El legado de la espada drakon temporada 2 - Capítulo 1
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- Capítulo 1 - 1 El comienzo
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1: El comienzo 1: El comienzo En un plano donde el tiempo no fluye, donde la existencia y la nada se entrelazan, el Creador Supremo observa.
Sus ojos contienen universos enteros, su conciencia trasciende lo imaginable.
no actúa, solo contempla.
Ante él, el universo despliega sus ciclos: el pasado, el presente y el futuro entrelazados en un flujo infinito.
Observa el beso de Nevaeh y Azrael, la tregua momentánea.
Y más allá de ellos…
ve la tormenta que se avecina.
No hay juicio en su mirada.
No hay emoción.
Solo el reconocimiento de que todo sigue su curso.
En el dominio de los reinos, una ráfaga de viento helado recorre el reino.
Azrael se detiene por un instante, sintiendo una presencia indescriptible…
como si algo inconmensurable lo estuviera observando.
Luego, el momento desaparece.
En la lejanía, el trueno retumba de nuevo.
El Creador Supremo continuaba su contemplación infinita.
Con un movimiento sutil pero absoluto, alzó la mano y la Espada Drakon se desvaneció en un resplandor etéreo, regresando al dominio de los Dioses Arcanos, donde ningún mortal podía alcanzarla… por ahora.
Sus ojos, blancos como la nieve, atravesaban los Cinco Dominios, observándolo todo sin emoción ni juicio.
“Este fragmento… me gusta.” Mientras tanto, Azrael y Nevaeh disfrutaban de una paz que parecía inquebrantable.
Meses habían pasado desde la última batalla, y juntos habían encontrado armonía en un mundo que, por primera vez, no ardía en guerra.
Sin embargo, algo inquietaba a Azrael.
Una sensación… Una presencia invisible… Un peso indescriptible en el aire… Se sentía observado, aunque no podía decir por quién ni desde dónde.
—¿Cariño?…
¿Cariño?
¿Me escuchas?
—la voz dulce de Nevaeh lo sacó de sus pensamientos.
Azrael parpadeó y le dedicó una sonrisa leve.
—Sí… solo estaba pensando en cómo será nuestra boda.
Lejos de ellos, en algún rincón del universo, Sol Creciente 1 también percibió algo extraño.
Un escalofrío recorrió su espalda.
Por un instante, tuvo la certeza de que alguien—o algo—lo observaba.
Pero la sensación desapareció tan rápido como llegó.
El Creador Supremo permitió que lo sintieran.
Lo dejó pasar, porque estaba a punto de hacer algo que cambiaría todo.
Nevaeh: Creo que mis habilidades han aumentado en estos meses.
Eres el segundo ser más poderoso de todos los reinos, pero gracias a tu paciencia y enseñanzas, he logrado alcanzar un nuevo nivel de poder.
Algún día seré Sol Creciente… y no solo eso, te quitaré el puesto.
—dijo con una risa juguetona— Además, ahora puedo borrar existencias hasta hacerlas más invisibles que el polvo.
Azrael la miró con una sonrisa serena.
Azrael: Soy así de poderoso por cosas del destino y poco más.
La vida da tantas vueltas… y ahora estamos tú y yo juntos.
Lo mejor de todo es que somos eternos, no como los humanos del Dominio Humano.
Nevaeh: Somos inmortales en ese sentido… Solo envejecemos hasta la apariencia de los 20 años, tomando como referencia el Dominio Humano.
Azrael: Qué afortunado soy… Nevaeh: Oye, ¿qué tal si salimos un rato del reino?
Podríamos visitar el Reino de los Gigantes o… el rey me habló sobre un dominio llamado Cavidades.
¿Podríamos…?
Azrael: Si así lo deseas, podemos ir sin problemas.
Aunque… hay algo que me inquieta.
Ya no percibo el poder de la Espada Drakon.
Antes podía rastrearlo, pero desapareció hace tiempo.
Nevaeh: ¿Por qué no echas un vistazo?
Azrael: No hace falta.
Sé que ha desaparecido.
No percibo su poder en este reino… pero sí en el Dominio de los Dioses Arcanos.
—Frunció el ceño— Tengo omnisciencia, pero algo extraño está ocurriendo… Me siento observado, y lo más inquietante es que no logro percibir quién o qué lo hace.
Y ahora la espada… Algo raro está pasando.
Nevaeh: Quizás sea solo tu imaginación, cariño.
Azrael: Un ser perfecto como yo jamás cometería un error así.
Nevaeh: ¿¿Tú??
¿¿Perfecto??
—soltó una carcajada cariñosa— Oh, vamos, amor.
Azrael: Es un hecho… Casarse trae consecuencias.
Ojalá el proceso tarde un poco.
Nevaeh: ¡Serás…!
—(Escena cómica, Nevaeh le persigue mientras Azrael sonríe divertido).— Mientras tanto, por primera vez, el Creador Supremo realiza una acción de gran trascendencia en el dominio de los reinos.
Con un poder inconmensurable, resucita al ejército sombrío, trayendo de vuelta a la vida a los caballeros caídos, aquellos que perecieron a manos del sabio.
Aquel que portaba la espada drakon.
Azrael: ¿Qué?
Imposible… (Usando su poder, Azrael enfoca sus ojos para observar lo que ocurre en la dimensión de Sombrafel.
El Reino Infinito, que antes parecía solitario, ahora está lleno de caballeros.
Adara, al percibir su magia, se da cuenta de que Azrael la observa.
La conexión que compartieron en su primer enfrentamiento se ha fortalecido, y ahora ella puede sentir su presencia incluso a distancia.) Adara: ¿De verdad crees que una simple espada podría matarme?
Estoy más viva que nunca… Azrael: (Con una mirada sombría) Nevaeh, cariño, se avecina algo grande.
Quiero que estés preparada para lo peor.
¿Lo entiendes?
Nevaeh: ¿Qué está pasando, amor?
Azrael: Ya te lo explicaré… En el Reino de la Luz, el Rey de la Luz siente la presión de una magia oscura desconocida que comienza a envolverse en el aire.
Asombrado por la magnitud de la energía, se queda en silencio, decidiendo no intervenir y permanecer al margen de lo que está sucediendo.
Sol Creciente 1: Vaya, vaya… Así que el ejército oscuro ha vuelto.
No percibo nada, ni siquiera sé quién lo ha hecho.
Esto me preocupa… No puedo detectar quién está detrás de todo esto.
Sol Creciente 6: (Sonriendo con calma) Tranquilo, frustrarse no sirve de nada.
Relájate.
Yo terminé con millones en segundos.
¿Qué te hace pensar que podrían invadir el reino?
Sol Creciente 1: No es que piense que puedan invadirlo… Lo que me inquieta es que siento que hay una fuerza superior a la nuestra interviniendo.
Y no soy capaz de percibir nada.
Sol Creciente 6: (Incrédulo) ¿Una fuerza superior a la nuestra?
Sol Creciente 1: (Con una expresión sombría) Sí… Estuve sintiendo que alguien me observa.
La espada ha vuelto por sí sola al Dominio de los Dioses Arcanos… y lo peor de todo: el ejército sombrío ha revivido.
Y no sé quién fue.
Tengo omnisciencia, y aún así… no puedo saberlo.
Sol Creciente 6 (Interrumpe antes de que termine de hablar): Oye, tranquilo… (enciende un cigarro) ¿Por qué no te relajas un poco?
Déjame que te recuerde algo: somos dioses, no mortales.
Sol Creciente 1: Además… Ahora tengo el poder de saber dónde se encuentra la espada, gracias a que pude enfrentarme a ella directamente.
Sol Creciente 6: (Exhala el humo del cigarro con calma) Me das envidia, la verdad.
No sé de dónde sacas tanto poder.
Eres incluso más poderoso que Azrael.
Sol Creciente 1: (Con una mirada seria) Te equivocas.
Nuestro enfrentamiento duró mucho más de lo que crees, y no fue solo eso… Le gané gracias a una técnica especial.
Sin esa técnica, probablemente ambos habríamos muerto.
O tal vez, ese enfrentamiento habría sido el fin de los dominios.
Sol Creciente 6: (Sonríe sin inmutarse) Es de esperarse… Sol Creciente 1: ¿Y tú qué harás cuando todo termine?
Sol Creciente 6: (Exhala el humo del cigarro con tranquilidad) Quizás me vaya a la playa del dominio humano.
Me busco una novia, me fumo un buen puro y dejo que ella me abrace mientras disfruto del paisaje.
La verdad, una vida tranquila no me vendría nada mal después de todo esto.
Sol Creciente 1: (Sonríe) Eso suena realmente bien… Yo… tal vez te acompañe.
Quizás me quede a vivir allí, es un lugar mucho más relajante que aquí.
Sol Creciente 6: (Con una sonrisa nostálgica) Y los helados son deliciosos.
Sol Creciente 1: (Con tono divertido) Quizás me pase después por uno.
¿Te apuntas?
Sol Creciente 6: (Sonríe) ¿Cómo no?
Claro que sí.
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