El juego del Mesías - Capítulo 72
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72: Más que lealtad 72: Más que lealtad **Mayu Chim actuó casi que por impulso.** *—¿Por qué demonios estoy protegiendo a Lucifer?
Claramente es un genio entre genios, de la clase de los paladines.
No puedo permitir que mi academia se quede sin ese gran personaje.
¿Pero ir contra la familia Jue?
Definitivamente debo estar mal de la cabeza.
Y las amenazas que este hizo no son solo palabras de ira.* Mayu Chim caminó hacia Lucifer, quien yacía en el suelo junto a Nina y Lety.
A pesar de que Jin Jue no lo había tocado, este parecía estar herido.
*—¿Cómo te encuentras, Lucifer?* El sutilmente quitó la mano de Nina, que reposaba en su hombro, luego movió los labios, articulando las siguientes palabras: *—Yo estoy muy bien, pero, por supuesto, gracias a su intervención.* Mayu Chim se agarró la barba.
Estaba contento con la gratitud de este.
*—Y continuó Lucifer:* *—Gracias a usted, me encuentro bajo una protección inigualable.* Lucifer entendía el valor que tenía en la academia.
Comprendía que el director no dejaría que se hicieran con un paladín que era capaz de herir a un Taikiken no Sora.
Así que manipuló las cosas para salirse con la suya… y funcionó.
El director explicó: *—Solo no te portes mal y trata de mantenerte alejado de la familia Jue.
Puesto que si ellos deciden venir en serio a por ti, ni yo con mi influencia podré protegerte.* Kana’a apareció a un lado de Mayu Chim.
*—Este personaje claramente no tiene la capacidad de protegerte, amo.
En cualquier momento, la familia Jue puede enviar a alguien para acabar con tu vida.
Estás metido en serios problemas.
Por ende, debes fortalecerte o huir de esta región.* *¿Huir?*, pensó Lucifer, más no lo dijo.
Pero por el gesto, Kana’a entendió al instante que él no iba a huir, porque eso mostraría debilidad.
*—Haaaa…* —suspiró la media zorra sensual, quien se sentó en un asiento del lugar y cruzó las piernas de manera muy atractiva.
Sus nueve colas, con bordes rosados, resplandecían, y las abría como un pavo real, mostrando su belleza.
Mayu Chim dijo: *—No salgas en los próximos días de la academia, ni siquiera al patio.
Solo mantente en tu habitación privada luego de que salgas del aula de clases.
Es muy peligroso que estés solo.
Trata de ir acompañado.
Los profesores me informarán si intentan algo en el aula, así que no tienes mucho que preocuparte.* Después de que salió el director, Nina dijo de manera muy déspota: *—¿Estás demente?
¿Cómo te atreves a hacer algo así?
Ahora todo será más peligroso, y todo por tu culpa, niña estúpida.* Lety se agarró la cabeza y dijo: *—Yo no estoy mal.
Esos ojos… Él iba a apuñalarlo por la espalda.
Estoy segura.* *—¿En qué te basas?* —dijo Nina muy enojada, tanto que apretaba los dientes y gritaba severamente a su sobrina—.
*¿Estás consciente de la diferencia de cultivos entre Jin Jue y tú?
Él hubiera trapeado el suelo contigo, niña tonta.* *—Yo tenía un plan* —dijo Lety con los ojos humedecidos—.
*Al atacarme y dejarme malherida, a él lo suspenderían o incluso expulsarían.* *—¿Entiendes lo fuerte que es la familia Jue?
Es prácticamente imposible que expulsen a su joven maestro por alguien como tú, así te matara.* Lety no aguantó más el llanto y comenzó a llorar, derramando lágrimas de inocencia.
*—Yo solo quería ayudar a Lucsus…* Nina entrecerró los ojos y respiró profundamente.
Sus ojos grises aún se mantenían fuertes, sin una pizca de simpatía por ella, más el ceño que estaba fruncido dejó de estarlo.
*—Es Lucifer* —dijo Nina.
Seguido de eso, volteó hacia el joven—.
*Pues, de alguna manera, intentó ayudarte.
Pero aunque no lo hubiera hecho, ¿hubieses actuado, Lucifer?* Lucifer dibujó una sonrisa en sus labios cerrados.
*—Claro que sí.
Jin Jue recibió mi juicio.* Nina se sorprendió mucho.
Aunque se imaginaba que había sido así, no pensó que lo admitiera tan abiertamente.
*—Noto algo inusual en ti.
Te noto un poco más agresivo.
¿A qué se debe?* Lucifer vio a Nina a los ojos con una mirada penetrante.
*—Siempre fui así.
Solo que estaba actuando como alguien que no soy, porque me adapté a los cambios junto con mi hermano.* *—Hmm… No sabía que tenías hermano.
Bueno, esa nueva esencia que noto en ti ya me la demostraste antes.
Sé que eres alguien que no retrocede.
A mí más que a nadie me consta.* Nina apaciguó su mirada al mismo tiempo que recordaba cómo Lucifer siempre la sostuvo entre sus brazos.
Lucifer interrumpió las memorias de Nina y dijo: *—¡Qué mirada tan hermosa!* *—¡Ah!* —esto tomó desprevenida a Nina, y actuó como alguien que no sabía cómo reaccionar, mucho menos responder.
Hasta llegó a exaltarse un poco.
La mujer abrió el abanico y tapó parte de su rostro, dejando los ojos a la vista de Lucifer.
Nina se tranquilizó y cambió el tema.
*—No entiendo bien tu poder.
Nunca te había preguntado, pero esta vez me impresionó demasiado.
¿Y esas alas?
¿Qué fueron?* Lucifer explicó: *—Las alas son espirituales.
Cuando uno… las cuatro fuerzas fundamentales que yo tengo, autoridad en ellas…* *—¿Y cuáles son?* *—¿Te acuerdas de la voluntad de Rafael?* *—Sí, así es* —respondió un poco confundida.
*—Aunque no la poseo, puedo hacer su voluntad, tanto en la tierra como en el cielo.
Miguel, Rafael, Lucifer, Uriel… Puedo usarlas, y ellos representan una autoridad en este universo.* Kana’a ya le había explicado detalladamente a Lucifer qué tenían que ver esos arcángeles con las fuerzas que gobernaban a Eretz y el Valle de Hinón.
Los ojos de Nina resplandecieron.
Ella sabía qué significaba eso.
Estaba en la presencia de alguien que está bendecido con casi todas las voluntades.
*—¡Estaba en presencia de un descendiente!
¡Y no cualquiera, sino uno muy especial que puede usar cuatro voluntades!* Kana’a asintió desde el asiento.
*—Así es, amo.
Eso somos.* Lucifer se acababa de enterar, más no mostró sorpresa en su rostro y asintió con la cabeza.
*—He evolucionado una habilidad, gracias a la carta emperador , dándolo todo para que yo la trascendiera.
Es la Visión Ayes, mejor conocida como “la que ve el nombre”.
Es una habilidad que me permite ver lo que se esconde detrás de cada persona.
Parece que ya la poseía antes al máximo.
Pero no logro recordarlo.
Te lo digo porque esta chica Angi, que ahora tiene como nombre Nina, tiene la voluntad de Sariel.
La única y definitiva heredera, solo que aún su cuerpo no la aguanta.
Debe trascender más.
Soy capaz de ver lo que hay en su alma.
Y la niña Violeta, o Lety, tiene la de Ramiel.
Ambas son partes de las 6 voluntades que sirven a un mismo señor.* *—¿Y en mí qué ves?* —preguntó murmurando Lucifer muy curioso, aunque estaba sorprendido por qué justo Nina y Lety tenían tal poder.
Más era su introspección lo que le interesaba.
*—Lo siento, solo puedo ver tu nombre, Lucsus.
No tengo la habilidad tan evolucionada para ver más de eso.* La media zorra parecía muy disgustada por no responder a las expectativas de su amo.
No obstante, luego Lucifer añadió: *—No importa.
Pronto lo sabré.
Pero entonces, ¿por qué eres tan fiel a alguien como yo, que no posee nada, sino las voluntades prestadas ,le dice mediante la conexión mental ?* Kana’a entrecerró los ojos, y una melancolía se apoderó de ella.
*—Porque algo que sí recuerdo… o mejor dicho, el recuerdo con que me mantuve sellada por tanto tiempo en esa espada, o en ese abrazo de la vida y la muerte, eras tú siendo atormentado.
Siendo quitado de ti la parte celestial del Reino de los Cielos.
Yo, que nunca tuve una, no comprendía qué tanto dolía.
No obstante, al igual que tú, estaba siendo atormentada.
Pero a diferencia de ti, era solo por nacer.
Y tú apaciguaste mi dolor.
Me abrazaste tan fuerte y calmaste mi ser.
Yo no sabía que con un abrazo más que genuino podría quitarme tanto dolor de encima.
Desde allí, juré que siempre serías mi señor.* ,
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