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El legado de la espada drakon temporada 2 - Capítulo 6

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  4. Capítulo 6 - 6 El reencuentro inesperado
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6: El reencuentro inesperado 6: El reencuentro inesperado Azrael y los demás regresaron al reino, acompañados por Erika, quien no había participado en la batalla.

Sin embargo, Sol Creciente 1 sintió de repente una presión enorme en el pecho.

Instintivamente, dirigió la mirada hacia unos árboles al frente… pero no había nadie.

Azrael también percibió algo extraño, una presencia poderosa y desconocida, pero decidió no prestarle demasiada atención.

Abrió rápidamente un portal, deseando llegar cuanto antes a la casa donde había dejado a Nevaeh junto con Erza.

Mientras tanto, Sol Creciente 1 y 6 optaron por volver de forma distinta.

Al llegar, Azrael encontró a Nevaeh desayunando con María, la pastelera del reino.

Sin embargo, algo le invadió la mente: un pensamiento sutil, una intuición.

Sabía que el rey lo estaba llamando.

Sin decir una palabra, ni siquiera un saludo a Nevaeh, se apresuró a acudir al castillo.

Ella, sin saber que Azrael había regresado, siguió con su desayuno.

Ya frente al trono, el rey habló con firmeza: Rey: Azrael, sabía que vendrías.

Quiero que vayas al Reino de los Elfos.

Pasarás allí una semana investigando su magia.

Necesito que la magia anti-omnisciencia también esté bajo nuestro control.

Azrael: Entiendo.

A la orden.

Como Sol Creciente 2, cumpliré con mi deber.

Sin más, Azrael creó un portal y desapareció, apareciendo al instante en tierras élficas.

Azrael se disfrazó con magia de transformación, alterando por completo su apariencia hasta adoptar la forma de un elfo conocido llamado Tobi, un joven respetado por su sabiduría y serenidad.

Su cuerpo cambió: orejas alargadas, piel más clara, ojos esmeralda y cabellos plateados.

Una vez listo, cruzó el bosque y se adentró en el Reino de los Elfos.

Al llegar, caminó con seguridad hasta el palacio, donde fue recibido con cortesía por los guardias élficos, que reconocieron la apariencia de Tobi.

Frente al rey élfico, Azrael —bajo su nueva identidad— hizo una reverencia y habló con firmeza: Azrael (como Tobi): —Majestad, deseo ser entrenado en las artes de la magia élfica.

He sentido un llamado interior, y quiero profundizar mis habilidades.

El rey, un elfo de mirada profunda y voz serena, lo observó detenidamente antes de responder: Rey élfico: La magia élfica no se enseña.

No es algo que se aprende… nace con nosotros.

Si no fluye en ti desde el principio, no hay método ni maestro que pueda forzarla.

Azrael bajó la cabeza, fingiendo decepción, aunque en su interior analizaba cada palabra del rey, intentando encontrar pistas sobre la fuente de aquel poder ancestral.

Mientras tanto, en el Reino de la Luz, Nevaeh seguía disfrutando tranquilamente del desayuno junto a María, la pastelera del reino.

Las dos reían mientras compartían historias de infancia y saboreaban panecillos recién horneados.

Nevaeh aún no sabía que Azrael había regresado ni que ya se había marchado de nuevo Después de desayunar con María, Nevaeh se dirigió a la casa de Azrael.

Entró con paso tranquilo, esperando encontrarlo quizás leyendo o descansando, pero la casa estaba vacía.

No había señales de él.

Nevaeh: ¿Azrael…?

preguntó en voz baja, sabiendo que nadie respondería.

La inquietud comenzó a crecer en su pecho.

Salió apresuradamente rumbo al palacio del rey, con la esperanza de que él supiera algo.

Al llegar, fue recibida por los guardias, que la dejaron pasar sin problema.

Frente al trono, el rey la observó con calma.

Majestad, ¿ha visto a Azrael?

—preguntó ella, con cierta preocupación en la voz.

rey:No, no tengo conocimiento de su paradero —respondió el rey, con una expresión serena, casi indiferente.

Esa respuesta solo aumentó su angustia.

Salió del palacio sin despedirse y se dirigió en busca de Sol Creciente 1, también conocido como Hanzo.

Lo encontró en los jardines, meditando entre los cerezos.

Nevaeh: Sol creciente 1 ¿Puedes ver a Azrael con tu omnisciencia?

Hanzo abrió lentamente los ojos y negó con la cabeza.

No… por alguna razón que desconozco, no puedo verlo.

Como si algo bloquease mi visión.

Nevaeh sintió un vuelco en el estómago.

Miles de pensamientos comenzaron a invadir su mente.

¿Dónde estaba?

¿Por qué nadie lo sabía?

¿Estaría en peligro…?

Mientras tanto, Azrael seguía en el Reino de los Elfos, aún bajo la identidad de Tobi, un elfo conocido por su sabiduría, pero también por su naturaleza reservada y solitaria.

Aprovechando que Tobi rara vez salía de su hogar, Azrael podía moverse con libertad sin levantar demasiadas sospechas.

Durante días, recorrió los laboratorios más secretos y se adentró en la Gran Biblioteca, un lugar sagrado lleno de libros arcanos.

Fue allí donde, finalmente, encontró un tomo oculto entre los estantes más antiguos: “El Gran Tesoro”.

Sus dedos recorrieron la cubierta con reverencia.

Al abrirlo, comenzó a leer sobre una magia ancestral, tan poderosa que podía desafiar incluso a la omnisciencia.

Pero justo cuando sus ojos analizaban uno de los fragmentos clave, una presencia lo interrumpió.

Un elfo apareció en la biblioteca, ágil como el viento, con mirada penetrante.

Era uno de los guardianes más poderosos del reino.

—Me resulta raro verte aquí… —dijo con tono frío—.

Hace apenas un momento te vi en casa.

Azrael, sin alterarse, cerró el libro con calma.

Azrael: Solo me dio curiosidad la biblioteca.

Quise leer un poco —respondió, con voz tranquila.

—Hmm… Me resulta raro que quieras leer, cuando casi nunca lo haces.

Azrael: veces surgen pensamientos nuevos… y decidí probar.

El elfo no respondió.

Su mirada se mantuvo firme por unos segundos.

Luego se dio la vuelta, pero antes de desaparecer por completo, dejó caer una pequeña nota sobre la mesa.

Azrael la tomó y la abrió con cautela.

En ella, solo había una advertencia escrita con letra elegante: Cuidado con lo que haces, Tobi… Sol Creciente 1 permanecía en silencio absoluto, meditando bajo los cerezos del jardín.

El suave viento mecía su cabello mientras sus pensamientos flotaban en calma.

Pero tras despedirse de Nevaeh, sintió la necesidad de caminar.

Se adentró en el bosque cercano, dejando que sus pasos siguieran el flujo de la naturaleza.

Cerró los ojos… y se dejó guiar por su instinto.

Cada hoja, cada rama, cada vibración en el aire… todo lo sentía.

Era como si pudiera caminar sin vista, como si el mundo le hablara.

Pero entonces, algo cambió.

Una presión abrumadora se extendió por el aire como una ola de plomo.

Su pecho se comprimió, su respiración se cortó.

Abrió los ojos de golpe, con el corazón latiendo como un tambor de guerra.

Una presencia poderosa, antigua, había invadido el bosque.

—¡Lanza Divina!

—gritó—.

¡Aeternos, ven a mí!

Una luz cegadora lo envolvió al instante.

Desde los cielos descendió su arma sagrada: Aeternos, la lanza divina.

Su aparición incendió el aire, y su calor fue tan inmenso que el bosque entero comenzó a arder.

Las llamas se alzaban entre los árboles, convirtiendo el paisaje en un infierno iluminado por fuego celestial.

De entre las sombras calcinadas, una figura femenina emergió lentamente, caminando con elegancia entre los árboles derrumbados y los braseros humeantes.

En un parpadeo, apareció detrás de Sol Creciente 1 y lo golpeó con una fuerza brutal.

Él salió volando por los aires, pero no perdió el control.

—¡Lanza Divina… Forma Uno!

—exclamó en pleno vuelo—.

¡Rotación!

Aeternos giró con él en el aire, liberando una energía ciclónica imposible de contener.

El suelo tembló.

Árboles, rocas, montañas enteras comenzaron a desprenderse del suelo.

Un torbellino colosal se formó alrededor, creciendo con furia en una expansión sin límites, como si el universo mismo se estremeciera.

El cielo se oscureció.

El rugido del torbellino apagó todo sonido.

El mundo temblaba… y la verdadera batalla apenas comenzaba.

sol creciente 1: Quien eres!?

la misteriosa chica giraba dentro del vórtice a una velocidad escalofriante, como si no fuera afectada por las leyes del mundo.

Sus ojos brillaron con determinación y una sonrisa se dibujó en su rostro.

—Interesante…

Ahora te mostraré lo que puedo hacer.

Alzó las manos, y su energía absorbió el torbellino como si fuera suyo desde el principio.

El ciclón fue desmenuzado, convertido en un flujo de energía pura que empezó a tomar forma.

—¡Magia de viento… espinas celestiales!

El viento rugió otra vez, pero esta vez, con intenciones letales.

Lo que antes era un tornado ahora eran miles de filos invisibles, cortantes como cuchillas divinas, que se extendían por todo el bosque calcinado, atravesando todo lo que tocaban como si el aire mismo se hubiese vuelto asesino.

Sol Creciente 1 retrocedió con una mezcla de asombro y furia.

—¿¡Qué…!?

¿¡Magia celestial!?

¡Eso es imposible!

¿Cómo no pude detectarte con mi omnisciencia…?

¡Jamás vi tu existencia en el presente, pasado ni futuro!

La chica se encogió de hombros con una expresión de burla.

—Qué aburrido eres… Antes eras más fuerte.

Los ojos de Sol Creciente 1 se afilaron como cuchillas.

Su energía estalló una vez más.

—¡Magia de clonación… Tentai no Kuron!

Dos réplicas perfectas de él surgieron a su lado.

Cada uno con la misma energía, la misma mirada, la misma determinación.

—Eres poderosa, sí… pero, ¿podrás enfrentarte a dos seres con el mismo poder que el original?

Jamás sabrás cuál es el verdadero.

La chica guardó silencio un momento… y luego empezó a reír.

Una risa suave, burlona, pero que se hacía cada vez más fuerte.

—Está bien, está bien… me ganaste —dijo entre risas—.

Realmente… no tienes ni idea de quién soy.

La magia élfica… sí funciona.

Sol Creciente 1 respiraba con fuerza, aún rodeado por el aire vibrante de magia celestial.

La misteriosa chica lo miraba con una sonrisa confiada mientras exhalaba el humo de un cigarro que se encendió con un chasquido de sus dedos.

Sol Creciente 1: ¿Quién eres?

Sol Creciente 3: ¿De verdad no lo recuerdas?

¿No recuerdas por qué tú ocupaste el lugar de Sol Creciente 1?

¿No recuerdas mi poder celestial?

Iba a ser yo quien recibiera ese título, pero me enviaron a una misión en el Reino de los Elfos… así que te lo cedí.

Ay, ignorante… Sol Creciente 1 (con sorpresa): Con que… Sol Creciente 3.

¿Aprendiste magia élfica?

Sol Creciente 3: Exacto.

Y por lo que veo, ahora Azrael, ese ser oscuro que domina Sombrafel, ocupa el puesto de Sol Creciente 2… ¿porque asesinó al anterior?

El rey es un completo inútil.

Sol Creciente 1: Azrael ha cambiado más de lo que imaginas.

Sol Creciente 3: Lo sé.

Pero no debería estar aquí.

Es un ser oscuro, y encima se infiltra en el Reino de los Elfos para robar magia en nombre del rey.

¿En serio?

¿Ese es el gran plan?

Sol Creciente 1 (suspira): Son órdenes del rey.

Nuestro reino va primero.

Siempre.

Sol Creciente 3 (riendo con sarcasmo): Qué estupidez… Ahora que he terminado mi misión y he dominado nuevas habilidades, el rey seguramente querrá devolverme mi lugar como Sol Creciente 1.

Tú serás el segundo… y Azrael, el tercero.

Sol Creciente 1 (furioso): ¡Y una mierda!

Sol Creciente 3 (con una sonrisa calmada): Tranquilo… puedes quedarte con el número uno.

Con el tres me basta.

Sol Creciente 1 (bufando): Eso espero…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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