudas como cuervos picoteando sobre su cabeza una y otra vez.

—Está bien, si eso deseas.

—elevó los hombros y se dispuso a regresar a su habitación.

—¡Ya va a estar lista!

Siéntate —le pidió.

Ella se giró y regresó a la cocina.

Tomó la silla y se sentó, mientras que con su mirada recorría la perfecta anatomía de Hades.

Su espalda era ancha, sus hombros perfectamente alineados, sus glúteos redondeados y sus caderas un poco anchas, sin exagerar.

Hades sintió la mirada de Gralisa clavada en su espalda, volteó súbitamente y se encontró con la mirada contemplativa de la pelicastaña, ella bajó la mirada y él, sonrió.

Terminó de preparar la pasta con salsa, sirvió ambos platos y luego roció el queso peccorino.

—Espero que te guste —dijo y le colocó el plato frente a ella.

—Pues por lo menos, huele bien.

—respondió ella.

Luego de servirle a Gralisa, él se sentó y ambos cenaron en silencio, apenas cruzaban algunas miradas; mas, cada uno en sus propios pensamientos y con una misma idea en mente ¿Qué era eso tan especial que estaban sintiendo el uno por el otro?

—Cocinas muy bien —refirió ella.

—Digamos que me aplico de vez en cuando — le respondió y le dio un guiño.

Después de cenar, Gralisa recogió la mesa y Hades permaneció sentado, contemplando a la chica, quien nerviosa lavababa la losa.

Hades no parecía tener intenciones de irse del despacho.

Quizás pensaba que Gralisa lo había entregado a la policía y no tenía sentido alguno huir de allí; o tal vez, sabía que ella no era capaz de delatarlo porque en el fondo, ella estaba sintiendo lo mismo que él.

Gralisa no hizo ningún ruido para echarle, él estaba siendo atento con ella y eso le agradaba.

Hades se levantó de la silla y fue hasta el baño, necesitaba curar la herida, cada vez le punzaba un poco más y comenzaba a sentir escalofríos.

Hades trató de retirar el trozo de gasa pero no pudo, había partes pegadas sobre la herida, apretó con fuerza para que la sangre coagulada saliera; tomó del estante aéreo un frasco de alcohol y lo echó sobre la herida, el dolor era fuerte, agarró la toalla que pendía en el perchero, la colocó en su boca y apretó los dientes.

—¡Aggggrrr!

—gruñó de dolor como un lobo herido.

Gralisa percibió que Hades llevaba más tiempo del debido dentro del baño.

¿Estará bien?

Se preguntó a sí misma.

Para salir de sus infinitas dudas, se puso de pie y lentamente se dirigió hasta el baño para ver qué estaba pasando dentro.

La pelicastaña empujó la puerta entreabierta y percibió el fuerte olor a sangre que era mucho más desagradable que al comienzo.

Hades estaba de espaldas a la puerta por lo que no se percató de la presencia de la chica en el baño.

El hombre se estaba tratando de tirar la venda; estaba semi desnudo, se había quitado la camisa.

Gralisa podía ver el color de su piel amielada que daba mayor volumen y firmeza a su musculosa espalda.

La piel alrededor de la herida, se veía enrojecida, la gasa estaba empapada de sangre y un hilo delgado se deslizaba por la afilada cadera de Hades, había también rastros de sangre seca en la herida.

Lo cual hacía que la gasa se quedara adherida a la abertura provocando mayor incomodidad y probabilidades de infectarse de no ser bien higienizada.

Gralisa comprendió al instante por qué Hades vestía completamente de negro ese día.

“No puedo creer que no me lo dijera lo tan mal malherido que está y que incluso estando así, cocinara para mí” pensó Gralisa.

Probablemente Hades escuchó la respiración agitada de la chica, se volvió hacia ella y al verla, le sonrío con malicia.

—Me pregunto si aún deseas ayudarme a cambiar la gasa.

—ella lo miró con una ternura especial y se acercó a él.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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