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El legado de la espada drakon temporada 2 - Capítulo 21

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  4. Capítulo 21 - 21 hanzo y su arco
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21: hanzo y su arco 21: hanzo y su arco Después de que Azrael marchara hacia el Dominio de Alcanor, Zareth‑Kai volvió a sentarse a tomar su té, como si la eternidad no fuera más que una tarde larga y molesta.

Zareth-Kai: De nuevo… qué dolor de cabeza me estás dando.

Voy a echar otra vez de menos la maldita soledad… solo sabes hablar y hablar.

Narrador: A-ah… perdón, señor.

Zareth-Kai ladeó la cabeza muy despacio, con una sonrisa afilada que atravesaría el alma de cualquiera.

Zareth-Kai: ¿Escuché señor… en vez de señorita?

Narrador: ¡Discúlpame!

Zareth-Kai: Bien… sigue.

Total, ya arruinaste mi hora del té.

Y pensar que Azrael y Nevaeh se fueron hace casi dos meses… ¿sabes lo tranquila que estuve sin tu maldita voz?

En fin, continúa… El Narrador carraspeó, tragándose el miedo.

Narrador: Como de costumbre, Zareth-Kai disfrutaba de su té mientras observaba el mar de fragmentos infinitos flotando a su alrededor, como estrellas rotas suspendidas en la nada.

Mientras tanto, en el reino, Hanzo hablaba con María, la pastelera.

Hanzo: Y dime… después de tu turno, ¿te gustaría venir a tomar un café?

María: Ay, Hanzo… te tengo aprecio, pero no busco pareja.

Eso bastó.

Hanzo salió del local, dio un salto que cruzó continentes y, tras recorrer 200.000 kilómetros, aterrizó en un bosque remoto.

Allí descargó su rabia golpeando su lanza contra el suelo con tal fuerza que los árboles temblaron.

Hanzo: ¡¡¡MALDITA SEA!!!Ni la peli blanca con curvas…Ni Nevaeh…Ni una pastelera… ¡ni siquiera una Sol Creciente!¿Qué hago?

¿¡Me mato!?

¡Si volveré a revivir!¡LA ETERNIDAD ESTANDO SOLTERO ES LA PEOR TORTURA QUE EXISTE PARA UN HOMBRE!

Y entonces apareció una figura.

Una diosa.

O eso parecía.

Elyssia, una mujer rubia, de curvas suaves y mirada celestial.Pero no era una diosa cualquiera:era Zareth-Kai disfrazada, queriendo “ligárselo”, al menos de forma teatral.

Aunque en realidad tenía un propósito muy distinto.

Zareth (Elyssia): ¿Quisieras ver mi casa?

Yo… quisiera que vinieras.

Sé que eres un caballero del reino, y quizá te guste tomar té… mereces un descanso, gran caballero.

Hanzo: No sé quién eres… pero si insistes tanto… El camino los llevó a una gigantesca estructura viva.

Hanzo: ¿Y bien?

¿Esta es tu casa?

Zareth: ¡Claro!

¿Es bonita?

Hanzo: Sí… tiene un toque divino.

¿Y esas ramas?

Zareth: Estas ramas mantienen viva la casa.

Entra, por favor.

Hanzo cruzó el umbral.

La casa era hermosa.Perfecta.Demasiado perfecta.

Algo vibró en su interior, un instinto, una advertencia.Quizás era su orgullo como Sol Creciente.O quizás el recordatorio de que su camino no era la comodidad… sino el combate.

Hanzo: He cambiado de opinión.

No tengo tiempo para cosas tan… humanas.

Zareth: Oh… ¿con que es así?

Bueno, está bien.

Pero si cambias de opinión, puedes visitarme cuando lo desees.

Hanzo: Además… tengo mala espina sobre todo esto.

Zareth sonrió como quien sabe exactamente lo que está ocurriendo.

Zareth: Bien… Ella sabía que, aunque intentara romperle el corazón, él reaccionaría de esa forma.Era parte del proceso.Parte del propósito.

Hanzo: Bueno, Elyssia, gracias por tu buen comportamiento.

No sabía de tu existencia hasta ahora.

Me gusta la idea de dioses desconocidos.

Tal vez algún día podamos ser amigos, pero… Zareth: ¿Pero debes cumplir con tu deber como Sol Creciente?

Hanzo: Sí…(dejando de sonreír)Quizás los sentimientos humanos sean solo eso… humanos.

Yo fui creado para destruir.

Está en mi naturaleza.

Zareth: Sé que algún día encontrarás a tu amor… solo ten paciencia.

Zareth desapareció en silencio, dejando a Hanzo solo en el bosque.

Hanzo: Uhm… qué trivial… Hanzo caminó, tranquilo y meditativo.Ahora que Azrael no estaba y Saphira se encontraba en el Reino de los Muertos, él era el único Defensor Supremo.

Pensó en Nevaeh.

En su hacha primordial.

Llamó a su lanza y miró la culata:el símbolo del hacha no brillaba.

Eso solo significaba una cosa: Nevaeh había comenzado a usar su arma primordial, Rita.

Ese pensamiento lo llevó a recordar a Erza, la portadora del arco primordial.

Inspirado, decidió crear su propio arco:un arma celestial, resonante con la esencia de su portador.

Alzó la mano y recitó: Hanzo:Ten no yumi yo, waga moto e kitare.Aetoria no ten no mahō o ninau kono watashi ga,nanji o waga buki to shi, yari to tomo ni waga hanryo to sadameru.Ima koko ni, nanji o shōkan suru.

(“Oh arco celestial, ven a mí.Yo, quien porta la magia celestial de Aethoria,te elijo como mi arma, y decreto que junto a la lanza seas mi compañera.Aquí y ahora… te convoco.”) Una explosión de luz gigantesca rasgó el bosque, iluminando todo Aethoria.

Cuando el resplandor se disipó, el Arco Celestial flotaba ante él, recién nacido.

Hanzo: Ahora partiré hacia el reino otra vez… debo hospedarme allí para que el rey esté tranquilo

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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