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El juego del Mesías - Capítulo 36

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  4. Capítulo 36 - 36 Que son los 4 infinitos
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36: Que son los 4 infinitos?

36: Que son los 4 infinitos?

**Llegando a la ciudad Atom, al noroeste del país de los exiliados** Shinyi era un mercenario con muchos contactos y muy conocido, así que decidió irse por el desierto para llegar a un pueblo que aún no había sido atacado por el Semirreino Militar.

Allí, compraría a un alto precio el transporte hacia el Reino Esquizo.

Lucsus le seguía el paso mientras, en su mundo interno, hablaba con Kana’a.

Sentado en medio de todas las estrellas, frente a la media zorra, este joven no podía ocultar ni su interés ni su atracción por esta chica.

—Dime, ¿qué piensas de aquel robot?

—preguntó Lucsus.

Kana’a arqueó una ceja.

—Veo que llamó mucho tu atención, ¿no?

—No lo he investigado a profundidad, pero parece que quien lo construyó lo hizo con un fragmento de energía del valle de hinon tu tierra de donde vines.

Al almacenar el poder de los residuos del alma de aquel mayordomo, te transfirió toda su energía infernal intencionalmente.

Lucsus lo miró con incredulidad.

—¿Qué?

—¿Recuerdas el infierno del valle de eretz??

—preguntó Kana’a.

Lucsus respondió sin vacilar: —No.

Kana’a cambió la pregunta: —¿Y el de valle de hinon?

Lucsus comenzó a pensar.

—Mmm, puedo atribuir que he sufrido un poco allí, pero…

Kana’a abrazó a Lucsus, lo cual lo tomó por sorpresa.

—¿Ah?

¿Qué pasa?

—preguntó Lucsus, confundido.

—Amo, tu alma es diferente a la del resto, pero tu cuerpo aún sigue recordando al valle de hinon, y no eres consciente del infierno en eretz —dijo Kana’a, mientras su belleza divina de piel jade se mantenía pegada al joven al que llamaba “amo”.

Lucsus quedó estupefacto, más allá de lo que había dicho esta media zorra.

¿Por qué lo llamaba “amo”?

Quizás era una forma de enamorar a los hombres, pensó Lucsus para sí mismo.

—Sabía que te incomodaría un poco que te llamara así, pero me complace hacerlo —dijo la media zorra.

El corazón de Lucsus latía tan rápido que se podía comparar con el de un ratón que sufre de taquicardia.

Producía energía como para hacer que de su sangre saliera vapor y quemara su piel.

Lucsus sintió tanto éxtasis que creyó haber adelantado la felicidad de varios años.

Kana’a le tocó la cara, y Lucsus recobró la compostura.

Su mano estaba helada, y el tacto apenas se sintió.

—Amo, la carta que te dio Rías está hecha con energía de un fragmento del paraíso, y la habilidad Genio Emocional solo la poseen quienes alguna vez han tocado el Reino de los Cielos.

Con esas tres cosas, pudiste venir al mundo de la razón.

Algunos lo llaman mundo del limbo, lo cual no es del todo cierto, bueno, hasta cierto punto, porque la parte del limbo es cuando no se tiene la razón suficiente: conciencia, locura, sabiduría y carecen de muchas otras cosas.

Hay dos continentes descubiertos: el Maníaco, que se desconoce prácticamente, y el Continente Diagnosticado, que es en el que estamos.

—Te entiendo, pero ¿cómo afecta esto a las otras dos realidades de donde vengo, que vendrían siendo el limbo?

—preguntó Lucsus.

Kana’a respondió: —Entiendes muy rápido.

Ambos eran juicios: el primero, en la llegada de Cristo al mundo, enjuicia a la humanidad; y el segundo, el limbo del que vienes, 2000 años después de Cristo, enjuicia el alma.

Tienes los recuerdos dispersos porque tú no moriste; existes desde antes de la llegada de Cristo.

Luego, tu alma se transformó, pasando a través del tiempo y entrando en el cuerpo de una mujer que cumplía con tus requisitos para darte a luz.

Ese es el proceso normal del ser humano y cualquier ser vivo, pero solo cuando muere.

Sin embargo, tú eres una de las almas elegidas por el universo para guiar la evolución.

Por ende, no mueres, aunque parezca que lo hagas en la realidad de otros.

A Lucsus le dolió un poco el pecho.

Sus ojos se tornaron luminosos, y pronunció suavemente unas palabras: —¿Quieres decir que para el valle de hinon y eretz estoy muerto?

¿O quizás nunca existí?

¿O estoy condenado a vivir una vida escrita?

Kana’a agachó la cabeza.

—No es así, amo.

Tú decides.

Es solo que eres un alma preciada para el universo, por eso sufres tanto y cargas con un dolor que solo el universo puede comprender.

Lucsus sonrió.

—Es verdad, tengo entendido que el universo carga con un dolor que solo él comprende.

Del Valle de Hinon, no recuerdo mucho.

¿Por qué?

—preguntó con mucha curiosidad.

Kana’a respondió sin vacilar: —Hasta donde sé, es porque allí hay un bucle, amo.

—¿Bucle?

Ah, verdad, dijiste algo sobre eso.

Kana’a prosiguió: —El bucle se repite de adelante hacia atrás y de atrás hacia adelante.

En el primer infinito, pasaste primero Eretz, luego el Valle de Hinon (crucifican a Cristo, luego nace un mesías pasados 2000 años).

En el segundo, es el Valle de Hinon después Eretz, o sea, se invierten las cosas (llega el mesías, pero esto lo experimentas desde atrás hacia adelante, luego la historia retrocede hasta la crucifixión de Cristo).

El tercero, Eretz después del Valle de Hinon (como en el primero, solo que la crucifixión y la llegada del mesías ocurren al mismo tiempo, que es en el bucle en el que estabas).

Donde tanto eretz como el valle de hinon son unos mismos y desata un mundo en donde esos mundos se mezclan y termina en caos.

Y este cuarto, el Valle de Hinon después Eretz y despues el mundo de la razon que es este.

(lo más seguro es que la llegada del mesías, en el mejor de los casos, llegue y reine por siempre, y en el peor de los casos, que gobierne convirtiendo todo en un infierno, es una posibilidad porque no se sabe cuánto fue torturado por los pecados que se llevó en la cruz).

Además, aunque la historia está escrita de una manera, tú la experimentaste de otra.

Quiere decir que en los tres anteriores infinitos, aunque el mundo se desarrolló de diferentes maneras, siempre acababas con un final lleno de injusticias, y esto hacía que el universo rechazara el final de esa manera y volviera a comprimirse y expandirse, borrando toda la historia y reescribiéndola.

Ahora que llegaste al cuarto infinito, confirmé que en los cuatro fue Cristo crucificado, y en los tres, el mesías cargó con todos los pecados por la eternidad.

Este infinito es el único en el que, hasta el momento, eso no ha pasado, pero la historia se ha tergiversado toda.

Sin embargo, puede continuar solo gracias a que existen esas tres piezas clave: la energía del valle de hinon del fragmento que te dio Roblox, la energía del paraíso que te dio Rías en la carta y la habilidad que adquiriste genio emocional en el mundo de la razon .

Se fusionan al hacer contacto, creando una cuarta energía que te hace capaz de tener autoridad en las leyes de esta realidad.

Ah, la que llamas “Ojos del Dolor”.

Entraste a este mundo solo con la habilidad Genio Emocional, por ende, no fue hasta que conseguiste las otras dos piezas que empezó tu despertar.

Sin embargo, esa fue la habilidad que te permitió llegar hasta aquí.

Lucsus estaba sorprendido.

Toda esta información de golpe lo conmocionó y lo abrumó.

—¿Y tú despertaste desde cuándo, Kana’a?

—preguntó Lucsus.

—Mi sello era hasta que conocieras a tu primer amor y esta te rompiera.

Sin embargo, te comenzaste a romper y construir solo, por ende, esa persona nunca llegó.

Luego de que el sello se rompió, solo quedaba sentir un rastro de tu energía, y la sentí justo cuando te pusiste en mi radio.

Creo que fue cuando pusiste un pie en la Grieta de la Ambición.

Y de alguna manera, conseguí la fuerza para liberarme del sello apenas te sentí.

Lucsus quedó conmocionado.

Kana’a era una persona muy apasionada e increíble.

Él se preguntaba qué habría hecho para merecer a alguien como ella.

—Bueno, Kana’a, entonces falta la última llegada del mesías, ¿no?

—preguntó Lucsus.

Kana’a respondió preocupada: —Eso es la parte final, amo.

Hay tres bucles de los otros tres infinitos en los que sigues sufriendo, pero no sé cuánto dolor tengas.

Con el décimo reino de la trascendencia, pude aliviar tu dolor en medida, pero apenas absorbió hasta el séptimo reino de poder, perdí contacto con los tres bucles creados por cada infinito.

Lucsus reflexionó: —Si estoy siendo torturado, quiere decir que el universo me confía un poco de su dolor, ¿no?

Para así poder seguir existiendo.

Kana’a asintió alegremente: —¡Sí!

Bueno, hasta ahí tengo información, y hasta donde recuerdo, eres el más devoto.

—Ah, ¿entonces existen varios?

—preguntó el joven, desconcertado.

Por un momento, se había creído muy especial.

Kana’a vio su reacción y se esforzó por enaltecerlo: —Así es, amo, pero ellos son diferentes a ti, puesto que no conocen las consecuencias tras sus acciones ni a lo que se enfrentan.

Al ver que su joven amo relajaba los músculos, sonrió y continuó: —De allí, no sé cómo esté conformado el sistema del Reino de los Cielos, pero sin duda tú eres parte de ello.

Y la llegada que reinará es cuando el universo deje de extenderse.

Lucsus quedó en shock.

¿Quién lo diría?

Que cuando llegara el extenso universo, o mejor dicho, cuando en el infinito se encontrase el finito, significaría que la llegada del mesías se marcará con ello.

—Ah, ¿todo esto solo una persona?

¿Es el mismo universo hecho carne y hueso?

¿Es el que queda sufriendo por la eternidad y para pagar los pecados de la humanidad?

—preguntó Lucsus.

Kana’a hizo un gesto de no saber.

—Sin embargo, así es como acaba, pero no solo él, también su gente.

Tú eres un ejemplo de ello.

—Ah, de ser una persona increíble si puede soportar todo eso —dijo Lucsus.

Kana’a suspiró.

—Jesús es el que más probabilidad tiene de serlo.

Tengo recuerdos de él, y era muy devoto, pero yo prefiero que las personas sean como tú.

Nunca entendía el porqué de sus acciones.

Pero no te preocupes, tú sí lo entendías.

Lucsus quedó perplejo.

—O sea, ¿que mi misión en esta vida es estar junto a Jesús?

—¡Junto al mesías!

—dijo Kana’a vivamente—.

No sé con exactitud, pero en este infinito las cosas están marchando mejor y de forma distinta.

En ninguno de los primeros dos infinitos habías podido entrar al mundo de la razón con la habilidad nata Genio Emocional.

—¿Quieres decir que perdía la razón?

—preguntó Lucsus.

—Al contrario, quería decir que perdías el control de tus emociones y de ti mismo, de tanta razón —respondió Kana’a.

Lucsus se sintió opacado por la inmensa sabiduría de Kana’a, sin embargo, esto no era algo que él no supiera.

—¡Suena más coherente!

—dijo.

—Por cierto, el dolor que ha de sentir el mesías ha de ser aterrador.

¿Su crucifixión fue como sale en varias historias?

—preguntó Lucsus.

Kana’a respondió moviendo la cabeza de lado a lado, dando como resultado una respuesta negativa.

—Esos recuerdos fueron sellados y aún no existen.

Sé de muchas cosas porque las llevo grabadas en el alma, pero ha de ser peor que cualquier mito o leyenda.

—Pero dijiste que la crucifixión ya ocurrió.

¿Por qué no existen los recuerdos?

—preguntó Lucsus.

—Porque yo estaba sellada en este cuarto infinito cuando ocurrió.

Sin embargo, no existe el bucle de la crucifixión en este infinito.

Puede ser que ya Jesús se llevó todos los pecados de la humanidad consigo mismo, o alguien más.

Faltaría la llegada de ese, sin seguir pagando por la eternidad los pecados de la humanidad aunque el mundo de la razón no parte desde ese punto sino del de la llegada por segunda vez y no a ocurrido.

Lucsus quedó desconcertado.

—Lo seguirá haciendo, puesto que el ser humano está repleto de pecados.

Lo hacen una y otra vez.

Ya nadie es civilizado.

Kana’a suspiró.

—Es verdad.

Justo por eso nunca he entendido en lo que piensa Jesús, o el probable mesías.

Pero si ahora es capaz de soportar todos los pecados de la humanidad, sería un ser capaz de reinar por siempre.

—¡Ah!

No te había dicho, amo, pero la Reina Esquizo es capaz de invocar la voz del universo.

Quiere decir que saben de la llegada de ka otra llegada del mesías por decirlo asi.

No sabemos qué postura tendrán ante ello.

—No pretendo ir a hacer un trato con una reina siendo alguien nulo e inexistente para ella —dijo Lucsus.

Kana’a lo miró con incredulidad.

—¿De qué hablas, amo?

Si tu presencia ha estado muy por encima de cualquier rey o reina existente.

Lucsus no supo qué responder.

—No la he investigado porque tengo que estar a tu lado, pero ella quizás pueda verme —dijo Kana’a.

—Y a todo esto, ¿quién es el mesías?

¿Reencarna directamente en este mundo con el nombre de Jesús?

—preguntó Lucsus.

Kana’a sonrió y comenzó a girar su dedo índice, creando imágenes de una persona crucificada.

—Esta persona, Cristo, ha sido crucificada, sin embargo, no quiere decir que es el mesías, el cual es el universo hecho carne y hueso.

Y dibujó con su dedo una luz como un sol reluciente, el cual estalló y salió la imagen de una zorra.

Lucsus la miró en silencio.

Kana’a sonrió.

—Ah, sí, amo.

Muchos han sido crucificados, muchos han muerto injustamente, y muchos han pagado el precio por los pecadores.

Pero saber si el alma de Cristo es la misma del mesías es un poco difícil, y solo una deidad como yo es capaz de comprender la magnitud que representa el Rey de Reyes.

Claro, hay seres que lo pueden comprender sin necesidad de ser una deidad, como tú, pero hay muy pocos.

—Así que hay que forjar el alma para ser una deidad —dijo Lucsus.

—Así es, junto con el décimo reino de la trascendencia, serás una deidad del reino de los cielos o el infierno —respondió Kana’a.

—Hay excepciones, según el Zerafhín Matatrón, que actualmente es el que evalúa si te conviertes o no en una deidad.

Pues solo se es deidad cuando eres capaz de entrar al cielo o al infierno y poder salir a placer de ellos.

—¿Y el décimo reino de poder es el que te ayuda a lidiar con ello?

—preguntó Lucsus.

—Así es, amo.

Si no, el alma es destruida o corroída.

Sin embargo, depende del alma.

Se dice que el alma libre de pecado es el universo hecho carne y hueso.

Por eso, muchos escritos dicen que Jesús…

Pero no tiene que ser así.

Además, aunque lo fuera, se repetiría la historia, y no sería con el mismo nombre que reencarnara o bajara del cielo, según diferentes leyendas.

—Tendría que tener una charla con el mesías —dijo Lucsus, muy seguro de sí mismo.

Una sonrisa inconsciente salió del rostro de la sensual deidad Kana’a.

Sentía, de alguna manera, mucha admiración por alguien que no tenía ni el primer reino de trascendencia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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