El juego del Mesías - Capítulo 4
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4: SOLO UNO ALCANZA LA META 4: SOLO UNO ALCANZA LA META Mirándose unos a otros, 5 personas estaban viéndose fijamente.
Parecía como si se retaran con la mirada, y el ambiente era como si estuvieran esperando el sonido de una campana o una señal para atacarse unos a otros.
Un hombre calvo rompió el hielo de ese rotundo silencio con un respirar con mucha fuerza para luego exhalar fuertemente.
Así consiguió acaparar la atención instintivamente de todos los presentes.
Hace un movimiento con la mano como si se estuviera acomodando una corbata, cosa que no llevaba consigo, pero eso era ya parte de él, por siempre llevar un traje elegante.
Además de eso, sus nervios se alteraron un poco ante tanta atención.
De igual manera, procede y habla: —Como acordamos, al estar visiblemente ante la meta, nos dividiremos para luego competir en una carrera justa de velocidad, sin atacarnos unos a otros.
—Hmmm…
Ya no sería justa —dice Yeli.
—Además, ¿cómo puedo estar segura de que esos bastardos no me apuñalarán por la espalda?
—Esta mujer señala a Franc y Neri, quienes eran los dos hombres del grupo, sin tomar en cuenta a Kevin.
Kevin no era incluido en el paquete porque ambas mujeres le tenían confianza por ser un gran líder.
La otra chica que estaba al lado de Yeli dice: —Es que ustedes tres son hombres.
Nosotras dos estamos en desventaja.
Neri y Franc hicieron una mueca de desprecio.
—Así fue el acuerdo, así que ahora no lloren —dice Neri.
—Es verdad.
¿Por qué ahora nosotros tendríamos que dejar que ganen solo por el hecho de ser mujeres?
—dice Franc, apoyando a Neri.
Neri sigue presionándolas: —Es verdad.
Solo nos juntamos con ustedes para hacer el viaje más divertido, teniendo mujeres al lado.
Realmente nadie las necesita, sino es para algo carnal.
Franc vuelve nuevamente a apoyar el comentario de Neri y dice: —¡Ciertamente!
—Además, lo dice de una manera burlona.
—Jajajajjaj —ríe el dúo.
Yeli se enfurece vivamente y luego les responde, frunciéndoles el ceño: —Yo soy descendiente de una familia de samuráis.
Yo, Yeli Girfin, no tengo problemas con competir en un enfrentamiento, ni de velocidad ni físico, contra ustedes.
Sin embargo, la regla o norma que decidimos en conjunto es que no sería en violencia ni injusticia.
Yeli coloca su mano en la empuñadura de su katana y sonríe débilmente.
—Pero si atacan primero, no me culpen por ser descortés.
Esta mujer tenía un atractivo maduro, piel morena, una figura sensual.
Llevaba una vestimenta roja que hacía relucir más su cabello negro con mechas plateadas y su sensualidad.
Con solo mirarla, encendía el deseo hasta de alguien de su mismo sexo.
Además, su vestido era pegado hacia su figura.
Se podía apreciar a la vista sus favorecidos senos y caderas que no le faltaban.
Algo por lo cual hombres se pelearían solo por ganarse la atención de tan atractiva mujer.
Sin embargo, en este momento, Neri y Franc, la emoción más fuerte que tenían hacia ella no era sexual, sino de odio hacia lo arrogante que era, según sus juicios.
Neri y Franc se dirigieron a Kevin porque, de alguna manera, siempre solucionaba las cosas.
—Somos un grupo que tiene solo tres días formado.
Hay cosas que aún no comprendemos del otro —dice Kevin sutilmente.
A lo que Neri responde: —¡Solo nos están utilizando!
Franc apoya a Neri y dice: —Mejor hay que deshacernos de esa arpía antes de que nos apuñalen por la espalda.
Kevin hizo un gesto de firmeza y alzó la mano en una señal de stop.
—Relájense, chicos.
A lo mucho, solo los está provocando.
No caigan en el juego de ninguno.
Rías, quien era la más pequeña de tamaño, se encontraba temblando, puesto que no le gustaba cómo se estaban desarrollando las cosas ni los eventos.
—Chicos, el tobillo de mi pierna está en mal estado.
Se me dificulta caminar, no hablemos de correr.
Por favor, decidamos el ganador con piedra, papel o tijera —dijo Rías casi entre lágrimas.
Ella era la chica de pecho proporcional a su estatura, con buena apariencia física, piel blanca y cabello rojo escarlata.
Con su belleza angelical, que acompañado con sus ojos azules, parecía una obra de arte de un ángel suplicando por misericordia.
Los 4 presentes, incluida Yeli, se conmovieron por la hermosa pintura que era Rías.
Sin embargo, no era solo por eso, también porque días atrás ella había hecho un sacrificio grande y un acto de bondad que llevó al grupo al éxito.
**2 días antes:** La estrategia de este grupo era sencilla: en el momento que el equipo al que estaban siguiendo se quedara dormido, estos entrarían y robarían las píldoras del grupo que había seleccionado puras píldoras y estaba formado por 8 hombres.
Rías sería quien entraría a robárselas, puesto que era la más sigilosa de todo el grupo y quien mejores sentidos tenía.
Rías podría escuchar la respiración de los hombres al dormir o cuando se despertaban.
Era la indicada para la misión.
Rías entró y robó la mochila de píldoras sin contratiempos.
El karma empezó apenas salió de la cueva en donde estaban durmiendo los 8 hombres.
Otro grupo estaba asechando al grupo que más píldoras tenía, pero no habían hecho ningún movimiento porque eran 8 guerreros musculosos con los que se enfrentarían.
Pero al ver que una niña entraba para luego salir de la cueva con la mochila, no lo pensaron más y dijeron: —¡Qué suerte tenemos!
**¡Fiiiuunn!** Flechas desde varios lugares comenzaron a caerle a Rías.
Si no fuese por la alta velocidad más la predicción de esquives de flecha que Rías desarrolló en ese preciso instante en que su vida pendía de un hilo muy fino, habría caído con la primera lluvia de flechas de madera y piedras filosas, que eran los componentes de las flechas.
Kevin y Yeli se colocaron en posición de pelea e interceptaron los puntos de donde venían los disparos para después ir directo a la ubicación de ellos.
Neri y Franc, como animales salvajes que siguen el rastro según sus instintos, también dieron con el grupo atacante de Rías.
La belleza angelical de pelo rojo escarlata, de tanto esquivar y adicionalmente correr, se lastimó varias partes del cuerpo, pero más que nada el tobillo.
Al cesar el fuego, capturaron al grupo atacante.
Después, los amarraron en un árbol con mordazas para que no despertaran al grupo de 8.
Yeli apoyaba a Rías a caminar hasta que acamparon en un área segura.
Rías abrió la mochila y había 20 píldoras.
Estas píldoras son conocidas como **outfis** para gente mortal, pero para aventureros o talentos, solo quitaban el hambre.
Así que eran demasiado importantes el contar con unas cuantas, ya que matar a una bestia del bosque no era para nada fácil.
Rías repartió las píldoras equitativamente, lo cual asombró a todo el grupo.
En agradecimiento, atendieron sus heridas e incluso armaron una camilla con prendas junto con palos para llevarla los 4 cargando.
Esas prendas las robaron Neri y Franc al anterior grupo de los atacantes.
Ellos suponían que les serviría para el frío de la noche.
—Ese debe ser un grupo muy débil —pensaron todos—.
Hubiese sido mejor que no participasen, sino son capaces ni de soportar el frío.
Ya a estas alturas, no eran dignos de tener lástima.
Habían recibido una buena lección porque nada más atacaron a Rías por querer abusar del débil.
Así que sus palizas están bien merecidas —dijeron todos.
De repente, recordaron a un joven peleando al desnudo con un oso y dos brutos e inútiles.
Rías se tocó el cabello.
—Él era un trabajador de la grieta nuevo, creo.
Yeli asintió, al igual que el resto de personas.
Ella añadió: —Pero seguro y busca algo más para empezar desde donde debe de aprender.
Rías le responde a Yeli: —Exacto.
E igual, ya demostró que es realmente un hombre con mucha determinación.
—Así es.
No pude sentir más que inteligencia en el muchacho —dice Yeli, a lo que Kevin le da la razón.
Neri y Franc también lo afirman.
—Pero quizás sea algo más que solo inteligencia.
Me daba la impresión que era la primera vez peleando con un oso.
Por eso le di el consejo —dice Kevin.
Todos los otros del grupo quedaron estupefactos.
Y Kevin agrega: —Si no le dije que se uniera a nosotros es porque seguro necesita dinero y no tiene a nadie para que lo acompañe en la grieta.
Digo, ¿alguien de ustedes se haría responsable si llega a morir?
Porque yo no.
Quedaron en silencio por un momento.
Luego, Yeli dijo: —No te preocupes.
El muchacho en ningún momento flaqueó.
Si no los encontramos, le enseñaremos un par de trucos.
—Sí, jajajaj —rieron Franc y Neri.
A Kevin no se le ocurrió nada más que pedir la dirección.
—Díganme, ¿a un monje de la supervivencia cazador perder el norte?
Jajaja.
—¿Qué querían que hiciera?
Tenía que probar si querían mi ayuda, y descubrí que los orgullosos de sus compañeros no.
Y en él no había un ápice de súplica, sino de empatía.
—Solo digo que estoy seguro que me hubiera ayudado estando en el mismo contexto y sin preguntarme nada —dice Kevin.
—Es genial entonces.
Además, Rías le dio una de sus cartas —dice Yeli.
—Es verdad —dicen Neri y Franc.
—Con esa carta puede hacer algo si quiere retirarse, ¿no?
Kevin le pregunta a Rías, y ella le dice: —¡Es un secreto!
Es una de mis preciadas 4 cartas del poder y el dolor.
Kevin dice: —Rías, tienes la capacidad de recordar todos los participantes y armas y píldoras que agarraron al inicio de la inmersión en la grieta.
Es una habilidad que claramente no tienen 2 personas en un mismo plano.
Ella sabía que los 8 hombres tenían puras píldoras porque los vio por separado elegir todo en píldoras, e incluso antes de que armasen el grupo.
—Así es —dice Yeli.
—Los grupos se arman una vez empezada la grieta.
A nosotros nos unió Kevin.
Ellos se habrán unido por su fuerza física.
**De vuelta al presente:** Todos estaban avergonzados de su egoísmo, puesto que Rías había compartido todo equitativamente.
Sabían a qué grupo atacar y cuál no, porque Rías sabía de sus armas o píldoras que tenían.
Así es.
Al inicio, te dan para elegir si quieres arma o píldoras: 4 píldoras si metes todo en píldoras, y 2 píldoras con una sola arma.
Y es muy riesgoso.
E igual, todos optamos por las 2 píldoras y un arma.
Esos 8 hombres habrán elegido todo en píldoras por glotones, porque realmente no hacía falta tantas en un grupo de 8.
La caza es más fácil.
—Está bien, Rías.
Decidiremos con piedra, papel o tijeras —dice el grupo, para luego asentir al unísono.
La felicidad de Rías inundó su cara, dando un salto de alegría.
—¡Viva!
La apariencia de Rías era de una niña de 12 años, pero su edad real era desconocida, puesto que no quiso compartir ese dato, tal vez por seguridad.
Todos reían porque no sabían cómo habían llegado a decidir el ganador con un simple juego.
Y lo que estaba en la mesa de dicho juego era una gran cantidad de dinero.
Kevin interrumpió la alegría del momento y dijo: —Cuando alguien llega a la meta, son lanzados fuegos artificiales, y tambores suenan en todo el bosque.
Quiere decir que somos los primeros.
Así que juguemos.
Minutos después, en el curioso grupo de Kevin, Yeli y Rías se disputan la final.
—A la una, a las dos y a las tres.
Yeli saca tijeras, y Rías, piedra.
Una clara victoria para Rías.
—¡Viva, gané!
—Nuevamente, el vitoreo alegre de la campeona linda y angelical.
Lo curioso del nuevo salto es que saltaba como si no le doliese el tobillo.
Además, tampoco mostraba dolor en su expresión al saltar.
Obviamente, el grupo no se centraba en eso, puesto que más bien se sentían bien a gusto que fuese ella quien lo ganase.
No solo por su ternura, sino por todo lo que había hecho por el grupo.
Una sonrisa genuina brotó de los 4 presentes.
—De seguro reparte la recompensa equitativamente —piensan los 4, muy contrario a lo que pensaba Rías.
—¿Qué compraré con tanto dinero?
—Era lo que ella en realidad pensaba, por lo menos en el momento.
Justo en el instante más feliz de este grupo, pasa un viento a alta velocidad por detrás de Rías.
Rías alcanzó a ver con el borde del ojo a la persona que los estaba rebasando.
Así es.
Fue la que ella catalogó como suicida por elegir 2 dagas por el precio de 0 píldoras.
Al verla justo al frente, sintió miedo.
Además, como Rías pensó, no es una persona que trabaje en equipo.
Apenas la vio, le confirmó algo: no es una suicida, sino un monstruo.
—¡Hay que frenarla!
—grita Kevin.
Todo el grupo corre atrás de Irina.
Kevin pide información de ella, como: —¿Podemos frenarla?
—No hay manera de que podamos detenerla.
Es demasiado fuerte.
—¿Más que yo?
—dice Yeli.
—No sabría decirte en qué área es más fuerte, pero en la grieta, o mejor dicho, de vida o muerte, no eres digna de postrarte ante ella.
Bueno, eso creo.
—¿Es en serio?
Pero si ni siquiera la has visto pelear.
—Solo te diré a ti y a todos que ella solo agarró 2 armas y, por ende, 0 píldoras.
Además, va sola.
Nos acaba de rebasar una solitaria.
—¡Eso es muy temerario!
—O sea, ¿que se alimenta de las bestias del bosque y las caza ella sola?
No es para nada ordinario.
—No soy demasiado inteligente, pero ella me parece menos inteligente que el chico cuerda, y eso le hace aún más difícil el llegar aquí en solitario.
Franc y Neri dicen: —Solo ataquemos con todo.
Somos 5.
Solo hay que retenerla.
Kevin intercede: —¡Esperen un momento, chicos!
—¡Hey, hermosa chica de cabello marrón lacio!
—grita Kevin.
Irina escucha, luego se frena de repente y voltea a ver al grupo de Kevin sin decir una sola palabra.
—¿Se detuvo?
—dijeron todos en sus mentes, además de quedarse con la mente en blanco.
Estaban a solo 50 metros de la meta, y el ambiente estaba tenso.
Exactamente, ¿cómo iban a convencer a esta chica solitaria que se atrevió a ir al bosque de la grieta con solo dos dagas, sola, además de estar ilesa?
Eso sin decir que, confirmado por Rías, es un monstruo.
Kevin se aclara la garganta y dice: —Mi nombre es Kevin, y yo soy el representante de mi grupo.
Quería saber si usted estaría dispuesta a competir con nosotros por la meta, no solo por quién llega primero.
No sé si logro hacerme entender.
¿Eso le parece?
—Mi nombre es Irina.
¿Por qué razón jugaría con sus reglas?
—pregunta Irina.
—Mmm…
Quizás con un enfrentamiento uno a uno o un juego de suerte como piedra, papel o tijera, tal vez sea más justo, ¿no cree?
—dice Yeli.
—Muy bien.
Enfréntate a mí, y el que me logre derrotar ganará.
Rías expresa: —No, eso no es lo que Yeli quería decir, sino que…
Irina interrumpe a Rías y le dice: —Tú, la pequeña de pelo escarlata, eres una genio.
Puedo ver que escuchas las vibraciones de mi sangre.
¿Sabes cuál es el resultado si ustedes 5 se enfrentan a mí?
Así sean los 5 contra mí sola.
Una cara de espanto y sollozos salieron de la cara y ojos de Rías.
Estaba espantada.
Era la primera vez que alguien descubría su genialidad con tal exactitud.
Kevin y Yeli se sorprendieron.
—¡Hey!
¿Qué te ocurre?
¿Acaso acertó?
Rías asiente lentamente con la cabeza.
—Sí, mi verdadera genialidad no es el memorizar, sino escuchar el organismo de los seres vivos.
En el caso de ella, escucho voces aterradoras y una sangre arrolladora capaz de causar catástrofes.
Irina le responde: —¿Así que eso era?
Más o menos imaginé porque puedo sentir tus ondas tratando de entrar en mí.
—¿¡Qué!?
Irina ríe.
—JajajajjaJjaj.
¿Creíste que penetraste en mí?
Eso es muy lindo de tu parte, pequeña.
—Es usted una persona de temer, pero no hay un arreglo al que podamos llegar.
Nosotros también nos esforzamos —dice Rías algo pálida.
Irina…
—Es un buen punto.
Está bien, dejaré que tú entres primero, niña.
Kevin, Yeli, Franc, Neri y la misma Rías quedan impactados, luego estupefactos.
—¿Por qué?
—dicen al unísono el curioso grupo.
Irina vuelve a reír vivazmente.
—¡Ajajjajajajajja!
Y dice: —Son muy divertidos.
Piden algo, luego accedo, y preguntan el por qué.
Es sencillo: son un grupo muy divertido.
Me agradan, y no necesito todo el dinero.
Solo la mitad.
En cuanto a la otra mitad, la dividen entre ustedes.
—Es usted muy generosa, señorita Irina —dice Rías.
Kevin y Yeli asintieron con dudas.
En cuanto a Franc y Neri, se negaron rotundamente.
—¡Estás loca!
Eso no es justo.
No eres como Rías.
Eres ambiciosa.
Entre Neri y yo te derrotaremos, y estos cobardes no tendrán más opción que reconocer la fuerza de nosotros dos —dice Neri.
—Sí, todo el tiempo nos menosprecian —dice Franc.
—Ahora mismo hay drones espiando desde lejos.
Creo que un enfrentamiento subirá su nivel de popularidad, y la misma audiencia los recompensará.
Adelante, vengan y luchen —dice Irina.
—¡Chicos, no la provoquen!
Ella es muy fuerte —dice Rías.
Neri y Franc salieron disparados, haciendo caso omiso de lo que Rías les había dicho.
Ambos peleaban en dúo, así que eran compatibles en lucha contra varios adversarios.
Con uno sería paliza segura en la mayoría de los casos, pero, por supuesto, ellos no atacaban a alguien que evidentemente era superior.
O sea, que no podían ver las cosas como Rías, sino jamás hubieran levantado un dedo en contra de Irina.
Neri y Franc sacan sus armas.
Franc saca su antiquísimo mangual nivel 1, o sea que el fierro no sale con cadenas, sino que está pegado.
Y Neri saca su arma, el garrote.
Ambos tenían armas parecidas y 0 evolucionadas, porque el antiquísimo mangual ni fierro ni nada punzante tenía, y el garrote ni clavos ni madera tenía.
Ambos parecían palos de diferentes materiales.
Irina alzó su mano y los agarró a ambos con la misma mano, como si les quitara la chupeta a un niño recién nacido que apenas y podía sostenerla.
—¿Qué?
¿Dónde está mi arma?
—pensaron antes de caer al suelo, porque seguían con la fuerza inicial, y el arma no estaba donde debería estar.
Cayeron al suelo, y allí entendieron que eran niños tratando de matar a una bestia feroz.
—¡Disculpenos, toda poderosa diosa Irina!
—dicen Neri y Franc, casi llorando.
Irina…
—Qué fácil cambian sus creencias.
Y no me llamen diosa, porque Dios es alguien más sorprendente que yo —dice la poderosa figura Irina.
—Sabias palabras, pero disculpe mi inmadurez.
Yo también quiero medir fuerzas con usted —le comenta Yeli a Irina.
—No, mejor en otra ocasión —es la respuesta vacía de Irina.
Yeli pregunta: —¿Por qué?
—y esta se encuentra con una sorpresiva respuesta.
—Tienes mucho potencial, y no soy buena para animar a la gente a ser mejores peleadores.
En otras palabras, te vas a estancar cuando yo te aplaste sin piedad.
Yeli…
Rías…
—También en arrogancia nos gana a todos —pensaron.
Rías…
—Mmm…
Creo que dice la realidad —dice Rías.
Kevin: —Las cosas ya se desarrollaron así.
Así que vamos, y bienvenida al grupo, Irina —dice Kevin.
—¿Soy parte de su grupo?
¿Tan rápido?
Yeli y Rías respondieron con una gran alegría.
—¡Pero por supuesto que sí!
—Me caes bien —dice Yeli.
—Te admiro mucho —dice Rías.
—¡Solo entren ya!
—dicen Franc y Neri.
—Jajajajaja —Rías se ríe felizmente.
—¡Par de tontos!
—dice Rías.
**SE ABREN LAS PUERTAS DE LA AMBICIÓN.** —¿Estas son las llamadas puertas?
¿O la línea de la victoria?
—dice Kevin.
—Supongo que hay que empujarlas, y al primero que vean será el ganador —dice Yeli, lanzando a atinar a cómo es el ganador.
—Puedo escuchar a la gente vitorear —dice Rías.
—Apuesto a que hay una cámara en la puerta.
Solo están esperando que abran —dice Irina.
Neri y Franc dicen: —¡Por Dios, ábrelas de una vez, Rías!
—¡Ah!
Es verdad.
Las empuja y parecen no moverse.
—Con más fuerza —dice Irina.
—¡Ahhhh!
—grita Rías y las abre.
De un momento a otro, tuvo la fuerza para moverlas, pero sabe que Irina hizo algo para ayudarla a abrirlas de alguna manera, porque esta puerta de par era demasiado pesada.
**¡Fotos, fotos, fotos!** **¡Click, click!** Un montón de fotos fueron tomadas, y flashes aparecían por todos lados cuando, de repente, se detuvieron.
—¿Qué es eso?
—dice Kevin.
—Son solo cámaras que tienen permitido fotografiar al ganador por 5 segundos.
Luego de allí, están restringidos.
Es como una manera de guardar en alguna parte el registro del ganador de dicho evento.
—Mmm…
—Entonces, entremos todos, chicos.
Todos entraron, y la multitud los aclamó.
Incluso un señor de barba blanca y pelo blanco, con traje negro refinado y una manta en la mano derecha, dijo: —Felicidades, ganadora y seguidores del ganador.
Todos tendrán una recompensa, por supuesto, diferente a la del ganador.
Irina explica: —Así es.
A todos los que llegan 10 minutos después del primero, los recompensan con premios menores.
Todos estaban contentos; sin embargo, Rías e Irina se veían la cara.
Irina asintió, y Rías se preocupó.
—Hay algo más en esto.
Todos vieron el intercambio de miradas, entendiendo que algo andaba mal, así que se colocaron sutilmente en guardia.
—Esto es de tener cuidado —dice Irina a Yeli, que era la más cercana.
Yeli asiente, pero no sabe qué está pasando.
—Hay una conspiración.
¿Qué debería hacer?
—dice Yeli.
—Ah, los que llegan pasados los 10 minutos pelean en el coliseo, pero estamos fuera de ese coliseo porque llegamos al mismo tiempo.
Además, no es sino la corazonada de que algo me preocupa.
Siento auras, energías cambiantes, pero no sé de dónde.
Rías asiente y dice: —Es verdad.
Y el coliseo no sería un problema porque las peleas son justas y campales.
—No tiene nada que ver.
Es algo más.
Atentos, como dice Irina, que tiene la mejor intuición.
Estén en guardia —dice Yeli.
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