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El juego del Mesías - Capítulo 34

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  4. Capítulo 34 - 34 la lealtad de kana'a
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34: la lealtad de kana’a 34: la lealtad de kana’a **—¡Oh!

¡Por fin, después de tanto tiempo!

Gracias al universo, estoy aquí junto a ti.

¡Te amo!

¡Te quiero!

¡Gracias por existir!** Sollozos resonaban en la pequeña habitación.

Lucsus dormía, pero ahora era abrazado con fuerza en su cama.

Al abrir los ojos lentamente, notó algo que lo asfixiaba levemente.

Una tristeza profunda lo invadía, creciendo cada segundo, pero también una calidez desconocida, como si algo dormido dentro de él despertara, arrasando con sus emociones.

Sus ojos se encontraron con los de la causante de aquella mezcla abrumadora.

**Ojos marrones claros, cejas curvadas y una elegancia innata.** Un cabello rosado con mechones marrones pronunciados caía sobre su rostro, rozando el de Lucsus.

Su piel, blanca como el jade, irradiaba una belleza sobrenatural.

Pero lo que más lo sorprendió fueron sus **orejas puntiagudas, como las de una zorra** —por fuera, del color de sus ojos; por dentro, rosadas—.

Un aroma la envolvía: **elegante, sensual, familiar**.

Como el perfume de una top model en su momento más fértil.

Lucsus, con calma, preguntó suavemente: **—¿Por qué estás llorando?** Pensó que quizás era una mujer de servicios, colada en su habitación por la recompensa del evento reciente.

O tal vez Shinyi la había enviado para “relajarlo”.

La mujer —elegante, sensual— secó sus lágrimas con delicadeza.

Lucsus nunca había visto a alguien así.

**No parecía humana.** Recordó las palabras del robot: *”Estás en una realidad distinta”*.

*¿Cómo era posible?* Quizás la respuesta estaba en la razón, la locura, la imaginación…

o la sabiduría.

Algo en él había cambiado, permitiéndole ver **esta realidad oculta**.

Pensó en *Alicia en el País de las Maravillas*, pero aquí las maravillas venían de Jerusalén…

y de Venezuela.

Aunque cualquiera se aterraría al verse atrapado en una realidad alterna, **él se sentía en casa**.

Las otras dos realidades —la mundana y la de la ignorancia— no eran su hogar.

*Esta es la verdadera realidad*, concluyó.

**—¡Yo…

y-yo…!

¡Hip!

¡Hip!** —La mujer no podía calmarse.

Las lágrimas brotaban sin control—.

**¡No es nada!

Solo…

quería abrazarte.** Lucsus no entendía, pero la escena no le desagradaba.

Si ella se sentía mejor entre sus brazos, él no se movería.

La apretó con más fuerza.

Ella se sonrojó, mordiendo su labio para contener otro llanto.

**¡Toc, toc, toc!** La puerta retumbó con golpes acelerados.

Lucsus giró instintivamente, pero la mujer lo detuvo.

**—¡No confíes en ellos!** —susurró entre lágrimas.

*¿Qué?* La puerta se abrió.

**Shinyi** asomó la cabeza.

**—¿Ya despertaste, eh, Lucsus?** **—Así es** —respondió él, sereno—.

**Quizás no sea el mejor momento.** Shinyi frunció el ceño.

**—¿Por qué lo dices?** Lucsus movió la cabeza hacia la mujer a su lado.

**”¿Eres ciego o te haces?”**, pensó.

Shinyi solo puso cara de confusión.

**—¿A qué juegas?** Lucsus se rindió.

**—Shinyi, dame un tiempo para hablar con…

la chica.** **—¿Esperabas a una chica?** Lucsus señaló exasperado a la zorra de nueve colas.

Shinyi lo miró con preocupación.

**—Entiendo…

batallas largas, heridas…

quizás un golpe en la cabeza.** Levantó un dedo.

**¿Cuántos dedos ves?** Lucsus **(^–^)**.

**—Estás alucinando.

Voy a traer un médico** —dijo Shinyi, cerrando la puerta.

La mujer —**Kana’a Atzuv**— se arregló el cabello sin soltarlo.

**—Puedes llamarme Kana.** Lucsus asintió, pero ella lo interrumpió antes de que hablara.

**—¡Lucsus!

Así te llamas.** **—¿Cómo lo sabes?** —preguntó, aunque no le sorprendió.

Tras ganar el evento, era conocido en el mercado.

Kana sonrió.

**—Eso aún no puedo decírtelo.** Él se acercó a su rostro, intrigado.

**—Picaste mi curiosidad.

No hay vuelta atrás.** Ella se sonrojó.

**Su belleza era tan perfecta que Lucsus sintió su corazón acelerarse.** *”Eres un genio emocional, eres un genio emocional…

¡¿ESCUCHO MIS LATIDOS?!”* Kana colocó una mano en su pecho, también afectada.

**—Vengo del Tercer Infinito.

Por eso te conozco.

Llevo un tiempo a tu lado, pero solo hoy pudiste verme.** Lucsus parpadeó.

**—¿Tiene que ver con mi habilidad [Genio Emocional]?** **—No.

Esas son emociones primarias, incapaces de crear vida.

Yo nací en el Primer Infinito, pero fui sellada en el Tercero.

Desperté porque mi sello es un sueño que solo rompo al detectar tu dolor.** **—¿No sentiste dolor hasta ahora?** Ella negó con la cabeza.

**—Gracias a ti.** **—¿Por qué yo haría eso?

¿No fue el Infinito quien te selló?** Kana sonrió.

**—Me gusta que ahora seas más narcisista.

En cada infinito, llegas a la cúspide del poder.

El universo te favorece…

pero siempre terminas sellándome.** **—Si siento tu dolor, se aligera.

Acabo de ir a los otros tres bucles de cada infinito.

Partes de mí están allí, ayudándote.** **—Ahora tengo el poder para hacerlo…

aunque estoy en el Séptimo Reino de Trascendencia.

Antes estaba en el Décimo.** Lucsus tragó saliva.

**Demasiada información.** Decidió enfocarse en lo crucial: **—¿Qué son los “Reinos de Poder”?

¿Y los “bucles”?** Kana explicó: **—Cada reino va del Primer al Décimo Cielo de Cultivo.

Ahora podrías alcanzar el Tercero, pero necesitas llenar tus venas de energía divina o demoníaca.** **—En tu caso, puedes tener ambas.

Y me ves porque tu nivel de razón aumentó.** Lucsus reflexionó.

**—¿A mayor reino, más fuerza?

¿La razón afecta la percepción?** Kana se sorprendió.

*¿Cómo lo entendió tan rápido?* **—Sí.

La razón lo es casi todo.

Los reinos aumentan tu comprensión del universo…

y tu autoridad sobre él.** **—¿Y por qué eres invisible?** **—Solo tú puedes verme.

La carta sella mis poderes, pero me permite estar cerca.

Ahora…

solo soy una creación.

Una “media zorra”** —dijo, avergonzada.

**—¿Si te alejas, recuperas poder?** **—¡Sí!

Pero mi habilidad [Destino] me impone restricciones.

No debo interferir, o la carta me detendrá.** Lucsus revisó sus bolsillos.

**La carta había desaparecido.** Kana sonrió pícaramente.

**—¿No te dije?

La estoy absorbiendo.

La llevo aquí** —señaló su escote—.

**Entre mis senos.** Lucsus **(◉_◉)**.

Ella se levantó, mostrando sus **nueve colas blancas con bordes rosados**, su traje blanco y negro, y una minifalda que hacía temblar las leyes de la física.

Lucsus, con [Genio Emocional], **fantaseó con desgarrar su ropa, explorar cada centímetro de su cuerpo celestial…

y perderla en un mar de lujuria.** Kana interrumpió sus pensamientos: **—Debemos irnos.

Dos mafiosos vienen por ti.

Los que más dinero perdieron en el evento.** Lucsus respiró hondo.

**—¿Qué recomiendas?** **—Shinyi ya está advertido.

Hay demasiada gente para tu nivel actual.

Tus venas profundas aún no despiertan.

Pero alguien nos ayudará a escapar.** **¡Toc, toc!** **—Ahí está.

Ábrele.**

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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