Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El juego del Mesías - Capítulo 105

  1. Inicio
  2. El juego del Mesías
  3. Capítulo 105 - Capítulo 105: El orgulloso Salvaje Nocturno
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 105: El orgulloso Salvaje Nocturno

Una bestia abominable emergió desde el suelo. Sus escamas eran afiladas, su tamaño superaba los tres metros. Cada paso que daba retumbaba en todo el lugar.

¡Rrrrrraaaarrr!

Su color era negro, pero todo empeoró cuando abrió sus alas: se trataba de un dragón feroz, con dientes afilados y ojos azules que reflejaban su interior.

Titania miró la cara asustada, con un toque de asombro, de Lucsus, y dijo:

—Esta bestia el *salvaje nocturno *sería considerada un digno oponente para un Taikiken no Sora. No obstante, por su baja inteligencia, no se considera como tal un peligro para alguien que posee un cielo de poder. Pero para alguien que no posee ninguno, quizás sea un verdadero reto.

El dragón abrió la boca y escupió fuego de color azul.

Lucsus activó la voluntad de Miguel, la fuerza electromagnética, haciéndose más veloz y esquivando el fuego. Pero no podía huir para siempre; necesitaba encontrar la forma de vencer a esa bestia.

—Ka’na, ¿alguna idea?

—Amo, los dragones son muy fuertes, casi no tienen puntos débiles. Prueba con cortar su garganta.

El dragón aumentó su velocidad y casi golpea a Lucsus.

—¿Qué demonios? ¡Es mucho más veloz que antes!

¡Grrraaaaa!

Su boca intentaba morder a Lucsus y sus intestinos desgarrarlo. Era claramente un monstruo que vivía solo de la caza. En su mente no había nada más que violencia, y su orgullo radicaba en demostrar que era indiscutiblemente más fuerte. No atacaba a Lucsus porque quisiera comérselo, sino por puro orgullo y ego: quería demostrar a su invocador que era más apto que cualquier otro.

Sus ojos azules empezaban a mostrar grietas rojas de ira, porque no podía alcanzar a Lucsus, quien era muy rápido y escurridizo para su tamaño.

Pero esta vez, la perseverancia del dragón dio frutos. En un descuido, pudo golpearlo con las garras en el pecho. Lucsus retrocedió, pero las garras eran muy grandes, así que le hicieron un gran corte superficial.

El dragón se emocionó y lanzó fuego azul, del cual Lucsus no pudo escapar.

Al ver a Lucsus arder en llamas, Titania iba a detener al dragón, cuando de repente sintió una presión desde las llamas azules. El fuego del poderoso dragón se fue disipando, tiñéndose de negro. De él emergió una figura con una herida en el pecho y algo quemado: Lucsus se encontraba sonriendo.

—Jejejeje… jijijiji… jajajaja…

Reía maniáticamente, de manera eufórica y hasta enfermiza.

Titania endureció la mirada, evaluando a Lucsus.

—¿Acaso ya llegó a ese límite? ¿O quizás ya antes había llegado allí?

Lucsus agarró su espada.

—Ka’na, no te metas. Retrocede —dijo, negándole la entrada a la espada.

Ka’na asintió.

El dragón, al ver que no podía con el manto negro de Lucsus con su fuego, se enojó mucho. Canceló el ataque y se concentró en su boca, preparando un aliento tan poderoso como ningún otro que hubiera lanzado antes, pues su orgullo estaba en riesgo.

En cambio, Lucsus, riéndose, tomó su espada y la desenvainó a una velocidad inferior a la del sonido. No obstante, aún era veloz. Envolvió su espada de un negro sin rayos.

El dragón escupió la bocanada de fuego ferozmente; sus ojos brillaron con determinación.

¡Swosssshhh!

Pero Lucsus cortó el fuego con su espada, pasando a través de él para luego cortarle el cuello. De un solo corte.

Agarró su cabeza y la alzó, no para homenajearse a sí mismo, sino para mostrar al dragón —que respiraba sus últimos segundos de vida— lo fuerte que había sido.

—Yo te declaro un fuerte y orgulloso guerrero.

El cuerpo del dragón se desplomó, y antes de que sus ojos azules se apagaran, se pudo notar una nostalgia que solo él y su orgullosa raza entenderían.

Titania se acercó lentamente. La risa de Lucsus aún estaba dibujada en su cara y boca.

—Ish, no lo noté en aquella ocasión, pero ahora entiendo de dónde sacaste la fuerza para lanzar un rayo gamma: fue desde el mismo amor del dolor de un dios. Y, obviamente, como te excediste, repercutió en tu cuerpo.

—Así es, no te equivocas… jejejeje… No es sino en este modo en que todo es claro. No soy ningún mesías; eso solo es un juego del universo. Yo soy Ish, y actualmente, Lucsus.

Isha sonrió.

—Así es, si lo dices tú, debe de ser verdad. Pero dime, ¿cuál es tu nombre completo?

—Jejejeje… jajajaja —Lucsus se colocó la mano en la cara—. Es verdad, el universo es muy gracioso. Tanto yo como mi hermano Niel nos apellidamos D. Mesías. Y el juego de ver quién se convierte en el mesías empezó desde mi nacimiento. Yo fui la primera alma que existió, junto a la tuya.

Titania se acercó y tomó de la mano a Lucsus.

—Tú y yo somos inseparables. En cada vida solo intenté encontrarte inconscientemente, pero ya no lo haré desde la ignorancia. Ish, quién diría que tu verdadero yo es ese dolor que cargas y llevas como amor. De allí nace tu amor propio. Quizás no lo recuerdes, pero el que hayamos pasado por todos esos bucles de dolor es culpa mía, por mi egoísmo que nació al no comprender tu razón. Y ahora que la poseo, la culpa me está matando.

Lucsus dejó de reírse eufóricamente y, con calma, tomó con ambas manos la mano de Titania.

—Aún hay muchas cosas que no recordamos, y probablemente muchas que no comprendamos. Así que no te tortures más.

Los ojos amarillos de Titania, tan brillantes como un sol, se estremecieron. Antes de que pudiera ponerse sentimental, cerró los ojos con fuerza para abrirlos nuevamente, más serena.

—Está bien. Continuemos con el entrenamiento. Ahora debes absorber el alma del dragón. Estos son muy orgullosos, así que probablemente te costará. Debes atravesar su corazón mientras meditas y extraer todo el poder que puedas, ya que estarás enfrentándote con el alma de un orgulloso dragón.

Lucsus apuñaló con su espada el corazón del dragón, meditando. Enlazó su alma con la del dragón.

¡Grrraaaarrr!

Un rugido resonó desde dentro. Por un momento, el dragón no habló el idioma de Lucsus, sino que su alma entrelazada pudo hacer que ambos se entendieran.

“Eres un excelente guerrero. No solo porque probé tu orgulloso filo, sino porque tu alma fuerte y orgullosa, y a la vez frágil, te hacen digno de mí” —fue lo que el dragón compartió en un lazo que solo el alma podía transmitir.

El maná del dragón fluyó de manera apresurada, entrando en los meridianos y las venas profundas de Lucsus.

—¿Qué significa esto? —dijo Titania—. ¿Cómo es posible? ¿Ya está el dragón cediendo su maná? ¡Es imposible!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo