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El legado de la espada drakon temporada 2 - Capítulo 20

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20: Otra visita?

20: Otra visita?

(El aire se distorsiona… un portal se abre con un estruendo silencioso, una grieta de luz que desgarra el tejido de la existencia.

Zareth Kai, sentada con calma sobre un trono de piedra negra, levanta apenas la vista.

Su mirada es tranquila, pero su mente —omnisciente y eterna— percibe algo diferente.) (Pensamiento de Zareth Kai) “¿Un poder que mi omnisciencia no alcanza…?

Imposible.

O tal vez… es tan trascendental que ni siquiera puede percibirse a sí mismo.” (Zareth da un sorbo lento a su té, observando cómo la superficie del líquido vibra con la energía del portal.

Su serenidad es absoluta, casi inquietante.

La batalla de los dioses aún resonaba en su interior… pero ahora algo nuevo se aproxima.) Zareth Kai: Así que… eres tú.

(Del portal surge una figura envuelta en luz, sonriendo con aire de superioridad.) Alanai: Anda… si es el “dios poderoso” Zareth Kai.

Zareth Kai: Prefiero que me llames diosa.

Soy mujer.

Alanai: jajaja —(ríe con despreocupación, desafiando su autoridad).— (Una voz grave resuena tras ella, rompiendo el aire con autoridad.) Alcanor: Perdona a mi hermana, es demasiado engreída.

Tendré que encerrarla unos… miles de años otra vez.

(De otro portal brillando emergen Sans, Azrael y Hanzo.

El ambiente se carga de una tensión divina.) Alanai: —(mirando a Azrael con interés)— El de la capucha… eres poderoso.

Tienes mi respeto.

Azrael: ¿Y quién se supone que eres tú?

(Hanzo observa a Alanai, hipnotizado por su presencia.

Ella lo nota antes de que él pueda apartar la mirada.) (Pensamiento de Hanzo) “En realidad… es linda.” (Alanai sonríe, pero sus ojos se endurecen.

En un movimiento tan veloz que ni el tiempo alcanza a notarlo, le corta el brazo a Hanzo.

La sangre cae como polvo de luz.) Alanai: Qué asco… No pienses así de mí.

¿Quién te crees?

Alcanor: ¡Ya basta, Alanai!

(Hanzo cae de rodillas, perplejo, mirando el espacio donde antes estaba su brazo.) Hanzo: ¿Por qué… no se regenera?

¿Qué está pasando?

Azrael: —(cruza los brazos con una media sonrisa)— Ay, Hanzo… te falta espíritu de lucha.

(Alanai lo mira y sonríe de nuevo, con un brillo peligroso en los ojos.) Alanai: Me caes bien.

Zareth Kai: Bueno… ya basta de idioteces.

¿Vienen porque Odín los mandó?

Alcanor: Ay… qué fastidio, ¿verdad?

Somos los tres únicos dioses que no podemos leernos la mente entre nosotros.

Vine porque mi querida hermana Alanai insistió en visitarte.

Zareth Kai: ¿Y hay algún motivo detrás de eso?

Alanai: Escuché tu patética voz resonando más allá de nuestro dominio… y me dio curiosidad ver si seguías existiendo.

Zareth Kai: No te atrevas a faltarme el respeto una sola vez más, Alanai.

Porque si lo haces… todo lo que se ha construido durante millones de años quedará reducido a cenizas.

Alcanor: (suspira) Como dije antes… perdona a mi hermana.

A veces es una completa vergüenza.

Zareth Kai: —(riendo suavemente)— Tranquilo, Alcanor.

Ya me conoces.

Fuiste mi mejor amigo… hace mil millones de años.

Tanto tiempo sin verte, que llegué a imaginarte arrugado.

Alcanor: —(ríe con nostalgia)— Ya basta, mujer.

Seguro te hiciste otro mejor amigo, ¿eh?

Alanai: Mmmhh… (bosteza con fastidio) Qué aburrimiento… (Azrael la observa en silencio, analizándola.

Hanzo, por su parte, arde de frustración.) Hanzo: ¡Dame ya mi maldito brazo!

Alanai: —(mirándolo con desprecio)— Ya, cállate.

No pienso darte nada.

Eres lo único patético aquí… y eso, al menos, me entretiene.

(Hanzo, enfurecido, prepara su lanza.

Pero antes de atacar, Zareth Kai lo detiene con una sola mirada.) Zareth Kai: Un movimiento en falso, Hanzo… y la lanza que tanto amas será hecha cenizas.

No por mí… sino por ella.

(Alanai suelta una risa ligera, casi infantil, pero cargada de malicia.) Alanai: ¿Tenías que decirle lo que planeaba hacer?

Qué aburrida.

Zareth Kai: Es que eres una destructora de mal humor… pero apuesto a que te encanta cuando tu hermano Alcanor— Alcanor: ¡Zareth!

—(interrumpe, entre ofendido y avergonzado)— Ni lo digas.

Azrael: Quisiera irme con Nevaeh… ¿puedo?

Zareth Kai: Aún no.

Estarás aquí un rato más.

Azrael: —(con una mirada de fastidio)— Si no tengo de otra… Alanai: Oye, joven encapuchado… ¿qué tal un combate?

Alcanor: ¡Alanai!

Zareth Kai: —(colocándose una mano en la frente)— Ay… Azrael: —(riendo)— ¡Eso esperaba!

(Alanai lo mira apenas un instante.

Con solo esa mirada, el cuerpo de Azrael se desintegra por completo, hecho pedazos en un parpadeo.) Azrael: ¿Q-qué…?

¿Qué mierda fue eso…?

—(cae al suelo, sin poder regenerarse)— Zareth Kai: ¿Intentas matar a mi Azrael favorito?

Alanai: Oh, vamos… nunca haría algo así.

¿O sí?

Alcanor: —(con tono cansado)— Siéntate de una maldita vez a tomar el té.

Alanai: Está bien… tú ganas.

(Zareth Kai, con un gesto suave, regenera el cuerpo de Azrael y el brazo de Hanzo, devolviéndoles sus inmortalidades.) Alanai: Qué aburrida eres… Zareth Kai: —(mirando a Alcanor)— Me gustaría que en tu dominio te lleves a dos dioses del mío.

Sinceramente, necesitan algo de aventura.

Y estoy segura de que en tu reino no les faltará.

Alcanor: —(arquea una ceja, observando a Azrael y Hanzo)— ¿Ellos dos?

Zareth Kai: No… (Chasquea los dedos.

Nevaeh aparece de repente, sobresaltada.) Nevaeh: ¡Aah!

(Azrael, a una velocidad irrelevante para cualquier ser inferior, la atrapa y la lleva lejos del lugar.) Azrael: Tranquila… está todo bien.

Estoy aquí.

(Alanai chasquea los dedos y ambos reaparecen frente a ella.) Azrael: Mmmhh… (quejándose) Zareth Kai: Bien.

Limitaré bastante vuestros poderes… o mejor aún, dejaré que lo haga Alcanor.

Alcanor: Ahora que lo mencionas… me estaba entreteniendo con un sujeto llamado Null.

Tal vez un poder similar al suyo sea un buen punto de partida para una aventura… un trío, quizás.

Alanai: ¿Esto es en serio?

¿No te basta con ese debilucho?

Alcanor: Tú mejor que nadie sabes que tiene potencial.

Alanai: Como digas… Alcanor: —(con una leve sonrisa)— Me alegra ver tu rostro, Zareth.

Aunque no sea el verdadero.

Recuerdo cuando solo eras una figura negra… Zareth Kai: No creo que vuelva a mostrar esa forma… a menos que necesite usar más del 50% de mi poder.

—(la mira con calma)— Alanai: ¿Qué miras?

No haré nada extraño aquí.

No mientras esté Alcanor delante, claro.

Alcanor: —(suspira)— Como sea… nunca cambias, Alanai.

(Extiende su mano y, con telequinesis, toma a Azrael y Nevaeh.) Alcanor: Nos vemos, Zareth.

Me llevo a este par… a darles una aventura.

(Alanai y Alcanor cruzan nuevamente el portal.

Zareth Kai permanece en silencio, tomando otro sorbo de su té.

La calma divina vuelve, mientras el eco de su risa se pierde en el vacío del dominio.)

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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