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El juego del Mesías - Capítulo 63

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  4. Capítulo 63 - 63 El reino más fuerte
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63: El reino más fuerte?

63: El reino más fuerte?

El invierno estaba llegando al reino Esquizo, aunque había sol.

El helado viento era capaz de enfriar el agua caliente en segundos.

Los jóvenes aprendices a paladines se encontraban trotando, otros practicaban con la espada y otros peleaban sin armas.

Todo esto lo hacían dentro de la academia Espada One.

Esta estaba cerca de la frontera, y allí, cerca de ella, había tres personas tratando de cruzarla, siendo detenidas por dos guardias.

La mujer, con un vestido blanco abierto, cabello amarillo con mechas anaranjadas y un aura madura, no parecía muy contenta.

Es más, se podría decir que estaba de mal humor.

—Esto no puede ser.

Nosotros pedimos entrar al reino Esquizo, pues la guerra acabó con todo lo que teníamos y ahora queremos empezar de cero —dijo la mujer.

Los guardias se negaron rotundamente.

—Lo siento, mujer, pero no podemos dejar entrar a una sola persona más de los exiliados.

Fueron las órdenes del Overlord —explicó uno de los guardias.

El sujeto se aclaró la garganta y continuó hablando: —Él ya hizo un tratado con el Semirreno Militar, y estos se encargarán de construir todo lo que destruyeron.

La mujer respondió furiosa: —¿Y qué haremos mientras eso ocurre?

Además, ellos mataron a tanta gente.

¿Cómo se van a redimir?

—Lo siento, mujer, no podemos hacer nada.

Son órdenes de un personaje al que no podemos ir en contra —respondió el guardia.

—¿Hay alguna otra forma de entrar?

—preguntó el joven.

Los guardias se miraron el rostro y dijeron: —Bueno, al menos que no entren con pases de exiliados, sino que provengan de otro lugar.

Y, claro, también cambien su nombre, porque si están en el registro de los exiliados, los sacarán de aquí.

Lucus sonrió y preguntó de una manera un poco más casual: —¿Y para conseguir esas identificaciones, qué tenemos que hacer?

El guardia exhaló fuertemente.

—Está bien, los ayudaré.

Parece que han pasado por mucho.

Pero necesitaré dinero.

¿Llevan ahorros encima?

Angie sonrió y miró a Lucus.

Este le devolvió la sonrisa y le mostró la gran cantidad de oro a los guardias.

Por unos instantes, la perplejidad y el asombro no pudieron ocultarse más.

Sus mandíbulas cayeron, dejando dos rostros impactados.

**Dos horas después** Angi miraba fijamente su antigua identificación.

Decía su nombre y apellido, además de otros datos como “casada” o “residencia: exiliada”.

Esta sería la tercera vez para ella que cambiaba de identificación.

Uno de los guardias había llamado a Angi.

Lucus ya había salido del cuarto.

Al entrar, le pidieron sus datos y tomaron fotos.

Luego siguió el turno de Violeta, lo cual fue lo mismo para ella.

—Esperen un momento —dijo el guardia.

Pasados esos minutos, él llegó a donde ellas estaban.

—Estas serán sus nuevas identificaciones.

Escuchen, ambos son ahora originarios del Semirreno Mágico, uno de los cuatro grandes semirreinos, el cual tiene un tratado con nuestro reino para residir aquí si así lo desean.

—Recuerden que estos documentos se ven como originales, pero son falsos.

Así que no se metan en un lío grande, y nadie lo sabrá —explicó el guardia—.

Como llevan dinero consigo, por ahora entrarán como mercaderes.

—Sí, comprendo —dijo Lucus.

Angi también asintió.

Los dos guardias quitaron las armas que bloqueaban su paso y dijeron: —Bienvenidos al reino Esquizo, el reino más poderoso.

Al estar ya dentro, Lucus dijo: —La estructura de toda la ciudad es increíble y tiene un aire a antigüedad.

Angi añadió: —No solo eso.

Aquí es muy parecido al país exiliado.

No tienen casi tecnología porque no les sirve.

Ellos son más avanzados que cualquier otro reino.

Son la cúspide del poder, solo superados por el Dominio.

—Es increíble —dijo Lucus, y pensó que esto se parecía bastante a China.

Por lo que preguntó a Angi: —¿Sabes qué es China?

—¿China?

No, no lo sé.

¿Es un arma?

Lucus no dijo nada, solo guardó silencio.

—Me temo que no.

Solo es un sitio que se le parece mucho —respondió finalmente.

Angi dijo: —Todas las personas están vestidas de una forma tradicional, con un kimono, porque hoy se celebra el Día de la Espada.

—¡Mmm!

¿Conque un festival, eh?

Angi respondió: —Así es.

Por eso la vestimenta.

A Lucus esto le parecía más un festival chino, en donde las mujeres vestían como su tradición lo dicta.

—El Día de la Espada no era otro que el día en que el primero de su reino tomó una espada con alma e hizo escalar de un pueblo a un reino en vida, el rey de hace 40 generaciones atrás —dijo Angi.

Lucus…

Violeta…

—Eso es muy sorprendente —pensó Lucus—.

Las espadas tienen vida.

Eso no me lo esperaba.

Angi sonrió ampliamente.

—Por cierto, allí al frente parece que está la academia a la que postularemos.

Lucus volteó y dijo: —Academia One.

—Hoy es su día festivo, así que postularemos mañana.

Por cierto, recuerden que no tenemos los mismos nombres.

—Debo decir que cada uno se llamará por esos nombres desde ahora.

Yo me llamo Angi, y desde ahora pueden decirme Nina.

Mi sobrina Violeta ahora se llamará Lety, y nuestros apellidos serán Caster —dijo mientras le daba su identificación a su sobrina.

Luego preguntó—: ¿Y cuál es tu nombre, Lucus?

—Lucifer D.

Inri.

Nina sintió temor ante el nombre de Lucus, al igual que su sobrina.

—¿Lo dices en serio?

¿Si por qué angi?

—preguntó Lucifer muy curiosamente.

—Es Nina.

Y mi sorpresa es que ese es el nombre y apellido del primer Rey del reino Esquizo, hace 2000 años.

—¿Qué?

¿En serio?

Eso es muy llamativo —dijo Lucifer.

—¿Acaso podremos hacer un cambio en ese nombre o el apellido?

Nina enseñó una pequeña bolsa de oro.

—Esto es todo lo que nos quedó por nuestras nuevas identificaciones.

Lucifer…

—¿Por qué escogió ese nombre?

—preguntó Violeta, la nueva Lety.

—Eso es bueno.

Es que de donde vengo, hay un ser que es llamado el ser perfecto, y siempre, desde que tengo memoria, me han dicho que soy perfeccionista o que quiero serlo.

Esto es algo que nunca quise ni me consideré.

No obstante, al informarme más sobre cómo era esa persona, no pude sentir más que admiración por Lucifer.

Una emoción muy fuerte golpeó el pecho de ambas chicas, puesto que, aunque realmente no eran graves las palabras que había dicho, al decirlo con esos ojos que solo reflejaban dolor, no entendían por qué sería malo el ser o intentar ser perfecto.

Nina sacó su abanico y dijo: —No te sientas mal, Lucifer.

Aquí existe el heredero del arcángel Lucifer, como el de Rafael, y aunque nunca nadie ha podido cargar con su bendición, es muy respetado por todos los dioses existentes.

Lucifer se sorprendió al oír esto, puesto que en Jerusalén, Lucifer era el culpable y villano.

Estaba comenzando a entender este sitio.

Se preguntaba qué cosas más tendría para aprender.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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