El legado de la espada drakon temporada 2 - Capítulo 13
- Inicio
- Todas las novelas
- El legado de la espada drakon temporada 2
- Capítulo 13 - 13 El despertar de Sans
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
13: El despertar de Sans 13: El despertar de Sans Sans permanecía inconsciente en el suelo, hasta que una luz azul comenzó a envolver su cuerpo.
¿Era aura… o algún tipo de magia?Lo que Sans no sabía es que el mundo que siempre había anhelado ahora estaba en sus manos.
Un simple humano, transformado en portador de poderes sobrenaturales, estaba a punto de levantarse en la Tierra: Sans, el héroe.
Sans: (abriendo lentamente los ojos) Mmh… ¿qué…?
¿Qué es esto…?
Una energía mágica rodeaba su cuerpo.
Su fuerza se había duplicado.
Aquel joven que antes no podía ni levantar una caja de treinta kilos sin agotarse… ahora era capaz de sostener automóviles.
Shion: (corriendo hacia él) ¿¡Te encuentras bien!?
Sans: Sí… o eso creo.
En realidad, me siento mucho mejor que hace unos momentos.
Shion: (preocupada) Me refiero a si estás bien físicamente… hay una luz azul rodeándote.
Sans: Quizás esa sombra me dio poderes… pero me da miedo.
Tal vez sea algo malo a corto plazo, ¿verdad?
Shion: Ahora no lo sabemos.
Quizás debamos investigar qué está pasando afuera.
(En los cielos, los clones de Azrael desvanecen la magia de creación celestial de Hanzo, generando un choque de fuerzas que apenas puede percibirse desde el suelo.) Sans: (mirando al cielo) ¿Lo viste?
Shion: ¿Ver qué?
Sans: Algo… algo pasó tan rápido por el cielo que ni siquiera pude moverme o pensar.
Shion: Quizás esté relacionado con tu nuevo poder.
(En realidad, lo que vio fue uno de los clones de Azrael, luchando sin descanso contra sombras impregnadas de la anti-magia que contrarrestaba la omnisciencia.) Shion: Además… siento que la ciudad está en muy mal estado.
(Gira la cabeza.
Su rostro se congela.) Shion: ¡Dios mío… qué le pasó a la ciudad…!
Sans: (horrorizado) Santo cielo… ¿qué ha pasado aquí?
Cadáveres cubrían las calles.
Sombras se deshacían en el aire, como borradas por cortes invisibles.
Edificios reducidos a ruinas, coches destrozados, gritos de auxilio resonando en cada rincón.
El caos era absoluto.
Sans: (apretando los puños) Debo hacer algo… No sé controlar este poder, pero quizás pueda enfrentar a una de esas sombras… ¿o no?
Shion: (con un hilo de voz) Puede ser… (De repente, una sombra aparece frente a Sans.) Sombra: (con voz burlona) ¿Crees que un mísero humano podrá hacerme frente?
(La sombra lo golpea brutalmente, lanzándolo varios metros y desgarrando su chaqueta.) Sans: (jadeando, en el suelo) ¿Sigo vivo?
Dios… Sombra: Al parecer, la magia que te otorgó nuestro amo está funcionando.
Bien… (La sombra se desvanece.) Sans: (gritando, confundido) ¡¿Pero qué demonios está pasando aquí?!
Mientras tanto, en el Dominio de los Reinos Azrael: (exasperado) Ya me cansé de vuestros patéticos secretos.
Somos compañeros… ¡decidme de una maldita vez vuestros nombres!
Sol Creciente 7: (fría) Bien… me llamo Elaine.
Sol Creciente 6: Yo soy Alexander.
Sol Creciente 5: ¡Y yo, Sofía, amigos!
Alexander: (con una sonrisa) Bonito nombre, Sofía.
(Elaine lo mira con una chispa de celos en la mirada.) Azrael: (asintiendo) Bien… por ahora eso me sirve.
Hanzo: Y yo soy Hanzo.
Sofía: (sonriendo) Bonito nombre.
Hanzo: (algo incómodo) Gracias… supongo.
Azrael: Mi clon está masacrando más sombras.
Hanzo: El mío también.
Aunque al ser clones son peligrosos… tienen alma propia.
Solo obedecen porque son fieles a los que los crearon.
Azrael: Eso lo sé de sobra.
Hanzo: Además, mi clon intentó invocar la Lanza Divina.
Azrael: (con indiferencia) Déjalo que se divierta.
Sofía: (riendo) Qué aguafiestas eres, Hanzo.
Hanzo: (encogiéndose de hombros) Como si yo fuera a dejar que un clon use mi lanza….
Hay que estar locos.
Azrael: (sonriendo) Ay… chicos, me voy con Nevaeh.
(Azrael desaparece dejando sólo una brisa de aire.) Hanzo: (suspira) Ay… (Sol Creciente 3 pasa por allí a gran velocidad y ve la escena con una media sonrisa.) Sol Creciente 3: Saphira: (bromeando) ¿Ya estáis con las tonterías de los clones…?
Tal para cual, quizá… Hanzo: (riendo) No me regañes, jajaja, me daba pereza luchar.
Sol Creciente 3: (ligeramente regañona) Tu cargo es ser un Sol Creciente; ¿qué te hace pensar que tienes derecho a la pereza?
Ay… no tienes remedio.
Por cierto, me llamo Saphira.
Un gusto.
Sofía: (sonriendo) Qué bonito nombre.
Pero, ¿por qué te presentas como si no nos conocieras?
Siéntate, pidamos un zumo, amiga, y hablemos de chicas.
(Mientras tanto, Azrael y Nevaeh en otro lugar:) Azrael: (acercándose) Hola, amor…
dime, ¿cómo estás?
Nevaeh: (mirándolo, serena) Siéntate a mi lado.
Azrael: (sentándose) Claro.
Nevaeh: (con voz suave) La verdad, echaba de menos tener un ratito contigo… a solas.
(Azrael se acerca más a ella.) Azrael: (sonriendo) Ni que lo digas…
(Nevaeh se aproxima y le da un beso en la mejilla.) Nevaeh: (sonrojada) No sabes cuánto te amo, ¿verdad?
Azrael: (tomándola de la mano) Y yo te amo a ti, cielo.
Mientras tanto, uno de los Monarcas encontró el cuerpo del antiguo Sol Creciente 2: yacía aniquilado y humillado tras el combate con Azrael.
Monarca: (arrodillándose junto al cuerpo) Sumérgete en las cenizas… joven guerrero… Kage no fukkatsu.
Una luz sombría envolvió el cuerpo.
El antiguo Sol Creciente, antes muerto, respiró de nuevo: volvía a la vida.
Monarca: (mirándolo) ¿Cómo te llamas?
Meliodas: (incorporándose con esfuerzo) Me llamo Meliodas… Meliodas había sido un guerrero formidable, pero antes de enfrentarse a Azrael sufrió el efecto de un veneno especializado: no lo mató, pero le arrebató gran parte de su poder.
Meliodas: (con rabia contenida) Maldito rey de los elfos… Yo que creía que era un reino de paz… ¡está podrido!
Me envenenó antes de morir.
Justo cuando combatía con Azrael noté cómo mis fuerzas se venían abajo… Monarca: (frunciendo el ceño) Así que luchaste contra Azrael, ¿eh?
Ya veo.
Tus poderes han sido restaurados; pero no me des las gracias.
Pensamiento del Monarca: (en voz baja) Aunque es tan poderoso que no puedo deshacer ni controlar el hechizo por completo ahora, estará vivo otra vez como antes… y, además, le he potenciado ciertas capacidades.
Meliodas: (apretando los puños) Voy a matar a ese necio de poderes oscuros… Me lo hará pagar caro, ese monstruo.
Monarca: (con tono frío) Sí… ha llegado la hora de que te vengues de ese insolente.
Te he otorgado magia anti-omnisciencia: es imposible que sepan nada de ti.
Además, esa magia duplica tu fuerza y eleva tu poder.
Meliodas: (desafiándolo) Déjame comprobarlo.
Monarca: (negando con la cabeza) No te lo recomiendo.
Si lo pruebas aquí se darían cuenta al instante.
Recuerda que estamos en Sombrafel; el reino está vacío, pero Azrael posee una percepción aguda y puede sentir cualquier alteración.
Además, ahora él manda aquí; seguramente ya actúa como Sol Creciente 2, pues estaba junto al uno.
Meliodas: (con furia) ¿Que ese ser oscuro… Azrael…?
(La tierra tembló bajo su ira.) Monarca: (advirtiendo) Te recomiendo que no armes escándalo por aquí.
Meliodas: (exigiendo) ¿Y tú… cómo supiste dónde estaba yo y quién soy?
Monarca: (encogiéndose de hombros) No tengo por qué darte esa información.
Pero puedo decirte esto: mi amo lo sabe todo.
Meliodas: (mirándolo expectante) ¿Y no me presentarás a ese amo tuyo?
Monarca: (con una risa corta) ¿Eh?
¿Acaso quieres morir?
Ni siquiera yo puedo verlo en persona.
Está en un lugar que trasciende mi comprensión.
Meliodas: (murmurando) Ya veo… Así, Meliodas y el Monarca comenzaron a trazar los contornos de su futura ofensiva: planearon cómo atacar a Azrael y a los Soles, afinando venganzas, estrategias y la oscura ventaja que la anti-omnisciencia la ofrecía.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com