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El juego del Mesías - Capítulo 46

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  4. Capítulo 46 - 46 El legendario primer cielo
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46: El legendario primer cielo 46: El legendario primer cielo El sol no estaba en su mayor temperatura el día de hoy, puesto que ya había pasado hace mucho rato el mediodía.

No obstante, la temperatura seguía siendo alta, más o menos a unos 50 grados Celsius.

Esto pondría a sudar a cualquiera; sin embargo, había una chica sin zapatillas flotando en el aire que no parecía ser afectada por el calor.

No solo no había rastro de sudor, sino que, a un nivel aún más íntimo, ni siquiera sus partes exudaban algún tipo de líquido por más pequeño o mínimo que fuese.

Esto era porque esa temperatura, para esta belleza de ojos grises y cabello amarillo con mechas anaranjadas, no era suficiente para activar sus procesos naturales del cuerpo.

Por otra parte, el escuadrón de batalla frente a ella sudaba en el exterior muchísimo —no hablemos de sus interiores—, pues hasta les enrojecía la piel.

Además, había algo que aceleraba el proceso del sudor de ellos: no era más que la poderosa cultivadora espiritual, quien imponía su presencia como una araña alzando su red, atrapándolos a todos en ella, puesto que el miedo los paralizaba.

Angi se acercó volando recto a solo unos cinco centímetros del suelo.

Se colocó cerca del grupo de elementalistas, haciendo que varios se echaran al suelo —las piernas les temblaban tanto que no pudieron evitarlo—.

Fue su reacción biológica.

Era hora de su castigo…

o eso parecía.

O quizás era el karma por sus acciones.

La mujer de aura madura vio en dirección recta detrás de ellos, para luego encontrarse con unos ojos que había conocido por mucho tiempo: los de su marido.

Bills estaba en el suelo, temblando e incrédulo, puesto que nunca esperó que todo su plan perfecto se arruinaría en cuestión de segundos.

Él venía del Semireino de la Paz junto con su esposa; por ende, conocía muy bien las capacidades de un cultivador que ha trascendido.

Sabía que escapar no era una opción, aunque corriesen todos en direcciones opuestas: esta los alcanzaría a todos y cada uno.

A diferencia de los demás presentes, que solo sentían miedo ante un poder que les parecía inalcanzable y aterrador.

Uno de los elementalistas se dio cuenta de que tenían que salir de esa situación como fuera.

Al enfocarse en la mujer, no solo no tenía la mirada en ellos —estando a menos de 50 centímetros—, sino que su aura estaba desactivada.

Así que lanzó su fuego rápidamente con el encendedor.

Esta flama cubrió el cuerpo de la mujer; sin embargo, se detuvo con un chasquido de la mano de la misma.

—¡Zuuuu!

—Como si el viento viniese desde su interior, desprendió el fuego de ella.

Neri había aprovechado la distracción del elementalista para lanzar un ataque veloz con toda su fuerza del Lucero del Alba, con toda la energía del aluminio y el magnesio.

Pues este era consciente de que la mujer ahora mismo tenía un poder desconocido que era un peligro para todos, y había que apostarlo todo en un ataque para después huir lo más rápido posible.

—¡Boomm!

—El Lucero golpeó a Angi en el rostro…

o eso pareció, puesto que no movió ni un dedo para detener el ataque.

Neri iba a salir corriendo, pero se quedó sin palabras al ver que lo recibió de frente.

El aura de Angi, que tenía en los bordes del cuerpo, frenó por completo el arma más poderosa en este campo de batalla, haciendo que el mazo del Lucero cayera al suelo junto a la única esperanza que tenía Neri de causarle un daño para huir.

Porque apenas vio los ojos de la chica, estos fueron como si le dijesen: *«Si te mueves, te espera algo peor que la muerte»*.

Por eso quedó petrificado.

Angi extendió su mano izquierda en dirección a todos los elementalistas.

—¡Zuuuuu!

—Al instante, cayeron todos al suelo —con excepción de los que ya estaban allí—.

Lo que los hizo caer no fue más que una técnica del arte espiritual de viento de la belleza de ojos grises, el cual estaba empujando el aire de sus pulmones hacia afuera, también extraía el aire del resto de órganos.

—¡Ahhhh!

—Los gritos de dolor inundaban el ambiente, creando una melodía terrorífica cantada por un violín acompañado de su piano irreemplazable para los oídos de la portadora de dicha técnica.

Algunos de los elementalistas se les ocurrió la idea de pedir clemencia.

—¡Porr…!

—Pero al primero le explotaron los pulmones.

—¡Boomm!

—Dio su último aliento mientras moría en la miseria, ahogándose en su propia sangre.

—¡Ssplachh!

—Los órganos del resto de personas se retorcían y explotaban internamente, creando un charco de sangre, además de gritos que espantaron a los que aún respiraban.

Los que seguían con vida ya no podían con tanta presión.

Unos lloraban pero no suplicaban, puesto que sabían que solo acelerarían la muerte.

Algunos comenzaron a sacar las fotos de sus familiares: —Lorena, papá no volverá.

Creo que no salgo de esta.

—Por favor, cuídate, Marcos.

Sé fuerte y protege a tu madre.

Goteo, goteo, goteo…

Lloraban ante la incertidumbre de la muerte y sus familias.

Otros comenzaron a ver al cielo, en vista de que parecía ser el fin.

Los más fríos y calculadores se preguntaban si había manera de hacer un trato con esta persona.

Angi tenía una bola grande de aire en su mano que giraba, estando comprimida: era el aire de los pulmones de los 10 muertos.

Dirigió la mirada a Neri y, acto seguido, le lanzó esa bola de aire comprimido.

—¡No, espera!

—dijo el sujeto, pero ya el ataque había sido lanzado.

Así que, con gran rapidez, este lo esquivó por poco, a lo que el aire comprimido se extendió como si fuese un tornado, dejándolo atrapado en él y generándole múltiples cortes en todo el cuerpo.

Como el aire que lanzó no era nada más que el de los pulmones de los muertos, por supuesto, esto no era un viento poderoso.

Le hizo tanto daño a Neri porque estaba combinado con el aura de Angi.

Neri cayó de rodillas; hasta su cara sufrió múltiples cortes.

—¡Haaa!

—Dio un respiro grande y dijo—: Parece que no estás abierta a negociaciones, ¿eh?

La hermosa chica con aura madura frunció el ceño.

—¿Así como ustedes le mostraron misericordia a la persona que yace detrás de mí?

—¡Kkkkk!

—Los dientes de la chica rechinaron de rabia.

Sus ojos reflejaban en su iris una furia que no podía contener y que no quería hacerlo.

—¡Ahhhh!

—Un grito ensordecedor de Angi retumbó en los oídos de todos, pues ya no había agua que apagase este fuego.

—¡No te suplicaremos, pero déjanos con vida!

¡Solo hacíamos nuestro trabajo!

—¡Sí, solo pedimos eso!

—El lugar comenzó a llenarse de lamentos.

—Conozco cómo funcionan sus grupos de mercenarios y cazarrecompensas.

Además, tengo mis propias razones para no dejarlos ir.

Pero…

—¡Rrrrzzz!

¡Rrzzz!

¡Rzzz!

—La chica lanzó una gran cantidad de viento con su dedo índice, y del aire surgían cortes parecidos a hilos finos con un sonido de cuchillas en dirección a los 10 que poseían un arte físico tipo humano.

El sonido de los huesos siendo cortados era sordo a los oídos de una persona promedio.

Incluso entre los presentes, solo alcanzaban a oír las rajaduras del cuerpo siendo dividido en varias partes.

—¡Rzzz!!!!

—La implacable chica de arte espiritual de viento lanzó su último ataque a los 10 artistas físicos, para que luego quedase un escenario cubierto de miembros separados, armando una pintura que con sangre cubría todo el pavimento y un poco más del que sus cuerpos abarcaban.

Algunos estaban solo con uno o dos miembros divididos y seguían con vida; otros tenían la misma cantidad de cortes y estaban muertos.

Solo tres sobrevivieron al ataque, y esto no fue suerte.

Angi, que había llegado a la trascendencia, además de eso tenía un agudo sentido, así que determinó que posiblemente ellos eran los únicos que merecían tener una muerte más lenta o, en cuyo caso de que sobrevivieran, tuviesen una vida en donde ya no podrían hacer más daño… o que terminaran suicidándose por no querer vivir de esa manera.

En otras palabras, que sufrieran mucho más que el resto de personas a quienes acabó de quitar la vida antes de morir.

Neri cayó de rodillas.

—¡Bang!

—Estaba perdiendo el aire.

Angi utilizaba una de las técnicas básicas de su arte espiritual: *«El espacio sin aire»*, el cual consistía en elegir con su aura y delimitar un espacio en donde expulsara todo el aire.

Era considerada de nivel básico porque cualquiera podría salir de ese espacio delimitado por el aura, que no es más que la energía de la persona que lo extiende.

Pero estando en el *Taikiken no Sora*, era como si Neri estuviera siendo atado de pies a cabeza sin poder siquiera mover un músculo.

Al ver que se estaba desmayando, Angi levantó la mano e hizo que un pequeño tornado surgiera debajo del cuerpo donde estaba el sujeto, realizando con éxito el mandarlo a volar por los aires, cayendo a los pies de esta.

—¡Yaaa, mátame!

—dijo agonizando Neri, quien ya no quería sufrir más.

—Ja ja, qué gracioso.

¿Tienes que estar bromeando, no?

¿Ah?

—respondió Angi, apuntándolo con un dedo.

Una bala de aire salió, atravesando su hígado.

—¡Baamm!

—¡Ahhh!

—Neri gritó por ayuda desesperado—.

¡Ayuda!

¡Ayuda!

—¡Bam!

¡Baamm!

¡Bamm!

—Sin piedad, las balas impactaron en varios órganos.

—¿Te divirtió clavarle tu gran arma obsoleta de la que te sientes orgulloso?

¿Eh?

—dijo Angi.

Neri estaba mordiéndose la lengua, pues la mujer no golpeaba sus puntos vitales a propósito para que siguiera sufriendo.

—¡Baaamm!!!

La belleza de ojos grises se hartó de este escenario tan sangriento y repulsivo para ella, así que se echó el cabello hacia atrás —pues le estaba molestando—.

—¡Basura!!!

¡Escoria!

Y apretó su mano derecha poco a poco, como si tuviese algo en su mano.

—¡Arte espiritual: Inyección de aire!!!

El aire en forma de energía comenzó a entrar rápidamente —y cada vez más acelerado— en todas las partes del organismo de su objetivo, haciéndose paso, atravesando el organismo comprimido en pequeñas partículas que lo atravesaban sin dificultad.

El cuerpo, mas los órganos de Neri, comenzaron a inflarse: sus ojos, esqueleto, incluso la lengua y dientes.

—¡Ahhhgggg!!!!

Las partículas se descomprimieron a una velocidad inhumana, como una bomba de aire.

Angi terminó de cerrar la mano rápidamente, generando con el puño un sonido de aire que cortó el viento que entraba en el cuerpo del sujeto.

—¡Booommm!!!

Acto seguido, el cuerpo de Neri explotó.

La sangre, huesos, piel y demás órganos estallaron como si fuese un globo al que pincharon, dejando el eco de los huesos y órganos al romperse tan fuertemente.

El bello rostro de Angi se tiñó de sangre con pedacitos de carne, e igual su vestido —que a su vez ya tenía sangre previamente—.

Luego, con un movimiento de su palma, la sangre salió de su vestido con una corriente de aire que hizo revolotear toda su vestimenta, al igual que su joyería.

Al frente de ella, un hombre de aspecto maduro —parecido más bien a un señor— estaba temblando, agarrándose la cabeza.

—¿Y por último… qué voy a hacer contigo, Bills?

—dijo fríamente sin verlo a los ojos, como si no le importase lo que pasara con la vida de esa persona.

Puesto que realmente era lo que sentía en ese momento la poderosa cultivadora espiritual.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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