El legado de la espada drakon temporada 2 - Capítulo 11
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11: Sans el humano 11: Sans el humano Un joven aparentemente común habitaba en el Dominio Humano: un alma bastante perezosa, conformada con una vida tranquila y alejada de todo mal.
Con veinticuatro años de edad y una estatura de 1,70 metros, su existencia transcurría en simplicidad, sin mayores sobresaltos, como si el mundo exterior apenas pudiera rozar su calma.
Pero el destino ya había trazado para él un giro inesperado.
Un golpe duro estaba por sacudir su rutina apacible, obligándolo a despertar y a crecer en un terreno que jamás había imaginado.
El mundo del dinero y la fama lo aguardaba, y sería gracias al trading un arte implacable donde fortunas se forjan y se desvanecen en un instante que su nombre comenzaría a resonar más allá de lo común.
Y adivinad qué…
pocos días después, todo se vino abajo: Sans falló en el trading.
Sans: (se agarra la cabeza, exagerando) ¿¡Esto es en serioooo!?
¡Me muero de la vergüenza!
¡Ay, por favor, que alguien me esconda!
Shion: (con expresión sonriente, apoyándolo en el hombro) Tranquilo, Sans, tendrás más oportunidades.
Sans: (tirándose sobre el colchón, voz soñadora) Shion, ojalá hubiese nacido en un mundo más divertido.
Monstruos…
seres increíbles…
imagina tener una espada que haga tus deseos realidad…
o imagina siquiera poder volar.
Shion: (riendo suave) Ay ya…
deja de soñar, ya eres mayorcito.
Sans: (bufando) Mujeres…
todas iguales, todo lo fastidiáis.
Déjame.
Shion: (decidida) Pues hoy no dormiré entonces en tu casa.
Sans: (alzando la ceja, molesto) Tampoco es que fueras a dormir en una cama…
ibas a dormir en el sofá.
¿Te crees que soy como esos chicos babosos que se la pasan diciendo “por favor, sé mi novia, acuéstate conmigo”?
¡Ay no, aléjate…
shus, shus!
Shion: (suspira, con cariño) No tienes remedio, Sans.
Me iré, pero volveré esta noche para hacerte de comer.
Da gracias a Dios que tienes a una mejor amiga que te cuida.
Sans pasó el rato jugando videojuegos hasta que la noche cayó por completo.
Sans: (mirando la hora) Ay, ya se hizo tarde…
y Shion no viene.
Qué extraño.
Sans tomó el teléfono y la llamó.
Shion: (contestando con voz dulce) Dime, cariño.
Sans: Ay, ven ya…
que me muero de hambreee.
Shion: (riendo mientras camina) Estoy de camino, abre la puerta.
No es mi culpa que vivas en la otra punta de Shibuya.
Sans: ¿Y por qué no vives en mi casa y ya?
Así puedes hacerme de comer…
Shion: (se ruboriza, titubeando) Y-yo…
no sabría qué hacer.
Sans: Oh, venga ya.
Ay…
te cuelgo, me llaman.
Sans contestó a la otra llamada con fastidio.
Sans: ¿Sí?…
(pone cara de harto) ¿¡Ay, en serio otra vez!?
¡Déjenme en paz, malditos cobradores de impuestos!
Un rato más tarde, Shion llegó a la casa de Sans.
Pasaron la noche juntos viendo una película hasta que, sin darse cuenta, se quedaron dormidos.
A la mañana siguiente, ambos despertaron en el sofá, tapados con la misma manta.
Sans: (medio dormido, abriendo un ojo) Mmhh…
mierda, me quedé dormido con ella aquí…
Shion: (se mueve entre sueños) Mmmmhhh…
Sans: (mirándola, con una sonrisa cómica) Parece dormir…
y bastante profundo.
Sans se levanta y se hace un café.
Sans: (sorbiendo el café) Si yo tuviera poder— (De repente deja de hablar porque siente una presencia.) Sans: (mirando alrededor) V-vi una sombra… ¿será mi imaginación?
(Sans tapa a Shion con la manta y sale a pasear para despejarse con el viento en la cara.) Sans: (suspirando) Si tan solo pudiera tener super fuerza… ay… (Tras el paseo, Sans llega a casa y encuentra a Shion despierta, limpiando la sala.) Sans: Yo debería ayudar… tú ya haces de comer… Shion: Es que consideré lo que dijiste anoche, ya sabes: poder vivir aquí contigo.
(Sans siente por primera vez que puede crear un futuro estable con una mujer.) Sans: Me alegra saberlo.
Vivirás conmigo y prometo protegerte.
Shion: (sonriendo) Gracias, eres tan mono.
Sans: ¡No!
No soy mono… (Shion se ríe suavemente.) Sans: (cruzado de brazos) No te rías… Mientras tanto, en el Dominio de los Reinos… Azrael: Y bueno, cuéntame, Sol Creciente 6: ¿prefieres cerveza o vino?
Sol Creciente 6: (fumando) Si ya sabes la respuesta, ¿para qué preguntas?
Azrael: Solo quiero una conversación normal con un amigo, ¡disimula!
Sol Creciente 6: ¡Y yo quiero que me des la comida ya!
(Azrael sonríe con diversión.) Hanzo: Parece que el Dominio Humano está siendo atacado por unas extrañas sombras… Azrael: No me digas que todos ahora tienen magia contra la omnisciencia… Hanzo: Eso es lo único que pude recolectar de información.
Azrael: Pues no perdamos tiempo… quiero pelear, en serio.
Hanzo: Ay ya… no aprendes a ser paciente.
Sol Creciente 6: Llevaos a Sol Creciente 7, ella nunca sale del reino y tiene ganas de tirarse al abismo.
Azrael: Sí… como sea.
Sol Creciente 6: Y no te vas a poner la túnica que te dio el rey?
Llevas ese jersey desde que te conocí.
Azrael: Antes llevaba una túnica negra y ahora me puse este jersey.
Algún problema?
¡Tú llevas la armadura desde que los dinosaurios se extinguieron!
Hanzo: No hay tiempo para esto.
Debemos proteger el Dominio Humano.
Azrael: Déjame tomar aunque sea mi cerveza.
Hanzo: ¡Que no!
(lo toma del cuello y lo zarandea hacia un portal) Azrael: ¡Me pagarás la cerveza, monstruo!
Sans estaba tranquilo en su casa cuando en las noticias comenzó a aparecer algo devastador: sombras negras arrasando con todo humano.
Noticiero: (alarmado) ¡Últimas noticias!
¡Parece que existen sombras!
¡Muchas sombras rodean la ciudad de Shibuya y Tokyo… vamos a morir!
(De repente, la transmisión se corta.) Sans: (preocupado) ¿Qué fue eso…?
Shion: (asustada) ¿Qué viste?
Sans: Quédate en casa y— (Sin poder terminar de hablar, una sombra entra en la casa y se queda mirando a Sans fijamente.) Sans: (con determinación) Demonio… perturbas este mundo, te mandaré al infierno.
(La sombra lo mira y se avalanza hacia Shion.) Sans: (frunciendo el ceño) Tss… (Bloquea el ataque de la sombra, salvando a Shion.) Sans: ¡Shion!
¡Escóndete!
(La sombra agarra a Sans por la pierna y lo estrella contra la pared.) Sans: (jadeando) A-a… me quedo sin aire… mierda… (La sombra explota y aparece un ser de apariencia desconocida.) Entidad desconocida: Veo que mi señor se interesó en ti… toma este regalo, mísero mortal.
(Sans cae al suelo del dolor, gritando.) Sans: ¡Aaaaaaghh!
¿¡Qué me hiciste!?
¿¡Qué es esto!?
(La sombra se ríe y desaparece.) (Sans se desmaya.
Mientras tanto, Azrael llega volando y cae sobre una de las sombras.) Azrael: (enfurecido) ¡Sombra de mierda, te voy a matar!
Sombra: (sorprendida) ¿Tú eres Azrael?
(Sin darle oportunidad de huir, Azrael mata a la sombra de un golpe, haciendo que un coche salga volando.) Azrael: (gritando) ¡Mi cerveza, cabrones… la vais a pagar con vuestra vida!
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