El juego del Mesías - Capítulo 101
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Capítulo 101: Empieza la cultivación
**Capilla del palacio de Esquizo**
Lucsus se encontraba a solas con Titania.
—Para abrir el camino y hacer que las energías fluyan, necesitarás concentrarte en tu universo interno, para que la energía corra por tus venas profundas y así tu cultivo se eleve —explicó Titania.
Lucsus no entendió una sola palabra, pero de igual manera se sentó a meditar y entró en su universo interno con Ka’na.
Al verlo, Ka’na le sonrió como siempre y dijo:
—Amo, las venas profundas están enlazadas con este universo. Solo siente la energía y absorbe energía de un universo.
—Está bien, lo intentaré —dijo Lucsus, aún con dudas.
Meditó en su universo interno, y después de un rato comenzó a sentir —o mejor dicho, a localizar— un universo distinto al suyo.
—¿Qué significa esto?
—¡Lo tienes, amo! Eso que visualizas es de dónde debes absorber la energía.
Lucsus comenzó a absorber la energía, que empezó a fluir por sus venas como las cataratas de un río. La energía caía, fluyendo muy velozmente e inundando el universo y las venas energéticas.
Titania rápidamente sacó a Lucsus de la meditación, pues esto podría jugarle en contra: sus venas ya estaban tan llenas que casi iban a explotar en poco tiempo.
—Definitivamente tienes el mayor talento que existe. Es la primera vez que veo que alguien llene sus venas profundas con tanta facilidad y en menos de una hora. Lucsus —o tal vez debería llamarte Ish—, ya estás en el primero de los cien rangos para llegar al Primer Cielo de Poder, el *Taikiken no Sora*. Debes asimilar la energía que está en tu cuerpo ahora para que así no exploten tus venas.
—Lo entiendo —dijo Lucsus—. Y sobre cómo llamarme, puedes llamarme Ish, porque yo recuerdo muchos momentos contigo. Y, si me permites, te llamaré Isha.
Titania sonrió. Su cabello morado revoloteaba y sus ojos amarillos resplandecían con el sol que entraba por la ventana de la capilla.
—Me encantaría. Entonces, Ish.
Lucsus asintió y esta vez comenzó a asimilar el poder que había absorbido del universo.
Ka’na le hablaba en el mundo espiritual a Lucsus:
—Amo, la energía que absorbes es de un universo existente. De hecho, la energía que todos los cultivadores absorben es de universos existentes.
—Si eso es así, ¿estoy robando vida para hacerme más fuerte?
Ka’na negó con la cabeza.
—Son universos con solo sistemas compuestos de materia y energía. Absorber energía de un universo con vida es algo que solo un cultivador marcial en su Décimo Cielo de Poder podría hacer.
—¿Y no hay ningún cultivador con ese nivel que quiera absorber nuestro universo?
—Pues no, amo. Los cultivadores marciales se alimentan de la energía de sus presas muertas. Alimentarse de seres vivos no es algo posible para ellos.
Lucsus respiró aliviado.
—Parece que las leyes de este universo están bastante claras. Quiere decir que yo soy un artista espiritual, ¿no?
—Eso no es algo por lo que debas preocuparte, amo. Tu alma tiene ambos talentos: tanto el espiritual como el marcial, al igual que Isha.
Lucsus asintió.
—Entonces, mi entrenamiento va a ser físico también. Supongo que Isha ya sabe todo esto.
—Claro —respondió Ka’na—. Ella es el pináculo de poder en esta era.
Lucsus continuó asimilando la energía de sus venas profundas por varias horas.
Al terminar, lo esperaba afuera de su mundo espiritual una taza de té y una sopa casera. Titania era quien se lo llevaba; todo estaba aún muy caliente, tanto que hasta vapor salía de la comida.
—Buen trabajo. Ya dominaste uno de los cien fragmentos del *Taikiken no Sora*.
Lucsus, alegre visiblemente y con mucha hambre, comió muy rápidamente.
Titania no pudo evitar reír:
—Hace tiempo que no veía a alguien comer, mucho menos tan rápido.
—Claro, estabas crucificada en una cruz y atada por las cadenas…
Titania, con una cara de confundida, dijo:
—Sin contar los siglos que fui torturada. Debes saber que cada vez que alguien sube su cielo de poder —o sea, su cultivo—, este siente menos hambre y no le hace falta comer.
Lucsus gritó un poco fuerte:
—¡Ahhh! Me quemé, está caliente la sopa.
Titania rio.
—Aún tu cuerpo es muy débil. Que te quemes con tan poco demuestra todo el camino que te falta. Oye, Isha, ¿no conoces una forma de hacerme más fuerte más rápido?
Titania no respondió al instante. Podría decirse que así era normalmente ella, pero esta vez se forzó a responder.
—¿Por qué tanta prisa? Nosotros te protegeremos en el torneo, y además, a este paso, seguro llegarás al Segundo Cielo de Poder antes de que empiece. Eso está más que bien.
Lucsus, aún insatisfecho, dijo:
—No. Si algo he aprendido, es no dejar pasar oportunidades. Tú eres uno de los pináculos de poder más grandes que existen, y estoy seguro de que conocerás otros métodos.
Titania, con su cara de desdén, hizo una mueca para luego soltar una risa.
—En verdad eres una persona muy interesante. Está bien, utilizaré un arte sagrado de tiempo absoluto.
—¿Qué? ¿A qué te refieres con eso?
—Es fácil. Utilizaré mis cadenas y modificaré el tiempo. Lo que para otros es un día, para nosotros serán cuatro.
—¡Guau! ¿De verdad puedes hacer algo así?
—Por supuesto. Solo necesitaré un par de horas para reunir la energía necesaria. Mientras tanto, puedes dar una vuelta por el castillo. Escuché que ya están por llegar las dos chicas que le encargaste a la Reina Esquizo.
Lucsus se emocionó; era algo que su rostro no podía ocultar. Le hizo una reverencia a Titania y después se marchó.
Al caminar por los alrededores, se encontró con un joven de más o menos su edad, de cabello amarillo corto, que caminaba con pasos firmes e irradiaba majestuosidad.
—Hola, me llamo Nariaki. Soy el hijo de la Reina Esquizo. ¿Y tú eres nuestro invitado, no? ¿Cómo te llamas?
—Puedes llamarme Ish —dijo Lucsus.
Ambos estrecharon la mano.
—Es un placer conocerte, Ish.
—Lo mismo digo, Nariaki.
De pronto, Nariaki vio la espada de Lucsus y se asombró.
—¡Pero si es la espada con alma que salió del museo hace unos meses! ¿Acaso tú eres su portador? ¡Es increíble! Quería conocer a qué ente o dios pertenecía esa espada.
De pronto, llegó Rías corriendo rápidamente.
—¡Escucha! Llegaron las chicas que mandaste a pedir —dijo mirándolo a los ojos de Lucsus.
Lucsus respondió:
—Pero eso es una buena noticia. ¿Por qué vienes tan deprisa?
—Pasa que la familia Jue las siguió, porque se enteraron de que escapaste de prisión, y ahora quieren que te entregues a las autoridades, o si no, su familia cobrará venganza por su propia mano.
Nariaki no entendía bien lo que estaba pasando; sin embargo, dijo:
—¿Quién osa ir en contra de la voluntad de mi madre? Vamos, tengo que ver eso con mis propios ojos.
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