El legado de la espada drakon temporada 2 - Capítulo 14
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- Capítulo 14 - 14 La visita al Dios Supremo
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14: La visita al Dios Supremo 14: La visita al Dios Supremo Mientras todos los sucesos de los Reinos dejaban mucho que desear a Zareth Kai, decidió adoptar un cuerpo femenino y adentrarse en el Fragmento.
Justo cuando la transformación se completaba… algo o alguien entró a su dominio sin permiso.
Zareth Kai volvió a su forma original y, con los ojos blancos como la nieve, comenzó a observar a la visitante, dejando que su poder se desbordara poco a poco.
Zareth Kai: ¿Qué quiere de mí la Diosa del Sol?
Diosa desconocida: Oh, vamos querido… o querida, Zareth.
Eres muy descortés con tus visitantes.
Ella se acomodó en un sofá que Zareth Kai solía usar, con una elegancia que parecía retarlo.
Zareth Kai: La última vez que me visitaste… quisiste quemarme.
Diosa desconocida: Solo era un juego, querido Zareth.
La verdad es que luchar contra un dios como tú sería… muy complicado.
Zareth Kai: No hay que subestimar a la Diosa Amaterasu, ¿o sí?
Amaterasu: Preferiría que me llamaras Amaterasu Ōmikami… o Ōhirume no Muchi no Kami.
Zareth Kai: Realmente puedes ser una molestia… (con expresión de no entiendo qué haces aquí) Amaterasu: Solo quiero ver a un humano que ha llamado mi atención… en tu Reino Humano.
Zareth Kai: Sí… sí, te refieres a Sans, ¿verdad?
Amaterasu: Eres muy bueno adivinando.
Zareth Kai: No será que tengo omnisciencia completa y perfecta… Amaterasu: ¿Acaso los que poseen ese tipo de poder arruináis todas las conversaciones?
Zareth Kai: Bla, bla… Amaterasu: Qué descortesía… Zareth Kai: Ay… tú, sí… tú… deja de esconderte, qué insolente.
Susanoo: Sí… me pillaste.
Amaterasu: Te dije que te quedaras en el santuario… Susanoo: Ay ya… hermana, ¡qué quejica puedes llegar a ser!
Amaterasu: ¿Qué dijiste?(Comienza a desprender fuego de sus ojos.) Zareth Kai concentra un poco de su poder y genera una ventisca colosal, capaz de arrasar dominios enteros.
Zareth Kai (voz estruendosa): ¡Cálmense, dioses insolentes!
Amaterasu se cubre el rostro con un gesto elegante, y cuando el viento se detiene, lo mira fijamente.
Amaterasu: Ahora llamarás a un estúpido dios que me arregle el cabello.
Zareth Kai (con expresión cómica): Ay… qué molestia.
Susanoo: Y ya que estamos aquí… me gustaría tomar el té.
Amaterasu: No esperabas nuestra visita, ¿verdad?
Zareth Kai: ¿Cómo iba a esperarla?
La alianza de dioses dice claramente que la omnisciencia solo puede usarse en nuestros propios dominios; de lo contrario, estaríamos incumpliendo la ley divina.
Y, sinceramente, no tengo ganas de pelear contra Ra o Shiva… me daría pereza.
Amaterasu: ¿Y Odín?
¿No te supone problemas?
Zareth Kai: Ese viejo no me molesta.
Solo quiere más y más poder; si alguna vez entra a mi dominio, tragará tierra a montones.
Amaterasu: Agh… Zareth Kai… ser de los más poderosos, o el más poderoso, no te da derecho a creerte superior.
Susanoo: Cierto.
¿Y puedes ofrecerme el té?
Zareth Kai: Qué poca madurez…(Chasquea los dedos y aparece una taza de té del Reino Humano.) En el Reino Humano, un humano corriente: Eh… ¿dónde puse mi té?
Ay, no… Zareth Kai: Bien, te he traido el mejor té del Reino Humano.
Y ahora me dirás algo, Amaterasu: ¿cómo supiste de Sans?
Amaterasu: Mi clarividencia divina.
Zareth Kai: ¿No estaba prohibido observar el dominio de otros dioses?
Amaterasu: Solo observé el Reino Humano.
Me pareces un monstruo, que dejes que esas sombras maten a inocentes…
Zareth Kai: Ah, claro… como tú tienes familia, te diviertes.
Yo llevo solo una eternidad.
Amaterasu: Y bien… ¿por qué usas vocabulario de hombre si te gustaría ser mujer?
Zareth Kai: Es porque estoy acostumbrado… pero cambiaré mi voz a femenina y mi forma de hablar.
Susanoo: Entonces ya no eres el gran dios Zareth, sino… la diosa.
¡JAJAJA!
Zareth Kai rompe la taza de té de Susanoo.
Susanoo: ¡Eres un monstruo, Diosa de los Ojos Blancos!
Zareth Kai: Aprende a callarte.
Amaterasu: ¿Puedo visitar a tu humano, Sans?
Zareth Kai chasquea los dedos y la transporta al Mundo Humano.
Sans: Toda la ciudad sigue en ruinas, y Shion… se perdió por aquí.
Ay… Amaterasu: Saludos, mortal.
Sans: ¡¿Y tú quién eres?!
Amaterasu: No hay tiempo para hablar.(Lo toma en brazos.)Zareth… Susanoo: Así que ese es el humano… Sans: ¿Dónde estoy?
¿Qué está pasando?
Zareth Kai (cuerpo femenino): Tranquilo, humano.
Me presento: soy la Diosa Zareth Kai.
Bienvenido a mi reino… yo soy tu creadora.
Susanoo: ¡Puaajajaj!
Zareth Kai, ¿es la primera vez que intentas socializar con tu creación, o me equivoco?
La boca de Susanoo desaparece por un instante.
Zareth Kai: Los monos van al zoológico humano… Amaterasu no puede evitar reírse al ver a su hermano intentando tocar su cara sin tener boca.
Susanoo se crea una nueva boca: Susanoo: Muy graciosa… Sans: La verdad… Zareth Kai: Sí… deseabas tener poder, ¿verdad?
Sans: ¿Cómo sabes lo que iba a decir?
Amaterasu: A esto me refiero con que estropeáis las conversaciones… al menos disimula un poco.
Zareth Kai: Deseo concedido.
Pero no creas que te doy poder porque quiera… lo hago por aburrimiento.
(Sans empieza a brillar con un intenso aura azul.) Amaterasu: Vaya espectáculo estáis montando.
Susanoo: Ni que lo digas… Sans: ¿Qué es este poder?
Zareth Kai: Bien… golpea mi mano.
(Pone la palma justo delante de Sans.) Sans: Está bien.
(Sans golpea con tanta fuerza que el suelo tiembla.) Zareth Kai: Bien.
Has hecho que el suelo de mi dominio tiemble… aunque solo fueran unos metros de temblor.
Es una gran hazaña.
Sans: Wow… increíble.
Zareth Kai: Comenzarás en el Reino de las Cavidades.
Aprenderás a salir por tu cuenta, sin ayuda.
Deberás derrotar a más seres para hacerte cada vez más poderoso… hasta llegar al Dominio de los Reinos.
Sans: ¿El dominio de qué…?
Zareth Kai: Es una larga historia.
Cuando te encuentres con los dioses arcanos, diles esto: Vael’thior Khyz’rahn ul Mor’tael drak’ion Thrykan.
Sans: ¿Qué es ese idioma?
Nunca había escuchado algo así.
Zareth Kai: El idioma de los dioses… algo que jamás entenderás.
Sans: Bueno, pues manos a la obra.
Mándame allí, señora.
Zareth Kai: Un premio te esperará cada vez que trasciendas un dominio.
Sans: ¿Qué son los dominios?
Zareth Kai: Lo comprenderás cuando atravieses uno.
Será divertido.
(Le guiña un ojo.) Sans: Está bien… y no me darás una espada o quizás una lanza, o algo como los que usan los héroes de los mangas… como ese llamado Konosure.
Zareth Kai: Qué divertidos sois los mortales… pero en Konosure, el protagonista se lleva a una diosa, no un arma.
Sans: Sí… cierto, quizá me equivoqué de manga.
Sin más, Zareth Kai chasquea los dedos, y en un instante, Sans es envuelto por una brillante luz azul que lo transporta al Reino de las Cavidades.
El paisaje cambia abruptamente: el suelo desaparece bajo sus pies y se encuentra flotando en un vacío que recuerda al espacio, pero no es un espacio común.
Está lleno de cristales colosales, cada uno resplandeciente, suspendido en la nada.
Cada cristal contiene un universo entero, con galaxias, estrellas y planetas girando en su interior.
El número de cristales es infinito; un cosmos fractal de realidades coexistiendo a la vez, todas conservadas y sostenidas por esas estructuras cristalinas.
Sombras alargadas se retuercen entre los cristales, y un silencio pesado envuelve todo, roto solo por el eco distante de seres desconocidos que parecen moverse entre los universos.
Sans: (mirando a su alrededor, asombrado) Vaya… esto… esto sí que es diferente.
Zareth Kai: (con voz resonante, desde su dominio) Recuerda, humano: aquí aprenderás a valerte por ti mismo.
Cada paso que des, cada sombra que enfrentes, te hará más fuerte.
Sans: (apretando los puños, decidido) Bien… empecemos entonces Zareth Kai: Antes de comenzar, debes saber que eliminé el poder que te dio ese monarca insolente.
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