El juego del Mesías - Capítulo 33
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- Capítulo 33 - 33 La actuación de rías es lamentable
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33: La actuación de rías es lamentable 33: La actuación de rías es lamentable **El grupo de cinco caminaba por la peligrosa Grieta de la Ambición, cada paso dado con sumo cuidado para no llamar la atención de las bestias.** También existía la posibilidad de que varias bestias los rodearan.
**Kevin:** **—¿Escuchan eso?
Es el sonido de una bestia feroz.
Creo que es un oso.
¡Vamos a desviarnos!** Rías se espantó al escuchar eso.
Hasta este momento, ella había insistido en ir rápido en línea recta para alcanzar la meta lo más pronto posible, y todos habían coincidido con ella por el objetivo común.
Sin embargo, ¿por qué irían detrás de una bestia feroz sin necesidad?
Recién se habían comido a una quimera.
Rías dudó un poco, y una poderosa incertidumbre se apoderó de ella.
**—¡Ya sé!
—murmuró para sí misma.** **Rías:** **—¡Hay alguien pidiendo ayuda!
Este…
si nosotros estuviéramos en su posición, nos encantaría que nos ayudasen.
¡Quizás seamos su única salvación!** Pronunció estas palabras con pasión, miedo e incertidumbre, mientras cerraba los ojos con fuerza.
Los demás integrantes del grupo se sorprendieron, y la duda creció en sus corazones.
Era verdad lo que decía.
Todos sonrieron y pensaron: *Así es Rías.* **—¡Vayamos a salvarlos!
—dijo Kevin.** **—¡Sí, por Rías!
—dijeron los demás.** La niña de cabello escarlata y ojos azules, Rías, estaba perpleja.
De alguna manera, había logrado convencerlos.
**—¡Eres muy mala para mentir!
—escuchó en su oído.** Era la voz de la persona en la carta, la voz sensual que, en cada palabra, te enamoraba.
**—Sin embargo, lograste convencerlos.
Eso dice mucho de cómo te perciben —dijo la voz sensual.** Rías sonrió forzadamente.
**—No es lo mío mentir.** Rías podía escuchar hasta las pisadas del oso y de los tres sujetos.
Incluso, si se concentraba, alcanzaba a oír sus voces.
Teniendo en cuenta el sonido, calculó que estaban a solo 100 metros.
Por supuesto, ninguna de las tres personas estaba pidiendo ayuda, y el oso aún no se enfrentaba a ellos.
Esto seguiría así hasta que el oso comenzara a atacarlos, siendo ellos los primeros en iniciar la batalla.
Rías se aceleró y comenzó a correr.
**—Lo más seguro es que sean trabajadores ayudantes de talentos, pero ¿por qué enfrentar al oso?
Existen otras maneras de alejarlos.** La voz sensual despejó su duda al decir: **—Van acompañados de dos personajes misólogos, personas corroídas por decisión.** Rías comprendió instantáneamente.
**—¿Cómo es que tu amo está rodeado de seres como esos?
—murmuró.** La voz sensual, esta vez, sonó irritada.
**—Por desgracia, esos seres repugnantes abundan.
Sin importar lo que desee, no puedo eliminarlos de la faz del universo, porque ellos juegan un papel para mi amo en este 4º infinito.** Rías no hizo más preguntas, puesto que no sabía qué podría pasar si esta deidad con voz sensual se enojaba.
La voz sensual volvió a hablar, pero se limitó a una pregunta: **—¿Cómo sabes que soy una deidad?
—preguntó dulcemente.** Otro impacto llegó al corazón de Rías.
**—Es solo que, de donde vengo, en los pergaminos sagrados están las leyendas de las deidades más fuertes y cómo actúan.
Por último, existe una invocación que nos permite oír la simulación de las voces de algunas deidades.** **—Y tu voz es exactamente la misma.
Solo eran conjeturas mías, pero me lo acabas de confirmar.** La voz sensual se rió sutilmente.
**—Tu corazón no tenía dudas de que soy una deidad antes de preguntar.** **Rías:** **—Es que confío mucho en mi oído.** **—Hmm, niña.
¿Así que puedes escuchar que estoy volando a tu lado, eh?** Rías sonrió nuevamente.
**—Solo algunos rastros de tu energía y organismo viviente.
Puedo notar que no eres de este plano.** Yeli miró a Rías y entrecerró los ojos.
**—¿Qué tanto balbuceas, Rías?** **—¡Ahh!
Nada, nada.** **Kevin:** **—¡Llegamos!** Se escondieron detrás de un árbol mientras veían el combate.
Al observar, notaron algo sumamente extraño.
El equipo de tres no parecía unir fuerzas contra el oso, sino que era más bien…
**Los tres contra un chico con una cuerda.** Literalmente, los dos sujetos no atacaban al chico, pero cuando el oso se lanzaba contra él, estos no movían un músculo para ayudarlo.
Sin embargo, cuando el oso se abalanzaba sobre ellos, sí pedían la ayuda del joven.
Para expertos en combate como Rías, Kevin y Yeli, no podía escapárseles que este chico era un novato.
No sabía usar los bordes, cambiar su densidad, ni parecía tener un arte sagrada.
Sin embargo, tenía una mirada segura, buenos reflejos y actuaba analíticamente según la situación.
Además, era el único que no tenía un arma.
Parecía que había sido engañado, o eso pensaron.
**—¿Quién se pararía frente a un oso de esos con solo una cuerda y nada más?** **Rías:** **—Existen compañías que engañan a la gente, diciendo que una pastilla te da todo lo que necesitas.
Incluso dicen que eleva la fuerza, cuando en realidad solo aumenta la adrenalina de los más débiles…
por un tiempo.** El oso se dirigía hacia el joven desarmado, y Rías salió a interferir, no solo por su inercia de ayudar a otros, sino porque la voz sensual en su cabeza se había convertido en una llena de ira.
**—¡MALDITOS ANIMALES!
¡MISÓLOGOS!
Si existiera un nivel para dar alto a su estupidez, estaría mucho después de un número racional exacto encontrado en el número Pi (3,14), y eso sería después de los 4 infinitos.
¡O sea, nunca!** A Rías se le erizó la piel, pero luego una mano frenó su camino.
**—Déjame esto a mí —dijo Kevin.** Kevin se acercó lentamente.
Rías y su grupo miraban desde el árbol.
Obviamente, Rías podía escuchar la conversación, y Yeli, por curiosidad, le pidió que les contara lo que oía, puesto que Rías había demostrado en muchas ocasiones tener buenos sentidos.
**—Quizás podría escuchar desde aquí —pensó Yeli.** Rías accedió.
**—Está diciendo que está perdido y desorientado.** Todos se rieron.
**—¡Jajaja!
¿Kevin?
¿Perdido?** Después de que Kevin derrotó al oso de un solo golpe con su habilidad **”Golpe de Caza”**, desarrollada a través de su infancia (siendo esta innata en él), el grupo se relajó.
Esta habilidad se adquiere solo al comer núcleos de bestias de caza: – Si te comes el **corazón físico**, tu habilidad marcial se eleva.
– Si te comes el **corazón espiritual** (una parte de su espíritu), tu habilidad espiritual se eleva.
Ambas te hacen obtener la trascendencia, pero cambia la forma en que la consigues, además de las habilidades ganadas, bendiciones, maldiciones, arte sagrada, entre otras, según tu cultivo y qué tan afín es tu cuerpo y alma.
Rías caminó despacio.
En su visión, un chico con una razón perceptiblemente grande, pero con emociones aterradoras, resonaba en sus oídos.
**Su corazón se aceleraba.** Además, ella misma empatizaba con él, puesto que, mientras más racional eres, más sufres y más dolor tienes, ya que eres capaz de percibir las cosas como realmente son.
Le dio la carta y pronunció unas palabras.
**—¡Eh, Rías!
Buen trabajo.
El destino nos volverá a unir.
Gracias por ser tan devota.
Puedes contar a tu gente que el artefacto fue dado, pero no a quién.** Rías casi lloraba.
Dar este artefacto ya no era solo una leyenda, y su viaje cobró sentido por primera vez.
**Rías:** **—La carta funciona como grilletes de tu poder, ¿no es verdad?** **—Tan atenta como esperaba .
De igual manera, mi habilidad “Destino Único” me permite actuar mediante ese artefacto.
Mientras mi amo se fortalezca, el artefacto se irá debilitando, y yo lo absorberé —dijo la voz sensual.** **Rías:** **—Esto será un “hasta luego”.
¿Puedo saber tu nombre?** **—Hmm…
Kana’a es mi nombre, pequeño ángel Rias Melach Shanpal.** Esta vez, Rías no se asustó, sino que miró al cielo.
**—El destino ya está en marcha.
Gracias por darme esperanza en este mundo tan cruel y despiadado.** **—Diosa Kana’a, espero que no le guardes tanto rencor a la humanidad, puesto que tu amo ha vivido como uno.** **Kana’a:** **—¡Eso lo decidirá mi amo!**
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