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El juego del Mesías - Capítulo 44

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  4. Capítulo 44 - 44 La ira de lucsus
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44: La ira de lucsus 44: La ira de lucsus **Pueblo de Atom – 1:00 p.m.** Ese día en que el pueblo de Atom se vio envuelto entre un cruce de un dúo de exninjas ahora actuando como cazarrecompensas y un joven cuya procedencia era incierta, una hermosa mujer de cabello amarillo con mechas anaranjadas estaba a punto de ser atravesada por una daga.

Su incredulidad había acabado, más sus ojos grises aún se encontraban mirando de reojo a la persona agresora, que no era otra sino la única en quien confiaba.

Sus ojos risueños no se inmutaron ni siquiera cuando la daga se hizo paso por el cabello, entrando por la nuca.

El movimiento que recorrió la daga hizo que la punta saliera por la tráquea de la belleza, que en este momento, la sangre por la boca le salía abundantemente.

Y de sus ojos, lágrimas acompañadas de un silencio sin llanto se derramaron en su rostro hasta caer al suelo.

Angi recordaba los momentos que estuvo con su esposo.

Quizás no eran los de una pareja ideal, unidos por una gran fuerza; sin embargo, el acto de traición de su esposo, el hijo de un exbarón que llevaba como nombre Bills de Aragón, era un acto imperdonable.

Y que incluso en estos breves instantes, el dolor de la traición era mayor al de la daga en su interior.

—Ssss…

—El sonido de la daga saliéndose lentamente fue reemplazado por uno fuerte—.

¡Track!

—Bills sacó la daga rápidamente—.

Angi se agarraba la garganta para tratar de frenar lo imposible, pues la sangre salía por todas partes.

—¡Haaa…!

Angi daba pasos lentos hacia donde Lucsus.

La respiración se le había cortado; el veneno se propagaba, causándole un dolor físico intenso.

Más su equilibrio era como el de un bebé aprendiendo a caminar.

Su mano derecha intentaba agarrar con fuerza, desde lejos, a la persona que representaba su última esperanza.

Se aferraba con fuerzas a lo que le quedaba.

El rostro de la persona que intentaba alcanzar estaba pálido y sorprendido, casi tan incrédulo como el rostro de hace un momento de ella misma.

Así que sonrió, puesto que sintió que al menos alguien lamentaría su muerte.

—¡Bang!

—Cayó al suelo, y un charco de sangre fue creciendo alrededor, manchando sus prendas.

La Media Zorra sostenía con fuerza la Estrella de la Ira, pues esta estaba a punto de salirse de control.

—¡Bamm!

—El Lucero del Alba golpeó a Lucsus directamente.

Esto hizo que volara unos centímetros para luego caer al suelo.

Al intentar levantarse, miró en la dirección de Angi.

De pronto, comenzó a temblar de rabia, puesto que el esposo que le acababa de atravesar el cuello ahora mismo se reía muchísimo mientras apuñalaba las piernas y espalda de Angi en el suelo.

La Media Zorra le gritaba a Lucsus: —¡Amo!

¡Los dos ninjas están a punto de atacarte nuevamente!

Pero este parecía no escucharlo.

En medio de todo esto, Lucsus a la Media Zorra le dijo: —Alguien que ni me conoce me estaba protegiendo.

Deja de tratar de controlar mi ira, porque siento que no estoy siendo humano desde hace tiempo.

Esta habilidad, “genio emocional”, me hace sentir que no existe nada más que el dolor.

¡Deja salir mi ira, porque siento que lo mínimo que puedo hacer por ella es odiar a su asesino y vengar su muerte!

La hermosa y sensual Kana’a sabía perfectamente lo que estaba sintiendo Lucsus, así que dejó de controlar la ira.

—¡Boomm!

—Una aura fuerte salió desde el suelo, haciendo estallar su ira y rabia, cubriendo los alrededores de Lucsus.

La fuerza asustó a todos los presentes, puesto que se sentía una presión inimaginable.

Más los ojos completamente rojos de Lucsus hicieron sentir que esta persona era peligrosa.

Habían pasado por alto el color de ojos porque eran dos ojos de distinto color; sin embargo, el par de ojos rojos y azules eran una característica de la raza casi extinta de los Eyes: una raza tan fuerte que puso fin a muchos reinados.

Este era el momento para atacar, puesto que, a Lucsus, los ojos le sangraban muchísimo, y por sus dientes apretados, llenos de ira, salía sangre.

Además, podían sentir que el aura le estaba destruyendo el cuerpo.

Franc fue el primero en acercarse, lanzando un golpe repleto de energía hacia…

En cuanto a Lucsus, no estaba viendo a este sujeto; sin embargo, fue avisado por Kana’a.

—¡Boomm!

—De un golpe destruyó el mangual de Franc.

Acto seguido, lo agarró por el cuello, presionándolo tanto que sangre comenzó a salir por los ojos de Franc, quien, entre súplicas que no llegaban a formular palabras, pasó a perder poco a poco el conocimiento.

—¡Boomm!

—Golpeó a Franc contra el suelo, dejándolo inconsciente.

Neri queda sorprendido, y el miedo en él comenzó a surgir: —¡Eres un monstruo!

—Incluso se tropezó al ver los ojos rojos.

Estaba a punto de huir hasta que vio un par de sombras que llegaron a la escena que se desarrollaba.

Esto era algo que él había previsto; por eso quería acabar rápido con Lucsus y llevarse el botín, puesto que otros también iban por la cabeza de él.

—¡Llegó un escuadrón completo de cacería!

Para la situación era bueno que llegaran, aunque tendría que compartir la recompensa.

—¡Buuahh!

—Una bocanada de sangre salió de Lucsus, haciendo que cayera de rodillas.

Neri sonrió y dijo: —Bueno, solo nos interesa el dinero.

Así que solo déjanos llevárnoslo.

—¡Un momento!

—Salió una voz diciéndole a los cazarrecompensas—.

Ah, este chico, mi esposa lo intentó proteger.

No quiero que quede nada de su legado, por muy superficial que sea.

Además, esa puta regalona se atrevió a fijar su atención en otro hombre en mi presencia.

¡Tengo mucho más riquezas que está!

Les daré un buen botín a quien mate a este joven que se atreve a meterse en nuestros asuntos familiares.

Neri comenzó a reírse: —¡Jajajaj!

Parece que el cielo no está de tu lado, chico.

—Es un ser peligroso.

Mira los ojos, más el aura desconocida —dijo el líder de los cazarrecompensas—.

¡No perderemos tiempo!

¡Lanzemos un ataque combinado!

Habían alrededor de 20 cazarrecompensas: 10 de ellos eran elementalistas, y 10 poseían artes sagradas.

Los 10 elementalistas rodearon a Lucsus, y los 10 de artes sagradas se formaron para combinar su arte, el cual era el mismo.

El arte de ellos no era espiritual, sino físico; esto quiere decir que no son cultivadores, sino que utilizan una parte de su cuerpo para dar forma a un ataque.

Como todos eran de la misma aldea, practicaban el mismo.

Se cortaron con un cuchillo la muñeca, y la sangre comenzó a salir.

Los 10 combinaron su sangre, manipulándola con las manos, uniéndose, convirtiéndola en múltiples agujas de sangre que podían cortar incluso las piedras.

Los elementalistas, por otro lado: unos combinaron el fuego que eran capaces de manipular, otros combinaron el agua, otros la tierra, y también los de aires.

Los elementalistas se diferenciaban de los magos puesto que solo podían manipular el elemento, el cual ellos entrenaban como ninjutsu, porque los elementalistas fueron alguna vez ninjas que se separaron de los clanes, formando aldeas de especialistas de elementos.

Claro, estos sin poder utilizar sellos, pues los secretos de un clan no han podido robar.

Así que solo entienden los principios de entrenamiento de ninjutsu de elementos.

Quiere decir que necesitaban un medio para la utilización del elemento, como un encendedor los de fuego.

Neri, por otro lado, tenía un sello en la boca que le permitía lanzar fuego de acuerdo a su energía, lo cual era más potente que un elementalista común.

Todos combinaron su ataque, liberándose al mismo tiempo, como si se tratara del exterminio de un demonio que nunca debió nacer.

Esto hizo estremecer el corazón de Kana’a, puesto que no podía pensar en una manera de huir de esta situación.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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