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El juego del Mesías - Capítulo 51

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51: La imagen de un dios 51: La imagen de un dios **¿En dónde estoy?** No puedo ver nada.

Siento el cuerpo entumecido.

Mi sangre no deja de fluir como un pequeño río que se va extendiendo, acabando poco a poco con mi existencia.

Estaba oscuro.

Me duelen los ojos —decía Irina en voz baja, tirada en un suelo blanco—.

Ese suelo se comportaba de manera muy inusual: parecía que estuviese dividido o fragmentado en billones de piezas que se sustituían por una de ese mismo color, creando así un *título* en todo el piso, o también parecido a píxeles muy diminutos que a la vista parecía que se apagaran y prendieran.

Esto no se resumía solo al suelo, sino a paredes, techo e incluso la misma realidad.

En otras palabras, era una habitación en donde solo existía una partícula que estaba en todos lados al mismo tiempo y en ninguno a su vez.

Irina luchaba con fuerza para ponerse de pie; sin embargo, se resbaló en su propio charco de sangre.

Sus ojos, cegados de sangre con grietas que no le permitían ver absolutamente nada de la habitación blanca, activó su aura.

Al hacerlo, su cuerpo sutilmente se comenzó a mover en todas las direcciones, como si un imán apareciera en un lugar y luego desapareciera para después aparecer en uno nuevo.

—¿Qué demonios es esta fuerza magnética?

Me atrae a todas las direcciones.

Mi aura es débil y casi no me quedan fuerzas.

Aun así, debo salir de aquí rápido.

Si me tardo, Yeli va a morir.

Ese maldito cyborg la va a matar solo para causarme daño —dijo Irina al mismo tiempo que trataba de tocar el suelo.

Sin embargo, notó que, aunque estaba aparentemente en algo plano, no sentía ningún tipo de pavimento.

No obstante, con su aura, sintió una mínima —casi indetectable— energía.

—¿Ah?

—Irina se sorprendió y comentó para sí misma—.

¿Cómo es posible esto?

A mi alrededor siento la misma energía casi indetectable, pero no siento que se dirija hacia mí.

Además, si apago mi aura, deja de atraerme… No, espera.

Creo que lo hace, pero a un nivel demasiado leve.

¡Quiere decir que mientras más energía emplee, me atrae más esa energía!

Aunque me di cuenta de ese detalle, ¿cómo me va a servir?

La hermosa mujer de piel blanco-jade, junto a su cabello marrón lacio salpicado de sangre y tierra, se encontraba gateando de forma muy dificultuosa, casi como si se estuviera arrastrando mientras tocaba todo a su alrededor.

*Había* que encontrar una pista para salir.

La escena era desgarradora, puesto que una imponente guerrera de la talla de Irina jamás había sido arrinconada hasta este punto, donde no solo estaba en juego ella, sino la vida de otra persona también.

Ella recordaba claramente el día que fue traicionada por su gente.

Sin embargo, en la mente de Irina, ellos hicieron mucho más de lo que ella merecía.

Puesto que *habría* tenido una muerte feliz peleando al lado de sus camaradas.

Por supuesto, entiende el que decidieran por ella, pero de igual forma, el vivir día a día para ella era un infierno: uno en donde no estaban ellos.

Aunque no se siente traicionada, sí siente mucha impotencia de no haber podido hacer *nada*.

—Esta vez no dejaré que muera una compañera más —murmuró con los labios temblorosos—.

Nunca he pedido nada a un ser supremo o a una divinidad, pero si existe… permíteme morir de una manera brutalmente cruel si no logro salvarla.

La respiración de Irina se hacía cada vez más pesada, hasta que sus músculos cayeron como si se fueran desgarrados.

Esta no hizo ningún ruido; solo movió sus manos, expandiéndolas por el supuesto suelo, buscando algo de esperanza.

**¡Tac!** La cara de Irina recobró el color puesto que su dedo chocó con un metal.

Esta recobró fuerzas, puesto que una tenue luz vio en este oscuro túnel.

Al tocarla con las manos, sintió que era una ametralladora.

Esto le generó muchas preguntas y le dio pocas respuestas.

La hermosa chica ciega recapituló: —En el momento que Metali abrió su semidominio, los huesos y músculos se me comprimieron y transformaron.

Fue tanto el dolor que me desmayé.

No obstante, antes de que eso ocurriese, sentí que algo me atraía muy fuertemente hacia una dirección que no era otra sino en la que se comprimía.

Sin embargo, en ese momento solo era en una dirección.

Y cuando desperté, es atraída en múltiples direcciones.

Y mientras más aumento mi energía, más es atraída en todas las direcciones.

Esto quiere decir que las leyes acá son distintas; sin embargo, en un punto se entrecruzan.

Irina murmuró con los ojos muy abiertos: —Eso quiere decir que es imposible encontrar su posición.

No hablemos de medir su velocidad.

Pues parte de mi dominio es calcular la velocidad y cantidad de fuerza de la energía a cierto rango, como con el misil.

Acá también puedo sentir la energía que me trajo a este mundo con diferentes leyes, puesto que tengo mi dominio activo.

Y lo percibo, más no puedo dar con él.

—Mi manto de sangre no lo puedo usar porque me falta energía.

Igual, eso no creo que me sirva ahora mismo.

En cuanto al daño que puede hacer la energía que percibo, es casi nula.

—¡Espera!

¿Y si intento forzar su ubicación?

Y así, tal vez, me repela.

Irina enfocó toda su aura en perseguir la energía que la atraía.

Se concentró mucho para luego lanzar su expansión de dominio al máximo, para forzar a salir esa diminuta energía.

**¡Ahhhh!!!!** **¡Booooommm!!!!** Un aura roja llenó toda la habitación.

Sin embargo, al sentir la posición, una expresión de espanto mostró la mujer ciega: pues estaba en casi todas partes la energía, pero a la vez en ningún lado.

Y además, esta no se cruzaba con ella por nada.

Esto hizo crecer el miedo de Irina, puesto que si, al forzar su posición, se mostraba una probabilidad tan pequeña de encontrarla, quería decir que no iba a librarse de esta rápido.

Sus ojos ciegos y agrietados hicieron que las lágrimas que surgían de ella se transformaran en lágrimas de sangre.

Parecía la pintura de una diosa que bajó al mundo humano.

No apretaba los dientes; tampoco mostraba expresiones en su rostro.

En ese momento, Irina sintió la presión de un ser omnipotente entrando en su cuerpo.

El éxtasis se llevaba su cordura, y un grito eufórico secó su garganta: **¡Ahhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!** Estaba tan eufórica y loca que comenzó a morderse las manos, quitando pedazos de su carne y escupiéndola.

Si hubiera que describir cómo se sentía, solo Dios te lo podría describir.

El corazón de Irina se prendió, y un temblor retumbó en toda la habitación, haciendo colapsar todo a su alrededor: **¡Huuu!

¡Rrrrr!

¡Rrrr!

¡Creak!

¡Bam!

¡Bam!** En medio del terremoto, el corazón de Irina comenzó a latir lentamente: **¡Tum!

¡Tum!

¡Tum!!** Una sensación entró en el cuerpo de la aparente encarnación de una diosa.

Fue un sentimiento que no estaba escrito en palabras, pero si una frase podría tratar de englobarla, sería: *«¿Quieres ser Dios?

No, ¿verdad?»* Irina, aún en ese estado, con el mismo sentir, *vio*.

Así es, como dije, *vio* cuarenta puntos en donde estaba la energía.

Esto fue una visión más clara del panorama; sin embargo, inútil.

De alguna manera, sabía que no pertenecía a este ni a ningún mundo.

Tocó su pecho.

**¡Tuuuummm!!!** Su corazón dio un latido tan fuerte que se levantó por un instante de su pecho.

La energía roja alrededor de ella se comenzó a convertir en una negra.

Irina rió sádicamente: —¡Jejejeje!

¡Ja, ja, ja, ja!

La euforia aún en ella seguía palpable.

Su sentir ya sabía por qué estaba pasando esto: los puntos rojos la atraían; sin embargo, estos repelían a otros.

Su euforia facilitó las cosas, pues la energía que estaba a su alrededor no atraía a los puntos rojos, sino que los repelía.

Y ella aprendió de esa energía y transformó por completo la otra parte de su aura que faltaba para ser repelida por completo.

Este gran genio que aprendía con solo sentirlo no era uno que se viera ni siquiera en un reino.

Los puntos rojos comenzaron a lanzarle energía que la repelían, y se comenzó a construir en ella un traje metálico que cubría todo su cuerpo.

Y como diminutos píxeles que la corroían poco a poco, se fue desvaneciendo hasta desaparecer por completo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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