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El juego del Mesías - Capítulo 83

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83: El nuevo equipo 83: El nuevo equipo Gracias a la fuerza fuerte o la voluntad del Arcángel Lucifer, el joven logró cambiar las propiedades de los grilletes que lo apresaban y mantenían bajo artes sagrados de un cultivador mínimo del 3° cielo.

—El que logrará destruir ese arte cubierto de 3 capas de aura, viento, hielo y por último un arte emocional como lo es el placer y la lujuria —los cuales eran artes biológicas sagradas muy raras además de especiales—.

Kana’a explicó el arte a Lucifer, puesto que no era con ayuda de un genio emocional, sino de un arte biológico que, además de ese, existía otro que era capaz de comer energía comiendo, ya fuese mediante el espíritu o mediante la boca.

—En otras palabras, si comías el corazón de un dragón, podías obtener su fuerza, al igual si te comías su espíritu, que era aún más peligroso y difícil, pero no imposible.

Lucifer, con ojos llenos por aprender más de esta realidad por medio de la media zorra, decidió hacerle una señal espera con la mano: —Mis ganas por aprender son muchas, pero la situación no me lo permite, Kana’a.

Ayúdame a salir.

—Por supuesto —accedió la media zorra, disculpándose con su señor por no entender mejor el contexto.

Lucifer, antes de irse, cortó las cadenas de Patria de la misma manera que cortó las suyas, transformando los átomos en piedra para hacer los grilletes una simple roca.

¡Bam!

Esta vez no cortó con la espada la piedra, sino que le proporcionó una patada.

Patria quedó sorprendida al ver que no solo sus grilletes, sino también los de ellas.

No obstante, ella no estaba de acuerdo, así que, frunciendo el ceño, advirtió: —Los guardias vendrán y todo se acabará.

Nos volverán a encadenar.

¿O acaso crees que puedes huir de esta prisión?

—No.

No creo poder lograrlo —respondió casi inexpresivo el joven.

—Entonces, ¿por qué?

—preguntó muy intrigada la hermosa chica de ojos marrones, con voz seductora muy parecida a Kana’a, con la diferencia de que Kana’a era aún más sensual.

Sin embargo, el poder rivalizar con ella era ya un logro bastante grande.

Cada movimiento de esa joven era calculado: ella sabía cómo meterse en la mente de un hombre y volverlo su perro faldero.

¿Por qué Lucifer no cayó en sus encantos?

Es porque este no tenía genio emocional, sino a la razón en sí mismo.

La ausencia de esa habilidad hacía que no percibiera a Patria como una mujer fértil y seductora como lo era.

Pues la nueva habilidad de Lucifer que estaba por obtener era *frío abismal*.

Esto era algo que solo Kana’a podría explicarle: cómo se sentía o cómo controlarla, pero por el momento esta habilidad se encontraba en evolución.

Lucifer rompió la celda con una patada cubierta de energía eléctrica solo en la parte del impacto, para así ahorrar energía y vitalidad al utilizar la voluntad de Miguel, o la fuerza electromagnética como la conocía en el valle de Hinón.

Patria rápidamente se adelantó, diciéndole: —Por favor, no me dejes aquí sola.

Déjame ir contigo.

El joven no parecía estar de acuerdo, así que solo siguió caminando, alejándose de la joven.

La chica sensual siguió insistiendo hasta que comenzó a llorar: —¡Te lo ruego!

Ya estoy cansada de todo esto.

Estoy condenada a vivir 100 años en este infierno.

¡Te lo suplico!

Permíteme ir contigo.

El joven se detuvo.

No sintió lástima ni tampoco rechazo; solo expresó lo que razonó: —No impediré que me sigas, pero no esperes que asegure tu vida.

Patria yacía en el suelo llorando.

Las palabras que escuchó fueron sinceras y nada más quería escuchar.

Ella decidió por sí misma tener una esperanza para empezar una nueva vida.

¡Bam!

Destruyó la cárcel de Niel y Carmesí.

Estos no llegaron a tener sexo, además de que solo Carmesí frotó sus pechos con la espalda de Niel.

Y ahora que Lucifer y Kana’a observaban, el deseo era solo de Carmesí.

—¿Cómo era esto posible?

¿Acaso Niel no siente deseo por las mujeres?

¿Es asexual?

¿O por último tiene genio emocional en evolución?

Al preguntarle a Kana’a si la habilidad que tenía del reino de los cielos era genio emocional, esta negó con la cabeza: —Amo, no puedo ver a través del nombre de la habilidad.

Solo sé que es de allí.

Pero por las características que muestra, probablemente es *frío abismal*.

—¿Qué?

—Lucifer no pudo contener la sorpresa, a lo que Niel y Carmesí se dieron cuenta de que estaba actuando extraño—.

¿Sucede algo?

—No, no se preocupen —dijo mientras pasaba por las celdas de los presos.

Antes de irse, preguntó a París y Helena.

Estos respondieron por él: —Aún nos quedan muchos años de lujuria.

Todavía disfrutaremos de la vida sexual que nos queda.

—¿Qué tenía esto de infierno?

—se preguntaba Lucifer—.

Era un lugar que, para los que no eran lujuriosos o los que eran demasiado lujuriosos, era un infierno.

Solo para ellos.

Los demás solo lo pasaban bien.

—Bueno, supongo que a medida que avanza el tiempo, no miden consecuencias y después llegan las facturas —refutó Kana’a, aclarando que Lucifer pensó que estaba hablando para sí mismo, pero que lo hacía por conexión.

Este siguió hablando: —Entonces, ¿la cantidad de tiempo que duran en esta prisión son muchos años, no?

—Así es, amo.

Según he escuchado, lo mínimo son 50 años en esta cárcel de la lujuria, y lo máximo son 300 años.

El joven comenzó a caminar y veía que en las celdas había gente de aspecto muy joven: —¿Cuál es la media de vida en este reino?

—Viven dependiendo de su nivel de cultivo o de la cantidad de *mens* que controlen.

Pero la media es de 400 años.

Lucifer detuvo el paso y volvió hacia donde Kana’a.

Independientemente de lo que pensaran los demás, dijo: —¿Es en serio?

Luego se acordó que no pueden ver a Kana’a y les sonrió: —Lo siento.

Solo me acordaba de algo.

Los demás quedaron impactados: Lucifer no era alguien a quien estaban acostumbrados a ver sonreír.

—Tienes una sonrisa muy bella —expresó Patria.

—Gracias —respondió él, mientras esta rápidamente le quitaba la cara, la cual estaba ruborizada.

Siguió caminando y Kana’a se reía plácidamente de su amo: —¿No sabías?

Si en clases explicaron las diferencias de la anterior especie de la evolución de los *homo sapiens*.

—Ah, es verdad —recordó Lucifer mientras veía la puerta de acero que tenía al frente—.

Ya no somos *homo sapiens*.

Él estiró ambas manos y, por sus dedos, energía amarilla comenzó a salir.

Parte de la puerta fue transformando poco a poco en piedra hasta que se agrietó.

Luego, las manos del joven se comenzaron a llenar de aura y explotó la parte de piedra, haciendo un camino por donde pasar.

Lucifer notó algo, así que rápidamente preguntó a Kana’a: —¿Por qué ahora la energía no la veo de colores, como el castaño?

Acabo de utilizar la fuerza fuerte o, mejor dicho, la voluntad de Lucifer.

La media zorra respondió rápidamente: —Eso es muy sencillo, amo.

Realmente no tienen un color.

Al principio llevan uno para que las distingas, pero no tienen uno fijo.

Si hubiesen colores, serían el negro y otras el blanco.

Lucifer, un poco sorprendido, dijo: —¿En verdad tienen voluntad propia, no?

—Así es, mi señor.

Realmente esas fuerzas no te pertenecen, pero sí te prestan su fuerza.

¡Bam!

¡Bam!

Los que estaban en las celdas comenzaron a hacer ruido.

Recién se habían percatado de que alguien se había salido de su cárcel e intentaba escapar.

—¡Qué diablos se proponen, imbéciles!

¡Nos dejarán sin comida por culpa de ustedes!

¡Vuelvan a sus celdas!

Era habitual que alguien que causara problemas, como intentar escapar, dejara a todos sin comida, pero eso era algo que a Lucifer no le interesaba.

—Vamos, rápido —dijo el joven.

Los guardias no estaban cerca, pues ¿quién podía romper unos grilletes hechos por un cultivador en el tercer cielo con un arte biológico?

Además de eso, la entrada principal estaba llena de cultivadores.

Nadie se atrevería a huir si no le faltara un tornillo.

—Chicos, la única esperanza que tenemos de salir es bajar hacia las cárceles más bajas y llegar al tan llamado paraíso.

Allí encontraremos la libertad o moriremos tratando de alcanzarla.

Niel, Carmesí y Patria estaban decididos.

En cuanto a Kana’a y Lucifer, era más que eso: aunque era un mito, ellos sabían que los mitos tienen su origen en esta realidad.

Aunque Kana’a no recordaba el paso por ninguno de los infinitos, sabía que el destino estaba con ellos.

Pues a Kana’a y Lucifer les faltaban más de un tornillo, porque estos y su grupo se acababan de meter en un gran problema al abandonar su celda.

Podrían hasta duplicar o triplicar su estancia.

Rápidamente encontraron las escaleras sin ser vistos por los guardias, ni por cámaras, porque no había en el reino; incluso la tecnología estaba prohibida.

Así que, como si fuera un calabozo, bajaron lentamente por las escaleras hasta encontrar un letrero que decía: **CÁRCEL DE LA GULA.

PELIGRO.

NO ACERCARSE SI NO SE TIENE UNA MENTE FUERTE.**

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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